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La relacion entre migración y desarrollo

por Jaime Duran Chuquimia

Los movimientos poblaciones han recibido una inmerecida atención por parte de los investigadores y de los hacedores de políticas públicas. En general, se asume que la población está ahí, lista para ser sujetos, activos o pasivos, de las intervenciones dirigidas a mejorar sus condiciones de vida. Evidentemente, hay ejemplos aleccionadores, sin embargo, en Bolivia se ha adquirido la costumbre de justificar a cualquier precio los trabajos realizados.

Un estudio más preciso sobre la demografía y los cambios demográficos orientaría de mejor manera los papeles de las instituciones involucradas. Gruesos errores se advierten en diversos campos del desarrollo, sin embargo, en la vivienda en particular es donde se observa problemas que podrían ser evitados.

Para nadie es un secreto que la ciudad de El Alto se está poblando aceleradamente. Ya a fines del siglo pasado, David Quesada, entonces Director de la Red Nacional de Asentamientos Humanos en Bolivia (RENASEH) advertía que cerca de 6 de cada 10 bolivianos vivían en ciudades. Que la población en las ciudades estaba creciendo a más del 4%, mientras en el campo tal indicador era de 0,09%.

Asimismo, indicaba preocupado que “el 60% de la población urbana [vivía] en 4 ciudades con la siguiente prioridad: Santa Cruz, La Paz, El Alto y Cochabamba”. También el estudioso de los problemas urbanos advertía que El Alto crecía a una tasa del 9% mientras Santa Cruz lo hacía al 6%. Tal como el Censo 2001 comprobaría unos cuantos años después y que en genial expresión artística se muestra en el Gráfico 1, por el que estoy en deuda con Hubert Mazurek, geógrafo francés del Instituto de Investigación para el desarrollo. 

Escucharon a Quesada, sin duda, le dieron una palmadita en la espalda felicitándolo por sus hallazgos y luego lo olvidaron, colocando sus escritos en el desván de los recuerdos ingratos. Y luego vino la guerra del agua cochabambina en el 2001, después ciudadanos alteños derrumbaron dos gobiernos consecutivos en legendarias jornadas, mientras Santa Cruz se levantaba reclamando un lugar en la historia. No darse cuenta que los fenómenos urbanísticos marcarían las pautas del desarrollo fue un lamentablemente error que pagaron los gobiernos con sus cabezas.

Gráfico 1

migracion

Vivienda y desarrollo

El profesor Amartya Sen concibe al desarrollo como la expansión de las libertades que disfrutan los individuos. En los foros internacionales esta expresión deja sorprendidos a los estrategas del desarrollo, sin embargo, el tratadista de la pobreza llama la atención más bien sobre aspectos concretos. Ser libre, indica entre otras cosas, es tener la capacidad de poder elegir una vivienda en una amplia gama de posibilidades (lugar, materiales de construcción, servicios básicos). Si dentro de ellas un individuo elige una de características rústicas por cuestiones culturales, allá él, porque también la libertad significa el rechazo a las tentaciones de la modernidad. Como la feliz expresión que acuño Hubert Mazurek: “El desarrollo como libertad también puede entenderse como la realización de nuestros propios imaginarios”.

Estos conceptos son poderosos instrumentos que permiten atacar el problema de la vivienda en El Alto y observar el encadenamiento lógico formado por la triada: Migración – Escaso desarrollo – Insurrección.

Véase el asunto en mayor detalle. Los 80 marcan un punto de quiebre en lo que a la ciudad de El Alto se refiere. Si bien hasta esa época ya ostentaba una gran superficie. Es la migración del campo y de las minas, que ocurrió por entonces, la que marca su sello a esta urbe. Dos hechos impulsan este movimiento masivo de personas: El primero es la tristemente celebre re – localización que significo la perdida de fuentes de empleo de aproximadamente 25.000 mineros, el segundo, y pocas veces atendido, es la sequía que se produjo en el altiplano que obligó a miles de campesinos a buscar nuevos horizontes.

Por tanto, la joven ciudad se vio frente a un gran contingente de personas. Y aquí es donde una situación que podría parecer beneficiosa para la población, en el tiempo término perjudicando su bienestar: La forma de acceso a la vivienda. Con propiedad es menester hablar del acceso al suelo. Sin embargo, es la vivienda la que concretiza este fenómeno, porque los migrantes no vienen precisamente a cultivar, el suelo adquiere importancia porque ahí es donde se edificará la futura vivienda.

Esta forma perjudica a la población porque permitió una expansión acelerada y desordenada de la ciudad. En otras palabras era relativamente sencillo hacerse de un terreno, fundamentalmente, por la presencia de loteadores, especuladores de tierras, que llegaban a vender lotes por el precio de Bs10 semanales. Aquí es donde aparece el fenómeno de la auto – construcción progresiva. Así de esta manera informal El Alto fue creciendo a una velocidad vertiginosa.

No obstante, al carecer de un plan de ordenamiento, estas villas nacieron en la miseria, y aún hoy se mantienen así. Sin servicios básicos, sin escuelas, sin hospitales y cuando los tienen la pésima calidad es su sello. Lo increíble del asunto es que dadas las características de la ciudad es casi imposible que esto mejore, porque los costos superan de lejos a los beneficios. Aún cuando se piense en provisión de bienes públicos, es decir, fuera de la satanizada lógica de mercado.

Por tanto, no es casual que la rebeldía se haya incubado precisamente en esta populosa urbe, por su misma conformación estaba condenada a tener un escaso desarrollo. Pero, estas cosas ocurren debajo la superficie de los hechos que observa la gente. En esta última es el olvido que hace carne en los ciudadanos, imaginan que son una suerte de victimas de la fatalidad, de los malos gobiernos y el imperialismo. De ahí que observen al gas como la esperanza salvadora.

Con esto no se pretende decir que no haya una solución para el problema del desarrollo, en general, y de la vivienda, en particular, para El Alto. Siempre hay alternativas, sin embargo, para encontrarlas es necesario comenzar por abandonar algunos mitos y comenzar por observar con mayor los fenómenos de desplazamiento de las poblaciones.     

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