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PROYECTO DE INVESTIGACION

Justificación Temática

La violencia sexual constituye una problemática universal que se da en una gran variedad de contextos, principalmente en los ámbitos familiar, escolar y laboral. Tiene como a sus principales victimas a mujeres, adolescentes, niños y niñas. Por su magnitud y las secuelas negativas que provoca tanto físicas como psicológicas se la considerada como problema prioritario de salud pública y como “objeto de estudio” por parte de diferentes disciplinas médicas, sociales, jurídicas y psicológicas. Sin embargo, la violencia sexual en contra de niñas y adolescentes que sobreviven en el contexto de la subcultura de la calle no ocupa un lugar importante en la actividad intelectual e investigativa tanto académica como institucional. Por ello, no es casual que aparezcan y sigan apareciendo trabajos e informes referidos a la violencia sexual en los cuales, como unidades específicas de análisis, niñas y adolescentes “de” la calle se constituyen en una realidad abstracta, ausente y distorsionada.

A ello se suma la indiferencia pública y la falta de voluntad política para incorporarlas como “personas de derecho” en políticas, planes, programas y proyectos destinados a la defensa y promoción de los derechos en las mujeres, pues al desconocerse objetivamente su realidad se tiende a estigmatizarlas y se piensa que dadas sus actuales precarias condiciones de vida es “poco” o “inútil” lo que puede hacerse por niñas y adolescentes de la calle.

Puestas así las cosas, para el equipo de investigación, acercarnos a la problemática de la violencia sexual en niñas y adolescentes “de” la calle no solamente implica un desafío intelectual para identificar situaciones problemáticas y conflictivas, sino también supone cuestionar seriamente la falta de consideración en el quehacer intelectual y en el accionar operativo de las políticas públicas destinadas a la protección y atención de grupos poblacionales en “situaciones de alto riesgo”. Como sucede en otros ordenes, no es posible introducir transformaciones en las acciones de los organismos gubernamentales y no gubernamentales vinculados con la problemática de la niñez y la adolescencia, si no se tienen un panorama integral de lo que se intenta modificar. En consecuencia, resulta de vital importancia conocer objetiva y sistemáticamente quiénes son las niñas y las adolescentes callejeras, porqué están en las calles, de dónde proceden, dónde y como viven, qué piensan y cómo reaccionan frente a la violencia, qué instituciones las acogen o las discriminan y qué aspiraciones y necesidades tienen en torno a sus condiciones de vida. Es decir, es importante sobrepasar las visiones e interpretaciones criminalizadas, estereotipadas y sesgadas que tradicionalmente tienden a considerarlas simplemente como menores en situación irregular.

En tal sentido, la investigación busca proporcionar una visión integral de los riesgos en particular sexuales que cotidianamente hostigan a niñas y adolescentes callejeras con el propósito, por un lado, de visualizar su magnitud, sus características y sus consecuencias y, por otro lado, de contribuir a través del debate a inaugurar procesos de cambio en las acciones y las estrategias de los diferentes actores sociales e institucionales a fin de prevenir y asegurar condiciones mínimas de protección y atención a niñas y adolescentes callejeras victimas o posibles victimas de la violencia sexual.

Identificación y Formulación del Problema

Caracterización de El Alto

Las actuales condiciones de vida y de trabajo que prevalecen en la ciudad de El Alto han configurado una tendencia dominante que se caracteriza por situaciones de pobreza, desocupación, subempleo, informalidad y profunda crisis urbana. Bajo este contexto conflictuado, la mayoría de las problemáticas sociales están vinculadas a la falta de empleo, la inestabilidad laboral, los bajos ingresos, el cuentapropismo y el persistente deterioro del nivel de vida. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta que la prevalencia de estos males sociales activan y profundizan una serie de secuelas negativas que se manifiestan principalmente en situaciones de inseguridad humana y de violencia fáctica y simbólica. Si bien esta realidad adversa afecta a la población alteña en su conjunto, son los sectores sociales tradicional e históricamente más vulnerables en particular los niños, las niñas y los adolescentes, quienes soportan y pagan una cuota o un costo social muchísimo más alto en relación a los demás sectores poblacionales. Bajo estas condiciones difíciles, la situación de la niñez y la adolescencia se agudiza y asume características alarmantes, no solamente por su alta vulnerabilidad, sino por constituir un grupo poblacional mayoritario que persistentemente se va incrementando.

L a pirámide poblacional de la ciudad de El Alto revela que el 77% de los habitantes alteños tienen menos de 24 años y el 43% menos de 17 años, siendo la población más numerosa la comprendida entre los 10 y 24 años de edad. En función de esta variable demográfica se considera a la ciudad de El Alto como la urbe más “joven” a nivel regional y nacional. Sin embargo, a pesar de constituir la mayoría de la población alteña y de ser responsables de las características futuras de esta ciudad, la gran mayoría de niños, niñas y adolescentes alteños sufre cotidianamente de múltiples dificultades para cubrir necesidades básicas en términos de vivienda, alimentación, educación, salud y trabajo, ni hablar de otras necesidades fundamentales como ser socialización, participación, comunicación y sexualidad.

Por ello no es casual que se afirme que ser “chango” o “changa” en la ciudad de El Alto significa “ser nadie”, “ser marginado”, “estar en situación de alto riesgo”, “ser menor irregular” o “ser un adulto en pequeño”. El ideal de una niñez y una adolescencia libre de responsabilidades no corresponde a la cruda realidad que prevalece en la ciudad de El Alto.

La actual situación de abandono estatal, social y familiar que prevalece en los menores alteños se registra y expresa en una serie de indicadores sociales vinculados a la salud, la desnutrición, la educación y el trabajo. Bajo este contexto adverso se considera que el rostro más dramático de estas situaciones de abandono se visibiliza en la salida voluntaria o forzada del hogar de miles de niños, niñas y adolescentes alteños hacia la calle donde en una suerte de estrategia de sobrevivencia individual o familiar permanecen de manera temporal o definitiva.

Menores Callejeros

A nivel nacional, la ciudad de El Alto se constituye en una urbe “sui generis”, es la más joven, la más pobre, la más conflictiva, la más violenta, la más vulnerable y la que tiene mayor cantidad de menores callejeros. Es decir, niños, niñas y adolescentes que sobreviven en las calles de manera temporal o permanente bajo las categorías de menores “en” la calle y menores “de” la calle. El concepto de menores “en” la calle engloba a todos los niños, niñas y adolescentes que son parte de un entorno familiar, pasan un prolongado tiempo en la calle, retornan a su hogares y sobreviven a partir del desarrollo de actividades laborales sobre todo informales. En contraste, el concepto de menores “de” la calle engloba a todos los niños, niñas y adolescentes que han roto o nunca han tenido vínculos familiares, habitan de modo permanente en las calles y sobreviven a través de actividades marginales.

Si bien ambos tipos de menores callejeros comparten un mismo contexto de pobreza urbana y de paupérrimas condiciones de vida, al interior de este grupo poblacional existen realidades y trayectorias disímiles determinadas principalmente por las variables edad y sexo. Estos significa que en el marco de una herencia patriarcal y machista, en menores callejeros también se producen y reproducen construcciones o imaginarios sociales referentes al género que determinan roles, espacios, status e identidades signadas por relaciones asimétricas y contradictorias que llegan a establecer la existencia de “marginad as” entre marginales.

Marginadas entre Marginados

Si bien las condiciones de vida y de trabajo en menores callejeros son graves, peligrosas y dramáticas, lo son mayormente en el caso especifico de las niñas y adolescentes “de” la calle, pues en ellas se multiplica su vulnerabilidad por el hecho de ser mujeres y de estar permanentemente sometidas a los flagelos sociales de la subcultura de la calle. En esta coyuntura donde la calle se transforma en espacio familiar, de vivienda, de trabajo y de ocio, la violencia, el maltrato, la explotación y la manipulación se constituyen en rasgos bastante precisos e inherentes en torno a los cuales las niñas y las adolescentes callejeras transitan su niñez y su adolescencia en total detrimento de su desarrollo integral.

La mayoría de ellas tienen una edad promedio superior a los doce años de edad, proceden de familias disgregadas, no asisten a la escuela, viven con otros menores, habitan calles, parques, plazas y puentes y solo esporádicamente toman contacto con familiares e instituciones sociales. A diario son objeto de hostigamiento por parte de vecinos y de policías y deambulan conformando pequeños grupos sociales en los cuales prevalece el consumo de alcohol, la “drogas para pobres” y las manifestaciones de violencia fáctica y simbólica.

Violencia Sexual

La presencia inocultable de la violencia y el maltrato en niñas y adolescentes “de” la calle tiene múltiples manifestaciones y rostros en torno a dimensiones fácticas y simbólicas que adquieren un sentido de normalidad y de proximidad a la muerte. En estos espacios violentos, el sentido común identifica la violencia con sus modalidades de acción sobre “otros”, pero conviene recordar que también existen otras modalidades de violencia donde no existe separación entre la victima y la victimaria: pues constituyen la misma persona. Se trata de casos de autoagresión como son los intentos de suicidio, la drogadicción, el alcoholismo y otras conductas disóciales semejantes.

En la subcultura de la calle, cotidianamente se visualiza la presencia simultánea de conductas violentas hacia niñas y adolescentes “de” la calle y hacia sí mismas. Sin embargo, en ellas existe un tipo de violencia que no es directamente visible, pero que combina diversas dimensiones y se constituye en una acción muy denigrante e inhumana para cualquier mujer independientemente de su condición social, se trata de la violencia sexual que hace referencia a una serie de conductas que obligan a las personas, principalmente mujeres de toda edad, a la realización de actos sexuales sin su consentimiento, ni deseo explicito y que como agresión violenta atenta especialmente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Protección al Menor

Los niños, las niñas y los adolescentes no representan un grupo poblacional homogéneo, sino se presentan de múltiples maneras y con problemáticas especificas según edad, lugar, época, género y clase social. En una determinada formación social, se da la existencia de menores que no se encuentran en circunstancias conflictivas y peligrosas en los cuales su niñez y adolescencia van transitando libre de responsabilidades como un periodo “ideal” de dependencia e inocencia. En contraste, se hallan menores que se encuentran en circunstancias difíciles y riesgosas en los cuáles prevalece el abandono, la marginalidad, la violencia, el maltrato, el trabajo prematuro, la explotación, el alcoholismo, la drogadicción, la delincuencia, el pandillismo, el embarazo precoz y la violencia sexual.

En Bolivia y en particular en la ciudad El Alto lo que más se tiene son menores en “situaciones de alto riesgo” que aparecen como el núcleo más critico y vulnerable ante un entorno económico, social y cultural muy desfavorable. Frente a este dramático cuadro, con el propósito de cumplir compromisos asumidos en Convenciones Internacionales, el Estado boliviano en la parte formal o en el “papel” ciertamente viene avanzado con la promulgación de una serie de leyes y la conformación de nuevas bases institucionales.

En el caso especifico de las niñas y las adolescentes, a partir de la ratificación de la Convención Sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y de la ratificación de la Convención Interamericana para la Erradicación , Prevención y Sanción contra la Violencia hacia la Mujer , el Estado ha realizado importantes avances en términos de modificación en la normativa legal e implementación de políticas publicas en favor de niñas y adolescentes.

Entre las recientes reformas legales se tiene al nuevo Código Niño, Niña y Adolescente, la Ley Contra la Violencia Familiar , la Ley de Protección a las Victimas de Delitos contra la Libertad Sexual y la Ley de Regulación del Trabajo Asalariado en el Hogar. Asimismo, se viene implementando el Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, el Programa Nacional de Género y Violencia, el Plan Nacional de Prevención y Erradicación de la Violencia Contra la Mujer , el Plan Nacional de Políticas Públicas para el Ejercicio Pleno de lo Derechos de las Mujeres y el Plan de Violencia Sexual. Entre las nuevas instituciones se cuenta con la labor institucional de las Brigadas de Protección a la Mujer y la Familia , las Defensorìas de la Niñez y Adolescencia y los Servicios Legales Integrales Municipales. Precisamente estas tres instituciones son a nivel operativo resultado de la promulgación de la Ley 1674 denominada Contra la Violencia en la Familia o Domestica, la ejecución del Plan Nacional de Prevención y Erradicación de la Violencia Contra la Mujer y la aplicación de un nuevo Modelo de Gestión Pública que transfiere a los gobiernos locales la misión de promover, defender y restituir los derechos en los menores

Pese a los importantes avances en el ámbito jurídico/legal e institucional, la situación de los menores aún se constituye en un tema muy delicado sobre el cual todavía es insuficiente la intervención operativa, pues se observan situaciones donde prevalecen serias discrepancias entre la normativa legal y la realidad social, es decir, un marcado divorcio entre lo regulado por las normas y los valores que se intentan proteger y los hechos concretos que se dan en la conducta de las instituciones y las personas a las cuales va dirigido el orden legislado. Por otra parte, se advierten construcciones sociales que al posibilitar la continuidad de situaciones de exclusión, marginalidad e inequidad, ubican en la formulación de políticas públicas a los menores en situaciones de desventaja y ponen en riesgo la plena aplicabilidad de sus derechos establecidos en Convenciones Internacionales y leyes nacionales. Estas son algunas de las razones que explican la persistencia y, en algunos casos, la agudización de problemáticas sociales que hostigan permanentemente a niños, niñas y adolescentes.

En el terreno de las estadísticas se habla de que 600.000 menores están fuera del sistema escolar, 800.000 menores se han incorporado prematuramente al mercado laboral, 200.000 menores presentan algún grado de desnutrición, 400.000 niños y niñas carecen de certificados de nacimiento y que 100.000 niños, niñas y adolescentes han hecho de la calle su única compañera. Asimismo, se afirma que de cada 10 niños, niñas y adolescentes, 6 son victimas del maltrato y de cada 100 niños, niñas y adolescentes, 3 han sido victimas de violación y 15 han sido victimas del acoso sexual principalmente en el ámbito de la familia, la escuela y el trabajo. Frente a situaciones de maltrato o violencia sexual el 25% de los niños, niñas y adolescentes no recurre a nadie para pedir ayuda y el 75% pide ayuda a padres, hermanos o compañeros. En relación a estas últimas cifras se tienen el convencimiento de que existe un subregistro estadístico de la violencia sexual en menores y del número de casos denunciados. Esta realidad se explica porque resulta dificultoso cuantificar el maltrato sexual y porque en el país prevalece una aceptación sociocultural de modelos de comportamiento que legitiman e invisiblizan este tipo de violencia como parte del ejercicio de relaciones de inequidad de género. La situación se torna más preocupante en el caso de las menores callejeras victimas del abuso sexual que resultan ser “como que no existen” porque ni siquiera se cuenta con un subregistro estadístico en relación al número de victimas y, lamentablemente, casi en la totalidad de los casos estas agresiones sexuales permanecen bajo la sombra o el silencio cómplice de la sociedad en su conjunto.

Formulación del Problema

En el caso de las niñas y las adolescentes “de” la calle la problemática de la violencia sexual adquiere connotaciones complejas y configura una diversidad de realidades desconocidas y conflictivas que en términos metodológicos se traducen en las siguientes interrogantes:

¿En el contexto de la subcultura de la calle, qué factores son precipitantes para el ejercicio de la violencia sexual en contra de las niñas y las adolescentes “de” la calle, qué tipo de conocimientos, actitudes y prácticas desarrollan las menores callejeras en torno a la violencia sexual y sus derechos sexuales y reproductivos y cuál es la labor institucional que cumplen las instancias operativas en procesos de defensa, protección y promoción de los derechos de las niñas y las adolescentes “de” la calle ?

Objetivos de la Investigación

Los resultados que se esperan alcanzar a la conclusión del proceso investigativo giran en torno a los siguientes objetivos generales y específicos.

Objetivo General

Objetivos Específicos

Estado de la Cuestión

Para la construcción y el análisis del “problema de objeto de estudio” se integran tres ejes temáticos principales: 1) los menores callejeros, 2) la violencia sexual y 3) el rol institucional de las instancias operativas encargadas de defender y promover los derechos de los menores.

En relación a las condiciones de vida y de trabajo de menores callejeros existe una diversidad de investigaciones que responden a diferentes ejes temáticos y enfoques teórico/metodológicos que transitan desde posiciones funcionalistas, pasando por visiones culturalistas, hasta concepciones marxistas. Asimismo, se tienen trabajos desde ópticas económicas, sociológicas, psicológicas, antropológicas y jurídicas que vinculan a los menores callejeros con el trabajo, las pandillas, la personalidad, la socialización, la marginalidad, la violencia y la explotación. Sobresalen los trabajos de los investigadores Jorge Domic, Mónica Crespo, Palmiro Soria y Gustavo Gottret y las investigaciones realizadas por instituciones no gubernamentales como ser la OIT , UNICEF, SEAMOS, ENDA/Bolivia, Fundación “San Gabriel”, Defensa de los Niños Internacional y Sarantañani.

En la mayoría de estos trabajos se aborda el análisis de la situación de los menores “en y “de” la calle en el contexto del subdesarrollo, la dependencia, la crisis económica, el ajuste estructural, la liberación del mercado y la implementación de profundas reformas estructurales. Por ello, no es casual que la mayoría de los trabajos revisados mencionen a la pobreza y el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo como los factores principales que explican la emergencia y la proliferación de menores callejeros.

En el tema de la violencia de género también existen numerosos trabajos en cuanto al análisis de factores precipitantes, prevalencia, dimensiones, actores, victimas, victimarios, escenarios, tipologías y consecuencias. Las investigaciones son múltiples y destacan los trabajos de Silvia Rivera, Raúl Barrios, Carmen Beatriz Ruiz, Patricia Cottle y Carola Grebowsky. Asimismo, se tienen a las investigaciones sociales realizadas por la Organización Panamericana de la Salud en Bolivia, el Instituto de Investigaciones en Salud y Desarrollo de la Facultad de Medicina de la UMSA , el Ministerio de Salud y Deportes y la Cruz Roja Boliviana. Entre estos trabajos institucionales sobresale la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud, ENDSA 2003 que brinda información actual y oficial sobre la violencia de género. Sin embargo, en la mayoría de estos estudios predomina el lenguaje de las “cifras” y los registros estadísticos. Si bien su importancia radica en el hecho de haber visibilizado la magnitud y las dimensiones de la violencia de género, resultaría importante incorporar la aplicación de métodos cualitativos para conocer actitudes, conocimientos y prácticas que se producen y reproducen en los actores sociales involucrados en esta problemática social.

En el caso particular de la violencia sexual en contra de las mujeres, existen algunos trabajos cuantitativos y descriptivos que solamente revelan promedios, porcentajes y tendencias de este tipo de maltrato en el contexto de la familia, la escuela y el trabajo. Sobresalen los trabajos institucionales de la Policía Nacional , del Viceministerio de la Mujer , la Organización Panamericana de la Salud , la Organización Mundial de la Salud y del Ministerio de Salud y Deportes.

Con relación al rol institucional de las instancias operativas encargadas de defender y proteger los derechos en los menores, actualmente no se tienen trabajos que evalúen sus avances, fortalezas, limitaciones y potencialidades. Únicamente se cuentan con informes y documentos sobre todo estadísticos en términos de prevalencia, tendencias, cobertura y que son elaborados por las propias instituciones como es el caso de las Defensorìas de la Niñez y la Adolescencia , los Servicios Legales Integrales y las Brigadas de Protección a la Mujer y la Familia.

Son escasos, por no decir nulos, los trabajos realizados específicamente sobre la violencia sexual en niñas y adolescentes callejeras. Esta ausencia de estudios se constituye en una limitación fundamental en la medida que no permite tener una visión global y sobre todo objetiva de la verdadera realidad de las menores callejeras victimas de la violencia sexual. En tal sentido, la presente investigación intenta enriquecer el conocimiento teórico, sobre la base de la evidencia empírica, en torno al complejo trama social que provoca la interrelación de los mencionados ejes temáticos.

Estrategia Metodológica

La estrategia metodológica esta en función del objeto de estudio, el enfoque teórico, el tipo de investigación y los objetivos generales y específicos que se pretenden alcanzar a la conclusión del presente proceso investigativo

Objeto de Estudio

Siguiendo la metodología propuesta por Achigg Subia , el objeto de estudio esta construido y delimitado en función de los siguientes parámetros: El eje temático , (Violencia Sexual), las unidades de análisis , (Niñas y Adolescentes de la Calle ), el ámbito geográfico (Ciudad de El Alto) y la delimitación temporal (2005)

En función de estos parámetros, el objeto de estudio esta conformado por “ La Violencia Sexual en Niñas y Adolescentes de la Calle : El Caso de la Ciudad de El Alto”

Enfoque Teórico

Los principios teóricos y metodológicos que guían el abordaje del objeto de estudio arrancan de la convicción de que el estudio de las condiciones de vida de un determinado “grupo social” solamente tiene validez cuando se lo efectúa analizando básicamente el contexto social e histórico en el cual se desenvuelve y las fuerzas políticas, sociales, económicas y culturales que determinan este contexto dado. Esta posición teórico/metodológica implica ubicar al objeto de estudio en una doble dimensión, por un lado, como parte del contexto social con el que se relaciona de una determinada manera y, por otro lado, como universo de estudio, al interior del cual, el sistema de relaciones que se establecen entre sus variables pasa a ser motivo específico de análisis y de reflexión investigativa.

Tipo de Investigación

El tipo de investigación corresponde a una investigación “ no experimental, de tipo transeccional y de carácter descriptivo/explicativo” , pues no se intenta manipular variables, se busca recolectar datos e información en un momento dado y se tiene el propósito de describir y explicar variables y su interrelación en un tiempo único.

Métodos, Técnicas y Fuentes

Los principales ejes temáticos definidos en el objeto de estudio son la subcultura de la calle, la violencia sexual y la labor institucional que desarrollan las instituciones estatales encargadas de la defensa y protección de niñas y adolescentes que viven en las calles. En función de estos ejes temáticos, para establecer causas y relaciones existentes entre procesos y fenómenos que no se pueden percibir sensorialmente se aplicaran los métodos de investigación teórica. En contraste, para identificar las características observables de los ejes temáticos que hacen el objeto de estudio se utilizaran los métodos de investigación empírica, en particular la observación y la medición.

En correspondencia con la estrategia metodológica y con el propósito, por un lado, de establecer y describir promedios, tendencias, frecuencias, porcentajes y, por otro lado, de comprender conocimientos, actitudes y prácticas en torno al objeto de estudio, también se utilizarán los denominados métodos de investigación cuantitativos y cualitativos.

Los procedimientos que se utilizaran para la recolección de datos giran en torno a un proceso de investigación documental y el desarrollo del trabajo de campo. En consecuencia, se cuenta como fuente secundaria la revisión del material bibliográfico existente en torno a la problemática de los menores callejeros, la violencia sexual y las recientes disposiciones legales promulgadas en favor de este grupo poblacional y como fuente primaria se tiene a la observación participante a través de la aplicación de una boleta de encuesta y el desarrollo de entrevistas focalizadas a informantes claves.

Población, Muestra y Unidades de Análisis

El universo poblacional esta conformado por todas las niñas y las adolescentes callejeras que actualmente sobreviven en las principales calles de la ciudad de El Alto. Frente a la imposibilidad de obtener un registro o un listado completo del universo poblacional y considerando que muy rara vez las investigaciones sociales se efectúan tomando en cuenta a todas y cada una de las unidades de análisis se procederá a extraer una “muestra no probabilística estratificada” considerando un 95% de confiabilidad y un margen de imprecisión del 5%.

En relación a las unidades de análisis señalar dos puntualizaciones teóricas fundamentales:

El concepto de “menor callejero” hace referencia a todos los niños, las niñas y los adolescentes que por diversas circunstancias se ven obligados a permanecer temporal o definitivamente en las calles. Este grupo poblacional es clasificado bajo dos categorías: Por un lado, los menores “en” la calle que son aquellos que viven en un entorno familiar y temporalmente desarrollan actividades económica en las calles para luego retornar a sus hogares y, por otro lado, los menores “de” la calle que son aquellos que carecen o han roto sus vínculos familiares y sobreviven en las calles a través de actividades marginales.

El concepto de niñez y adolescencia no tiene un significado único ya que reviste una variedad de significados según lugar y época, según genero y clase. Asimismo, tiene diversos significados al interior de diferentes disciplinas científicas. En función del Articulo 2 del Nuevo Código Niño, Niña y Adolescente, se considera niño o niña a todo ser humano desde su concepción hasta cumplir los doce años y adolescente desde lo doce a los dieciocho años de edad cumplidos.

A partir de ambas puntualizaciones la muestra se divide en dos grandes estratos:

•  Estrato I: Comprende a todas las niñas “de” la calle de la ciudad de El Alto.

•  Estrato II: Comprende a todas las adolescentes “de” la calle de la ciudad de El Alto.

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Resultados Esperados

El principal resultado esperado es la provisión de datos actuales, concretos y fidedignos referentes, por un lado, a la violencia sexual en niñas y adolescentes callejeras y, por otro lado, a la labor institucional que cumplen las instancias operativas en la defensa y protección de los derechos en menores callejeras. Esta información será socializada y puesta a disposición en todos los actores sociales e institucionales involucrados en la temática de los “menores en situaciones de alto riesgo” con el propósito de evaluar las acciones y estrategias que actualmente se desarrollan en favor de niñas y adolescentes que viven en las calles y que son victimas o potenciales victimas de la violencia sexual.

Asimismo, se espera a través de una visión integral de las victimas y las posibles victimas de la violencia sexual por una parte y por otra parte de un análisis situacional de las instituciones gubernamentales vinculadas a la problemática de la violencia sexual, identificar factores de riesgo y establecer factores de protección con el propósito de desarrollar conocimientos, actitudes y prácticas “proactivas”.

Por otro lado, como producto concreto de la investigación se busca también establecer si efectivamente en el municipio de la ciudad de El Alto se esta implementando el “Plan de Violencia Sexual 2004 – 2008” .

En términos académicos se espera contribuir a la escasa bibliografía existente sobre la problemática social de la violencia sexual en menores callejeros. Por otro lado, en vista de que los pequeños y fragmentarios trabajos realizados sobre la violencia sexual en menores callejeras son básicamente cuantitativos y descriptivos, se espera que la presente investigación social al establecer una complementariedad coherente entre lo cuantitativo y lo cualitativo, se constituya en un experimento teórico que puede ser útil y aplicable en otros contextos de análisis vinculados a la descripción y la explicación de realidades adversas que prevalecen en menores en situación de alto riesgo.