ETNOGRAFÍA
DE LA NOCHE PACEÑA
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La
noche paceña puede ser vista desde tres aspectos: los
personajes noctámbulos, los consumos nocturnos y los
espacios urbanos que convocan a los dos anteriores. En todo
caso los tres se encuentran interrelacionados y difícilmente
pueden aislarse unos de otros, más bien es interesante
aproximarse a la noche a partir de articular estos aspectos
de tal manera que la descripción de “los mundos”
de la noche en la ciudad de La Paz maneje un hilo conductor
que permita profundizar en sus particularidades y no simplemente
se quede en generalidades que poco puedan decir de esa “personalidad”
nocturna de la urbe paceña. Además, para evitar
caer en descontextualizaciones, antes de comenzar este recorrido
es necesaria una visión histórica que permita
dar cuenta de que la noche es también una construcción
socio-histórica, es decir que está situada en
un contexto temporal, social y cultural, es parte de una época
y de una generación que deviene de un proceso a través
de los años y los acontecimientos locales, nacionales
y mundiales.
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Es
así que para comenzar este recorrido etnográfico
por la noche hay que resaltar los acontecimientos que más
han influido sobre la noche paceña como tal, en este
sentido se puede advertir que uno de los grandes impactos sobre
la nocturnidad es la iluminación de la urbe, en el caso
de la ciudad de La Paz éste proceso comienza en 1795
con la instalación de faroles de mecha en algunas esquinas
y puertas de calle, en 1872 se realiza la instalación
de lamparillas de parafina y recién en 1895 se instala
la luz incandescente (Arze y Barragán, 1988).
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La
imagen de la noche paceña a comienzos del siglo XX está
impregnada de misterios, bohemia, alcohol y leyendas urbanas,
aspectos que han dejado huella en la literatura paceña,
a través de escritores como Jaime Saenz y René
Bascopé, quienes tuvieron la virtud de atesorar esas
peculiaridades de la nocturnidad, mostrando a sus personajes,
sus espacios y sus acontecimientos, todos ellos bajo un manto
misterioso, fantástico, oscuro y mítico.
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En
la segunda mitad del siglo XX, la noche paceña se fue
impregnando de una serie de fantasmagorías de la mano
de las dictaduras militares, ya que a través de la implantación
de los toques de queda, el Estado y las esferas gubernamentales
fueron ejerciendo el control sobre la nocturnidad. Siendo también
la noche el momento temido de las batidas y las intervenciones
armadas, así como de las ejecuciones y los secuestros.
Todos estos elementos le fueron proporcionando un tinte viscoso
a la noche paceña, despertando temores y miedos sociales,
tomando en cuenta que en el contexto nacional era precisamente
la ciudad de La Paz el centro del conflicto político.
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Desde
finales de los ochenta y a lo largo de los noventa, la noche
paceña, sin dejar aún esas huellas del temor social
impuesto por la dictaduras pasadas, va a generar nuevas fantasmagorías,
pero ésta vez más relacionadas, por un lado, con
ciertos tabúes de la sociedad como el sexo y los placeres,
y por otro lado con la criminalización de la nocturnidad,
a partir de vincularla con aspectos delincuenciales: robos,
violaciones, tráfico de drogas y homicidios. Paralelamente
los espacios nocturnos de ocio y diversión, en otras
palabras de consumos hedonistas, van a comenzar a proliferar
a lo largo de la ciudad: bares, discotecas, salones de fiestas,
pubs y todo tipo de clubes nocturnos, se encargarán de
modificar la imagen nocturna de la ciudad, de hecho la noche
como diversión comenzará cada vez más tarde,
cerca de la media noche y se prolongará hasta el amanecer,
aspecto que sorprende a generaciones pasadas que afirman que
los “bailongos” y fiestas comenzaban a las cuatro
o cinco de la tarde y que no duraban más allá
de las once de la noche.
Actualmente la noche paceña está formada por sus
propios “mundos”, es decir por una serie de situaciones
y acontecimientos, con personajes diversos, en espacios peculiares,
donde los consumos, el trabajo, el ocio y la diversión
conjugan realidades sociales que son vividas de distintas maneras,
entonces, esos mundos son aquellas cotidianidades nocturnas
que se esconden en la oscuridad de la noche y que de alguna
manera conviven en la ciudad.
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Para
aproximarnos a estas realidades nocturnas debemos tener en cuenta
precisamente los tres aspectos mencionados anteriormente, aunque
por razones explicativas es conveniente comenzar por los consumos
nocturnos, y desde ahí reconocer a los personajes y los
espacios urbanos donde interactúan. Es así que
podemos distinguir en la ciudad de La Paz al menos tres tipos
de consumos nocturnos: los sexuales, los musicales y los ingestivos.
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En
cuanto a los consumos sexuales se pueden distinguir espacios
concretos donde el sexo, y lo asociado con él, constituyen
la razón de su existencia, es así que se pueden
puntualizar los siguientes: Los Night Clubs, se tratan de locales
que reúnen a un conjunto de personajes noctámbulos
por excelencia, como las prostitutas, quienes vestidas con escotes,
minifaldas y ropa ajustada, y por lo general maquilladas y teñidas,
son las encargadas de mantener el negocio, la mayor parte son
mujeres jóvenes, muchas de ellas cambas o que se hacen
pasar por tales, a las más requeridas se las reconoce
por la cantidad y variedad de pulseras que lleven, pues éstas
representan comisiones por venta de tragos. Otros personajes
son los cafishos o cafiolos, cuya función es una mezcla
de protección/explotación de las muchachas, pues
a cambio de conseguirles trabajo exigen sus respectivas comisiones,
estos tipos suelen estar en las puertas de los locales.
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Estos
centros nocturnos se ubican en determinados lugares y zonas,
su presencia suele demarcar las zonas rosas de la ciudad. Así
en La Paz se tiene los night clubs de la zona San Pedro como
el Harem, la Dulce Miel, Tanake y Swing I y II, más hacia
el lado de Sopocachi está el Vivian´s, varios de
estos locales se ubican a lo largo de la Av. 20 de Octubre ;
así también existen estos locales en otras zonas,
como los de la calle Sucre: La Encantada y el Malibú,
o los de Miraflores: Variette, Flor de Alelí, y los cercanos
al Stadium, y otros como el Tropezón por la populosa
zona Buenos Aires.
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Los
privados, también son conocidos como casas de citas,
son locales sin letreros ni anuncios, de cierta forma clandestinos,
aunque muchos tengan autorización para funcionar, son
locales que cuentan con habitaciones aisladas, algunos como
livings y otros como dormitorios sumergidos en luces rojas.
En este tipo de locales se selecciona a las acompañantes,
mujeres por lo general jóvenes y de características
similares a las de los night clubs. Algunos de estos privados
son sumamente conocidos como la llamada Casa Verde en la avenida
Busch. De hecho este tipo de locales existen en mayor cantidad
que los night club y están dispersos por diferentes barios,
aunque al parecer Miraflores y Sopocachi son las zonas donde
hay más este tipo de privados.
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Recientemente
han aparecido en La Paz los Table Dance, que son similares a
los night clubs pero con mayor énfasis en el baile erótico
y el striptease, los más conocidos son el Katanas y el
Anaconda, ubicados en la Capitán Ravelo, la decoración
exterior del primero está impregnada de elementos egipcios,
en cambio del segundo muestra una exuberante decoración
selvática (amazónica). También existen
striptease para mujeres, esos se conocen como Ladys Night, que
suelen hacerse algunas veces en discotecas u otro tipo de locales.
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Otros
espacios de consumo sexual son los Moteles, como el Candy en
Sopocachi, o el Carrington en Villa Copacabana, donde las ofertas
tiene que ver con la decoración de las habitaciones,
las comodidades y servicios (como jacuzzi o televisión
por cable), en su mayoría poseen costos elevados (10
dólares o más por hora). Algo similar a los moteles,
pero a costos menores (10 o 20 bolivianos), son los alojamientos
que se extienden por la Av. América, que en la jerga
del volante (taxistas) se los conoce como “tíos
alejos” .
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Las
calles también suelen convertirse en lugares de oferta
sexual, como la mencionada avenida América, también
conocida como la avenida de las muñecas o de las magníficas
y sus ramificaciones como la calle Coronel Torrelio más
conocida como la calle del pecado, constituyen una zona rosa
de la ciudad donde frecuentan las prostitutas callejeras quienes
paradas en algunas esquinas esperan a que aparezcan los clientes
para luego irse a uno de esos “tíos alejos”,
en ésta zona la oferta sexual es diversa pues se encuentra
maricones (travestis), cholitas, mujeres mayores y colitas (adictas
al trago o a la clefa) También existen zonas como Villa
Cariño, anteriormente conocida como Kaikoni, lo que actualmente
corresponde a Villa Fátima y Villa el Carmen, denominada
así precisamente por tratarse de otra zona rosa de la
ciudad, donde existían famosos locales como el Castillo,
que era quizás el centro nocturno más exclusivo
de La Paz, incluso un taxista vio a primeros mandatarios de
la nación saliendo de este local, que hoy en día
sus predios se han convertido en un templo evangelista.
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Por
otro lado sobre los consumos musicales, primero es necesario
distinguir los estilos y ritmos que son escuchados en la ciudad
de La Paz, dentro de los cuales se pueden puntualizar en los
siguientes: Pop: usualmente se trata de los temas musicales
de moda. Tropical: cumbia (chicha, villera), salsa, merengue
y derivados. Rock: metal, punk, hard core, clásico, alternativo
y latino. Electrónico: Trance, techno, rave, trip hop
e industrial. Otros: jazz, reagge, hip-hop, floklórico
y autóctono. Ahora bien hay que tomar en cuenta que este
tipo de consumos están sumamente ligados con puestas
en escena como el baile y los conciertos, acontecimientos musicales
por excelencia, que van más allá de la radio,
el videoclip o los cd´s.
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En
este sentido se tiene espacios como las discotecas, los pubs,
los karaokes y ocasionalmente escenarios como el Teatro al Aire
Libre donde suelen realizarse conciertos que convocan a gran
cantidad de gente, los más memorables de los últimos
años son el concierto del grupo inglés Deep Purple,
el del grupo boliviano Lou-Kass (que fue grabado en un disco),
la gira Molochete (Molotov y Control Machete) y los de Cumbia
Villera..
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Las
discotecas son los locales donde el baile es el centro de atención,
las hay tan diversas como los ritmos más difundidos en
La Paz, incluso hace pocos años se han creado las discotecas
andinas, como el Ojo de Agua, la Puerta del Sol y la Gota de
Agua, donde se realizan bailes colectivos al ritmo de música
autóctona y folklórica, como sikureadas, tarkeadas,
sayas, tinkus, morenadas, diabladas y por el estilo. Por otra
parte están las discotecas de música tropical,
que de cierta manera representa la música más
popularizada en La Paz, pues se baila cumbia en todos los segmentos
de la sociedad paceña, así se tiene por ejemplo
las discotecas cumbieras de la zona Garita de Lima, como el
Hipopótamo o el Red Camel, o los Kori Punkus de Villa
Fátima, pero así mismo está el Occipucio
y el Dragon Fly en Sopocachi e incluso el Rockhouse en Cota
Cota. Otro tipo de discotecas en la ciudad de La Paz son por
ejemplo: Malegría, ubicada en la calle Gotilla donde
lo latino y el pop son los ritmos que resaltan. La Zona, en
la 6 de Agosto, donde priman estilos como el rock, el hip-hop,
el ska y el electrónico. El Bizarro, se encuentra en
la Fernando Guachalla y posee tres ambientes musicales, uno
electrónico, otro latino y otro de música ambiental.
Forum, que se ha convertido en una discoteca típica de
la ciudad, lleva más de quince años y sigue teniendo
una clientela estable. Todas estas discotecas están ubicadas
en el centro paceño hacia el lado de Sopocachi y quienes
frecuentan estos locales son especialmente jóvenes, tanto
hombres como mujeres, y lo hacen en grupos o en parejas.
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En
las discotecas uno de los personajes centrales es el DJ (dee
jay ó disk jokey), es él quien se encarga de poner
la música, hacer los enganches entre un tema y el siguiente,
en algunos casos también de animar la fiesta. En algunos
locales son varios los DJ´s que se van turnado a lo largo
de la noche, esto es muy común en las fiestas rave, como
las que se organizan en la discoteca Planet Camel en la calle
Rosendo Gutierrez. Recientemente se han incorporado en algunas
discos las bailarinas o cheewleaders que suelen bailar sobre
el bar a modo de animar la noche.
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Los
pubs y los karaokes tuvieron su época de surgimiento
y auge en la década de los noventa., los segundos ya
han pasado de moda y quedan muy pocos, algunos simplemente como
camuflaje de night clubs. De los primeros hay algunos que perviven
todavía aunque en menor media que hace años atrás,
el Equinoccio es uno de ellos y actualmente concentra buena
parte de los conciertos a través de eventos como la Maratón
Rock, un concurso de bandas musicales juveniles. Más
o menos por este estilo de locales están el Thelonios,
Matheus, la Cueva del Jazz y La Máscara, donde suelen
ir más bien gente adulta, la razón principal,
además de la música, es el precio elevado del
cover, al igual que el de la bebida.
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Finalmente
los consumos ingestivos concretamente se refieren a la bebida,
comida y otras sustancias, cuyo consumo preferentemente se lo
realiza de noche, o al menos es más evidente en este
tiempo social. Hablar de bebida es hablar de tragos, o sea con
aquello con lo que se chupa en las noches paceñas, así
se tiene desde el alcohol potable, hasta el wiskhy, pasando
por el ron, el singani, el vodka, la cerveza, el vino, los licores
y los mezcladores (gaseosas, jugos, infusiones, agua). En alguna
medida el trago que se consume dice mucho sobre la clase social,
el status y obviamente sobre las preferencias colectivas, es
así que el wiskhy por ejemplo es asociado con lo jailon,
en contra parte el alcohol es asociado con lo marginal, y otros
como las chelas son más bien del tipo popular, pero este
tipo de asociaciones deben tomarse con cuidado, pues por ejemplo
en los grupos juveniles pueden comenzar bebiendo vodka, luego
cerveza y terminar con alcohol en una misma noche.
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En
la ciudad de La Paz existen algunas comidas propias de la noche,
la más conocido son los anticuchos , que resaltan en
las calles debido a las llamaradas de fuego que brotan de las
pequeñas parrillas en las cuales cocinan las anticucheras,
pero también están las salchipapas, las hamburguesas
y los hotdogs, esto se debe a que es la noche el tiempo en que
los puestos de este tipo de comidas aparece a lo largo de las
calles, suelen instalarse a partir de las siete de la noche
y permanecen hasta las cinco o seis de la madrugada, algunos
de estos puesto de venta son famosos, como el salchipapero de
la Av. Busch esquina Diaz Romero en Miraflores.. En algunas
zonas se ubican este tipo de puestos uno tras otro, como en
la Pérez Velasco, donde además se venden todo
tipo de comidas como las tripitas y los chorizos, además
de bebidas calientes como té con té. En otras
partes como en San Pedro aparecen en la noche las parrillitas,
donde se vende todo tipo de carnes a la parrilla.
Otros elementos ingestivos asociados a la noche son los puchos
(cigarrillos), y sustancias tipificadas como drogas o narcóticos,
como el bayer (marihuana), la satuca (pasta base), el pollo
(cocaína), las pepas (diazepan y por el estilo) que pueden
encontrase en las farmacias, otras marginales como el tiner
y la clefa, que son consumidas por niños y jóvenes
que viven en las calles, y otras elitistas como el ácido
(LSD) y, más recientemente, el X (éxtasis) que
son consumidas especialmente en fiestas Rave, o al menos es
donde pueden encontrase.
Se pueden distinguir una variedad de espacios asociados a este
tipo de consumos, como las licorerías (las más
conocidas en La Paz son las de la cadena Oasis), las tiendas
de barrio, los kioscos, que se constituyen como lugares de expendio
de bebidas y cigarros. Así mismo están los puestos
de comidas que se ubican en las aceras, las esquinas, o en algunos
casos en locaciones especiales, como es el caso de Las Velas,
ubicada entre la Av. Camacho y la Simón Bolivar, donde
se venden anticuchos y sándwich de chola (de cerdo),
o como las Cholas en la Florida, donde se suelen estacionar
carros a escuchar música y tomar cervezas.
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Los
bares son los principales espacios de consumo ingestivo, los
hay en diversos estilos, muchos de ellos son bar-restaurante,
es decir que de día funcionan como lugares donde se sirve
almuerzo y por la noche se sirven tragos, de este estilo son
el Caminito y el Topater, ubicados en la calle Campero, o el
Latinos en la calle Batallón Colorados. Otros son más
del tipo café-bar, donde la idea es tomar un trago, conversar
y tener algo de música de fondo, de este estilo son el
Diesel Nacional en la Av. 20 de Octubre y La Obertura y el Ja´ron
en la Av. 6 de Agosto. Otro tipo de bares en la ciudad se especializan
en la oferta de tragos, incluso en algunos los bautizan con
nombres peculiares y asociados al ambiente de estos locales,
de este estilo son El Entonador, El Coyote y El Chatarras, todos
estos en Sopocachi. Otros como Doña Chela venden exclusivamente
cervezas, en cambio el Tropical se caracteriza por la venta
de combos (trago más mezclador), ambos locales se ubican
cerca de la Plaza del Estudiante.
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Es
importante notar que existen bares o locales que congregan a
ciertas colectividades que conviven en la ciudad de La Paz,
así por ejemplo se tienen los bares de cambas ubicados
en la Plaza Villaroel, así mismo varias cevicherías
se convierten durante la noche en bares de residentes peruanos;
también hay bares y discotecas de homosexuales (gays
y lesbianas), como el Taurus o el Vox en Miraflores, y como
se vio anteriormente hay boliches que son prácticamente
exclusivos de jóvenes y otros de viejos.
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A
la mayor parte de estos bares concurren especialmente grupos
juveniles, cuyas preferencias ingestivas y musicales, además
de las condiciones económicas, determinaran la selección
por uno o varios de estos. Los personajes más comunes
de los bares son los barmans que son aquellos que encargan de
la preparación de las bebidas y los tragos, también
están los mozos y las meseras, que varían dependiendo
del tipo de bar en el que trabajan.
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Las
calles y las plazas también son espacios de consumo de
bebidas y otras sustancias, ejemplos claros de esto son la Plaza
Abaroa en Sopocachi, que especialmente los fines de semana se
ve concurrida de grupos juveniles desde las nueve de la noche
hasta la madrugada, así mismo el Atrio del Monoblock
de la UMSA (universidad pública), sobre todo los viernes
aglutina a jóvenes universitarios que suelen reunirse
en grupos a partir de las ocho o nueve de la noche, incluso
algunas veces en este lugar se realizan conciertos musicales;
algo similar ocurre en el Parque Triangular y la Plaza Villarroel
en Miraflores. Otros lugares como la Plaza Eguino y la Plaza
Riosiño, así como algunas calles como la Av. América
o la Av. 20 de octubre, son espacios conocidos de la ciudad
donde se vende satuca y pollo, los personajes encargados de
esto son los dealers o pushers, que pueden ser hombres o mujeres,
jóvenes o mayores.
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En
este sentido es posible identificar en la ciudad de La Paz ciertos
espacios donde la actividad nocturna es sumamente intensa, así
se tiene por ejemplo a la plaza Pérez Velasco un lugar
que nunca duerme, es decir que tiene actividad durante toda
la noche, allí se encuentra desde venta de comida y trago
hasta llamadas a celular, también se consigue movilidad
tanto a El Alto como a la zona Sur, en esta zona se ven robos,
travestis, dealers, y una gran cantidad de borrachos, los locales
que se ubican por allí, como La Estrella, El Tobogán,
el Cocktail, son llenos de oficinistas, funcionarios públicos,
abogados y tinterillos que salen ha hacer su tradicional viernes
de soltero.
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Interesantemente
las gradas constituyen un espacio muy peculiar en la ciudad
de La Paz, debido a la topografía de ésta, lo
que permite cierta invisibilidad para poder realizar actividades
nocturnas, como en las gradas de la R. Gutierrez y la F. Guachalla,
así mismo las calles más oscuras o con menos iluminación
son también espacios de camuflaje para pasar inadvertidos,
como sucede en la batea (Cap. Castrillo) o en la playa (frente
al Teatro al Aire Libre).
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Es
importante notar que en la noche también aparecen otros
personajes como los taxistas, que en cierta manera se convierten
en cómplices de las actividades nocturnas, pues son ellos
quienes conocen desde los privados hasta lugares donde venden
drogas, se encargan de transportar damas de compañía,
lo mismo que clientes, llevan a parejas a moteles y también
compran tragos y puchos de las licorerías, reconocen
prostitutas, travestis y choros , ellos saben historias de bares
y discotecas, de asesinatos, infidelidades y aventuras amorosas,
como dice el Gatito, taxista hace diez años y cantante
de cumbia: “yo soy taxistaps, tengo que saber de todo,
el cliente pide y yo le tengo que llevar...”
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Con
todos los elementos expuestos en este recorrido etnográfico
por la noche paceña es posible reafirmar que este tiempo
social está compuesto de realidades diversas, esos “mundos”
de la noche, donde los placeres, la diversión, el ocio
y los consumos propios de la nocturnidad, parecen dar forma
a esa “personalidad” de la urbe paceña, escondida
a los ojos de la luz del día, como lo dijo Omar, un radio
taxista (ex Dj del Forum), cuando hacía referencia a
las patinadoras : “aparecen de noche y desaparecen de
día”.
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