RESULTADOS
Ciudades como El Alto son espacios urbanos heterogéneos que se están transformando de forma radical en los últimos años. La dinámica de tales transformaciones y su heterogeneidad obedecen a la presencia de múltiples factores, entre los que están por ejemplo sus habitantes; en cómo su presencia denota la percepción y uso del espacio, también las virtudes de integración social que se generan en la preocupación constante de habitar la misma ciudad. Estos, sólo son algunos de los elementos que se pueden advertir al indagar sobre las dinámicas urbanas y con especial atención en ciudades como El Alto.
La cuidad de El Alto, lugar precisado por la investigación, comparte y recrea tales situaciones, en particular cuando el análisis y la reflexión ha estado enfocado sobre construcciones de casa como expresión y manifestación de sus habitantes. La investigación pone en relevancia, que la ciudad y las construcciones de casa están marcadas por un proceso gradual de transfondo social y cultural motivada por sus habitantes, que terminan por configurar una producción arquitectónica propia en la ciudad. Sea en la expansión, ocupación del espacio, como en la construcción de casa, la presencia y rol de los actores sociales (arquitectos, propietarios y albañiles), vinculados a su entorno institucional inmediato, ha hecho de la idea de construir casa la posibilidad de interacción permanente entre unos y otros, pues la misma no es individual sino colectiva.
La expansión de la ciudad y de la arquitectura estan marcada por encuentros y desencuentros no ajenos a la memoria colectiva de sus habitantes. La forma de ocupar el espacio denota, para el caso de migrantes de las provincias, la posibilidad de recrear la doble residencia campo-ciudad; por lo mismo el lugar de residencia en la ciudad esta condicionado por la cercanía a la comunidad de origen. La expansión del centro hacia la periferia de la ciudad también esta condicionado por esta lógica, la expansión de la ciudad de El Alto en abanico caracterizado por ejes, es una muestra de tal expresión. De este modo, tenemos que espacios como la “zona 16 de julio” y “La Ceja” (zonas céntricas de la ciudad), son parte de una construcción colectiva de habitar el espacio, transformada en el tiempo bajo una lógica de centralidad y que se constituyen en ejes de expansión al resto de zonas y barrios. La percepción de centros, como mecanismo de organización y ocupación del espacio donde se protagonizan encuentros y desencuentros, es el modo de vida para ocupar y habitar la ciudad, por lo mismo es la demanda de encuentros y desencuentros generados en los centros que ha venido transformando la ciudad y las construcciones de casa.
La emergencia de la misma ciudad, en cuanto se refiere a la presencia de barrios, villas y la misma organización responde a la coyuntura y demanda de sus habitantes. La ciudad, al igual que en comunidades rurales del entorno, el centro continua siendo el eje articulador y reproductor de dinámicas culturales propias. Por ello, la Ceja y la 16 de Julio se constituyen en espacios donde se tiene lugar los encuentros de modos de vida urbanos y rurales, y desencuentros de formas singulares de manifestar la identidad de sus habitantes, siendo que generalmente se tiende a manifestar límites; de ahí que prácticas como la “feria” y la “fiesta” son parte de una estructura móvil de referencia continua de orden jerárquico y organizativo de ocupación del espacio con el cual interactúa el habitante alteño.
El Alto, esta marcado por estas manifestaciones que la hacen singularmente propia. Por lo mismo no muy lejos de esta singularidad están las construcciones de casas, que en la investigación se han venido a denominar como “arquitecturas emergentes” por la forma tan peculiar de sus diseños. La investigación evidencia que una arquitectura emergente, visible y con características propias para la ciudad de El Alto de hoy, es producto de la suma de transformaciones emanadas por la idea de tener, construir y habitar una casa, el mismo que pasaría por una suerte de transito entre lo rural y urbano. La casa durante este transito varia en su morfología y paulatinamente se produce una mimetización entre factores propios y ajenos. El transe morfológico pasa por casas construidas por bloques y con techos instalados a media agua, a casas motivadas por la ampliación, pero en la perspectiva de “construcciones de piso”. La ampliación progresivamente va propiciando conjuntos habitacionales en casos destinados al comercio, con ello se fue consolidando una lógica formal y funcional que comparte con los bloques, a lo anterior se suma el conjunto habitacional tan característico de las viviendas de interés social. Entonces las arquitecturas emergentes de hoy son el resultado de la mimetización de tales morfologías, además influenciadas por modelos de construcción de la vida urbana que paulatinamente fueron determinando un tipo de arquitectura.
Es así que la Arquitectura Emergente es entendida en su manifestación estética como la suma de heterogeneidades de formas de vida, pero también de percepciones y de lógicas de habitar el espacio, mostrando así cómo la arquitectura abre espacios para la reproducción y recreación de prácticas venidas desde sus habitantes. Tal relación ha hecho que en la práctica, la producción arquitectónica en los últimos años se haya complejizado, sobre todo en el diseño. A lo anterior llama la atención la predominancia de construcciones sin concluir, que básicamente tiene que ver, en muchos casos, con la falta de recursos, pero también por el temor de muchos propietarios que suponen que a partir de la conclusión de la construcción suban los impuestos. Entonces la construcción y el diseño están condicionados por los recursos.
Con lo anterior se demuestra que la arquitectura no solo es producción estética, es también interacción entre el propietario, los constructores y la institucionalidad. La interacción se muestra como necesidad porque la idea de construir casa es compleja, en términos de costo, el valor de la construcción, la remodelación, los impuestos y otros factores. En este sentido el proceso de construcción es largo y responde al conjunto de actores que participan de él, haciendo de la arquitectura un proceso colectivo y dinámico.
El vínculo entre el habitante, el espacio y la arquitectura, transita también por procesos de encuentros y desencuentros. El hecho de habitar una casa significa para el habitante de la ciudad, una interacción permanente con el entorno, representa el paso a una etapa en el ciclo de la vida, por eso el hecho de tener casa se constituye en un indicador, el calificativo en aimara es “utanijiwa” (ya tiene casa). La casa y la familia interactúa con la ciudad, la casa no es un espacio de privacidad, la construcción de las casas es un procesos que discurre paralelo a la interacción social, fomenta la identidad de grupo. Sin embargo esta marcado por un espacio territorial muy preciso como es el prestigio.
La conclusión de la arquitectura no solo es el hecho de manifestar lo estético, es también la idea de manifestar prestigio, es signo de progreso. El hecho arquitectónico refleja el interés del propietario por adoptar un modo de vida en el que se evidencie un alto poder adquisitivo y, por tanto, la adscripción a otro estrato socio-económico. Síntomas de este prestigio son por ejemplo la fachada, pero no solo eso porque el trasfondo de la fachada guarda relación iconográfica con significados, y en ello se ha encontrado la incorporación de motivos andinos dando muestra de la necesidad de manifestar a través de las construcciones, la representación de grupo y de pertenencia a ella, como el Al Alto es una ciudad poblada en su mayoría por aimaras existen, mayores elementos culturales vinculados a este grupo.
La emergencia de arquitectura en El Alto pone en evidencia además, una estética con peculiaridades singulares de continuo debate, siendo que un porcentaje menor de arquitectos procura entenderla y otros a rechazarla. Lo funcional, es decir, la proporción del espacio, la accesibilidad, espacios destinados para servicios, la iluminación y ventilación, serían algunos de los factores que marcarían la no oficialidad de estas arquitecturas, porque carecerían de tales elementos, esto siempre desde una mirada disciplinar. Frente a ello la investigación revela que las construcciones de casa se dan desde la practicidad que en última determina la función, por eso en el proceso el propietario tiene un rol activo que le permite identificarse con él y para él, lo funcional no esta ausente, esta, pero no es determinante.
Es en la situación anterior que lo funcional ocupa un segundo lugar, lo más determinante es el diseño, el acabado final. Al respecto algunos profesionales arquitectos, al apreciar estas arquitecturas tienden a valorarla por su interrelación cultural, en la forma como los habitantes buscan representar sus formas de vida. Esta percepción hizo que muchos ya hayan tenido una intervención en estas construcciones, en ello el arquitecto básicamente es el traductor de los deseos del propietario, sea en la forma y el diseño. Existe también, un grupo que pone de manifiesto un margen de distanciamiento con estas construcciones, la percibe como arquitectura ecléctica, una suerte de mezcla de todo siendo que ello seria producto de una población con falta de educación.
En las aulas de universidades, este tipo de arquitectura es utilizado como referente didáctico, que pernearía entre lo estrictamente bueno y malo, entre lo oficial y lo popular. Sin embargo, más allá de debates disciplinares que marquen la oficialidad o no de esta arquitectura, esta claro que desde la producción de estas arquitecturas, se están planteando reinterpretaciones, reescrituras, del orden y las proporciones, una visión propia de la arquitectura de hoy vinculada a la identidad, a la cultura y raíces de aquellos que la hacen posible. Cabe recodar que esta arquitectura se presenta como una propuesta nueva, atractiva dentro del medio que progresivamente ira marcando la identidad urbana de la ciudad de El Alto. En ese sentido, establece la identidad, inicialmente, de un grupo económicamente solvente que habita en la ciudad pero muy próxima a consolidarse como un referente homogéneo en la ciudad. Tal afirmación se sustenta en la idea de que son formas de expresión que están en constante cambio y progreso en los barrios y villas de la ciudad, fuertemente vinculados con poblaciones del entorno, producto de ello es constante la preocupación por auto identificarse, en este caso no solo con la ciudad sino con los orígenes culturales.
La presencia de la institucionalidad frente a tal coyuntura ha sido mínima. La planificación sólo alcanzo a definir vías de acceso a la ciudad, en la pretensión de ordenar el espacio, se produjo una parcial planificación lo mismo ocurre con el cobro de impuestos en torno a las casas, el acceso a servicios, en muchos casos responde a la demanda de las juntas vecinales. Entonces la planificación, organización y regulación de construcciones de casas en la ciudad se ajusta a las demandas y necesidades de sus habitantes. El municipio no organiza la expansión y acceso a servicios, por el contrario se suma a la expansión y pretende entender las peculiaridades de este proceso.
Con lo expuesto la investigación se acercó a la emergencia de construcciones de casas en la ciudad de El Alto, que hoy en día irrumpen con diseños de formas, colores y otros elementos que la hacen muy propia de la ciudad. Nos ha interesado conocer la percepción de los habitantes respecto a tal proceso, tarea que significo comprender en como se habita y organiza la ciudad, en como desde tal relación se edifican las construcciones de casa y dentro de tal proceso, la relación con la Alcaldía Municipal. Tales aspectos nos han llevado al conocimiento del proceso en como se construyen las casas en la ciudad de El Alto, sin embargo, la investigación, mas allá de precisar ciertos elementos que interesen a las instituciones, motiva la preocupación constante de conocer aun mas tal proceso; en la perspectiva de los habitantes y la institucionalidad esta la necesidad de profundizar y mejorar los procedimientos administrativos, también la motivación de los constructores de encontrar espacios de expresión y diálogo respecto a los hechos arquitectónicos. Estos sólo son algunos de los elementos que aun merecen intervenciones a otro nivel.
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