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EL CAPITAL SOCIAL Y LA GENERACION DE EMPLEOS Y BIENES PUBLICOS
Las comunidades rurales y barrios populares urbanos
1. Capital social y posibilidades de desarrollo
2. Creación de fuentes de trabajo
3. Producción de bienes públicos
4. Los escenarios de estudio: Patacamaya, Pucarani y El Alto
2. Creación de fuentes de trabajo
La falta de empleos tanto en el área rural como urbana ha sido un problema candente, sin embargo los que sufren la escasez de trabajo han afrontado de cualquier modo, además sin tener mucho apoyo del gobierno. Los campesinos, aunque no recibieron ayuda de los gobernantes para crear fuentes de trabajo, se han organizado a nivel familiar y comunal para generar actividades económicas como la agricultura, ganadería, pesca, caza y artesanía, en procura de satisfacer las diferentes necesidades: alimentación, vestido, vivienda, salud y educación. La producción de alimentos permite que la mayor parte de la familia esté ocupada en el cultivo de la tierra o el pastoreo de animales, donde cada miembro asume una responsabilidad específica según su edad y habilidades desarrolladas. Asimismo, la elaboración artesanal de prendas de vestir, la construcción y mejoramiento de viviendas, la recolección de hierbas medicinales, el acopio de combustible y la comercialización de productos agrícolas y ganaderas, mantiene ocupados a todos miembros de la familia, aunque la mayor parte de esas tareas no les retribuye en forma monetaria y de manera fija, como podría ser el salario que percibe un obrero u empleado. Pero asegura en cierta medida la reproducción de la familia, lo que no necesariamente supone elevar la calidad de vida. Es decir, a pesar que hay una escasez de empleos remunerados en las comunidades rurales, la gente se halla ocupada en las diferentes tareas durante el año. En determinadas épocas del año la gente está ocupada con más intensidad (tiempos de siembra y cosecha), y a veces les falta mano de obra para cubrir los diversos requerimientos laborales; por ejemplo los comunarios a menudo se excusan de asistir a las reuniones sociales y sindicales, arguyendo que “no tienen tiempo”, que tienen muchas cosas que hacer. Esto significa que los campesinos no están “parados”. Sin embargo, los ingresos económicos son muy escasos, lo que ocasiona la migración temporal o definitiva de algunos miembros de la familia (sobre todo de los jóvenes) hacia las ciudades u otras regiones del país, en busca de trabajo.
En tanto que, en los barrios populares urbanos, que son en gran parte efectos de la migración campo-ciudad, la creación de empleo se torna más urgente porque la mayor parte de la gente vive de los ingresos económicos que pueda tener periódicamente (a la semana o al mes). Las familias tienen la necesidad de conseguir una ocupación económica para captar ingresos, y una forma más práctica de encontrar trabajo es en el comercio o en la manufactura artesanal. Y es en este reto de encontrar una fuente de ingreso económico que las personas se valen de sus contactos y relaciones interpersonales, primero para informarse acerca de las posibilidades de oferta de empleo, luego de las condiciones laborales y las retribuciones económicas. Cuando no hay muchas posibilidades en esa “odisea de buscar pega”, las personas se insertan en lo que pueden o en su caso ven la opción de crear por cuenta propia un puesto de trabajo que pueda generar ingresos. Las personas cuando no tienen una fuente de ingreso están dispuestas a trabajar de lo que sea y en cualquier condición, pero en la medida que van viendo otras alternativas tratan de “independizarse” lo más pronto posible, sobre todo en el ámbito de la actividad artesanal 9. Sin embargo, este afán de establecer una fuente propia de ingreso económico lleva a las personas hacia el individualismo, hay poca gente que trata de trabajar en grupo en la perspectiva de encaminar una gran actividad económica.
En cualquier caso, las relaciones sociales que van estableciendo las familias de escasos recursos económicos y afectados por el desempleo, se valen de dichas relaciones para conseguir una fuente de ingreso. Además, las familias y las personas del entorno también muestran una cierta disponibilidad de solidaridad y cooperación respecto a los individuos que sufren carencias, pero cuando éstos empiezan a tener un cierto éxito en la generación de ingresos, esos vínculos empiezan a debilitarse y romperse 10. Así, las relaciones de solidaridad y cooperación funcionan mejor cuando se trata de enfrentar problemas de sobrevivencia, pero ya no sucede lo mismo en el ámbito que va más allá de las estrategias de sobrevivencia. La gente se ayuda mutuamente en la medida que se encuentran en una situación de desesperación, pero ya no es así cuando se trata de mejorar o peor incrementar los ingresos en términos de éxito económico.
9 Por ejemplo, una persona puede empezar a trabajar como ayudante de un taller de tejidos y con tiempo puede convertirse en “maestro tejedor”, y es cuando empieza a ver las posibilidades de establecer su propio taller de tejidos. Y esto se da en las diferentes actividades de la economía informal tanto comercial como artesanal.
10 Puede darse el caso de que una “comerciante minorista”, al ver que su vecina sufre muchas carencias económicas, le ayude conseguir un “puesto de venta” en el mercado o en la feria donde aquella efectúa sus actividades comercial, pero cuando vea que la vecina tenga ya más venta, más clientela, la relación de amistad y solidaridad puede convertirse en enemistad. La probabilidad de esta consecuencia nefasta hace que la cooperación con las personas de escasos recursos no sea tan decidida sino intermitente.