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LOS IMAGINARIOS POLITICOS Y CULTURALES

DE LA JUVENTUD ALTEÑA


1. CONTENIDO


2. JUSTIFICACIÓN TEMÁTICA
3. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
4. BALANCE DEL ESTADO DE LA INVESTIGACIÓN EN TORNO AL TEMA PLANTEADO
5. ESTRATEGIA METODOLÓGICA PARA DISEÑAR LA PROPUESTA
6. TÉCNICAS PARA LA RECOLECCIÓN DE INFORMACIÓN
7. BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA
8. RESULTADOS ESPERADOS
9. ÍNDICE TENTATIVO

2. Justificación temática

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Es común encontrar en los trabajos acerca de jóvenes desde la óptica de la participación un derrotismo que llega a ver a los jóvenes en; "una edad difícil", una edad de indecisiones, una edad de incertidumbre, un periodo de mero consumismo que tiene que ser superado para que, en una edad madura "lleguen a pisar tierra" y actúen dentro los parámetros de una supuesta realidad. Ese diagnóstico sin duda se agrava si vemos la misma situación al interior de un análisis que tiene su enfoque en el conflicto social, pues ahí la participación juvenil es vista en los bordes mismos de la delincuencia y la irracionalidad de su accionar cotidiano y colectivo, y ello conlleva a establecer una serie de estereotipos sobre los jóvenes, de su aspecto alienante y grotesco.

Este tipo de visiones reduccionistas nos impiden comprender el magma de significancías políticas y culturales que expresan la participación de los jóvenes en todos los ámbitos desde los cotidianos hasta los conflictos sociales de reciente data. Esta participación que ha sido nutrida y proyectada por una gran cantidad de jóvenes alteños en todas sus implicaciones, es una expresión de los imaginarios que ellos construyen y reconstruyen constantemente y que ubican a los jóvenes como agentes fundamentales al interior de un proceso estructural de cambio que tiene sus repercusiones, no sólo a nivel local sino que abarca, por el contrario, a una nueva reconfiguración del tejido histórico social del país.

De ahí la urgencia de distinguir, en la sociedad, la naturaleza de dinámicas históricas que constituyen los nuevos escenarios colectivos, que expresan una ampliación del carácter público, del 'problema juvenil' no sólo como problema generacional, sino de la constitución y generación de uno de los actores fundamentales del conflicto social. En este sentido, la problemática juvenil requiere ser abordada no como mero acto lúdico de asignación, sino que se requiere percibir que ésta además se ha entrelazado en un contexto mayor que trasciende una perspectiva reduccionista de la juventud para hacerse parte de un horizonte colectivo nacional. Ella al mismo tiempo 'representa' las contradicciones propias de toda la sociedad; la miseria, la exclusión, la pobreza y además las posibles alternancias que surgen desde la misma lucha como un construir la historia colectiva de la sociedad.

Entonces, la importancia de la juventud alteña en el plano local y nacional expresa una necesidad de comprender el horizonte de significaciones que ésta contiene y urde desde el plano de participación cultural hasta el político ya que estos imaginarios permean lo público con todas las problemáticas que emergen desde los conflictos sociales que no son estrictamente meras interpelaciones a un Estado segmentador, sino como agente que le otorga a éste una agenda colectiva para su construcción.

Este hecho implica la construcción de la realidad y del territorio, de parte de los jóvenes a partir de sus imaginarios políticos y culturales, como elemento central de análisis. Es la realidad de los conflictos sociales, sus formas de ocupar el territorio y su participación identitaria la que ha permitido un modo de concreción y éste ha sido apuntalado por la juventud alteña al interior del propio proceso de construcción de su misma realidad. Este proceso permite ver en sus trayectorias a la constitución de los mismos jóvenes como un sujeto potencial, actuante y movilizado (Zemelmman); siendo estas particularidades las que articulan los complejos procesos de su participación en las movilizaciones sociales y fuera de ellas.

Sólo con fines analíticos estableceríamos una segmentación por grupos de jóvenes y fragmentaríamos el fenómeno en tres potenciales niveles de interpretación: el nivel de la estructura cotidiana, que vincula a los jóvenes con sus relaciones más nucleares y familiares, también comunales dependiendo de los casos; el nivel de la intersubjetividad grupal, que es donde se gesta el proceso organizativo y donde se implica a los pares, amigos, redes sociales y familiares que se constituyen en la base grupal del conflicto social, involucrando también sus usos del territorio y su identificación con el mismo; y el nivel de las potencialidades del contexto, que implica un conocimiento e interpretación de la realidad que articula los sentidos colectivos que posibilitarían una movilización (Sánchez: 1999).

A partir de lo descrito hasta esta parte el propósito es aportar una nueva mirada a lo juvenil desde la ciudad de El Alto revelando las peculiaridades de sus modos de vivir y ocupar la urbe, su organización y los móviles que les permiten comportarse de determinados modos. En todo ese entramado y segmentados por grupos buscaríamos comprender los modos cómo articulan sus imaginarios políticos, culturales y espaciales, desde donde crean sus propios discursos y son participes de la producción de sus políticas culturales, más allá del estereotipo que los sitúa en la indefinición. Por otro lado, también veríamos los modos cómo se construyen discursos que los representan, lindando con el contexto descrito inicialmente.

3. Objetivos de la investigación

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Objetivo General

Conocer cómo se configuran, se crean y se articulan los imaginarios políticos y culturales de los jóvenes en El Alto en las diferentes agrupaciones juveniles, dentro un contexto que los condiciona y los presiona política y socialmente.
Objetivos Específicos

  • Realizar una cartografía o mapeo de las organizaciones juveniles de la ciudad de El Alto.
  • Analizar los elementos que forman parte del imaginario político de la juventud alteña.
  • Diagramar la formación de las prácticas discursivas juveniles y de los subsecuentes imaginarios sociales.
  • Establecer como se articulan los imaginarios juveniles diferenciados en un sistema estable de significaciones políticas y culturales.
  • Analizar los discursos que interpretan e interpretaron a los jóvenes desde la teoría de la representación.


4. Balance del estado de la investigación en torno al tema planteado

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En lo que se refiere a las investigaciones que tienen como tema a la juventud de la ciudad de El Alto estás se aproximan al fenómeno de diversos modos y en distintos contextos. La primera sería la de Sandoval y Sostres (1989) que a fines de los ochenta plantea que los jóvenes en El Alto, que administrativamente era parte de La Paz, estaban en la disyuntiva entre lo tradicional y lo moderno. El motivo es lógico, El Alto hasta ese momento era considerado el espacio donde la ciudad podría recibir a su migración rural y estaba compuesto por padres de procedencia indígena, que fueron marginados social, cultural y políticamente, mientras sus hijos estaban siendo modelados desde los códigos de la "ciudad". En ese contexto los autores hacen un análisis organizacional de los jóvenes en sus prácticas, comportamientos colectivos y políticos, ligando esto a una crítica a las ONGs, la Iglesia Católica y los grupos generacionales, en tanto agrupaciones más espontáneas: música y fútbol.

Balboa y Altamirano (1994), cinco años después, plantean un estudio de la construcción identitaria de la juventud aymara-urbana. Básicamente ubican a los jóvenes en busca de la creación de una identidad propia, de ese modo los investigadores los clasifican entre los que crean su identidad, distinguiéndose con el uso de símbolos y signos que los reúnen con unos y los diferencian de otros jóvenes bajo el etiquetamiento de "raperos" o "chojchos"; por otro lado estarían los que la investigación define como "khantus" que se ocuparían de promover la música vernácular. Este estudio además de evidenciar una serie de prácticas y clasificarlas omite otros factores que implican los procesos de construcción de sus representaciones. Pues siempre cabe, sin ánimo de parafrasear a García Canclini, la posibilidad de que un joven toque en un grupo de kantus, participe de un campeonato de fútbol y vaya de vez en cuando a una discoteca.

Por el mismo lado, la investigación de Balboa (1998) se constituye en un empeño por describir desde la sociología la realidad de la juventud de El Alto. Sin embargo, queda la posibilidad de que el locus de enunciación de este trabajo tienda a generar prejuicios frente a está juventud pues explica el fenómeno del "achojchismo" relacionándolo con los jóvenes urbano-populares.

Finalmente nos encontramos con la investigación de Guaygua (1999) él realizó uno de los análisis más cercanos a nuestra propuesta. Partiendo de su interés por analizar los conflictos generacionales en el Alto, vio que el conflicto entre los hijos nacidos en El Alto y sus padres migrantes del área rural son los más problemáticos; esto complejiza la tensión generacional que tiene el añadido de que se desarrolla en la familia aymara migrante.

Si bien podríamos partir de la idea de ambos están inscritos en el proceso de cambio social y cultural Guaygua investiga sobre una interrogante considerando que padres e hijos tienen que participar en el proceso de cambio social y cultural ¿su participación es similar y cuáles serían las diferencias significativas que evidencien posiciones generacionales antagónicas? La respuesta explica que existen algunos padres que infunden en sus hijos sus particulares formas de entender el mundo tomando como referente la tradición y sus prácticas culturales; mientras otros, alientan a sus hijos a dejar las tradiciones, para que de ese modo accedan a situaciones sociales tipificadas como superiores a las de sus padres. La investigación explica que los jóvenes podrían recodificar ese mensaje ambiguo, incluida la información mas-media y la influencia urbana. De modo optimista afirma que los habitus sociales heredados del pasado migrante de los padres se mantiene inalterable.

De este modo, los patrones culturales de influencia urbana se considerarían efímeros, aunque algo importantes porque imponen moda. Esta forma de influencia, según Guaygua, no sería otra forma de "cultura híbrida", propuesta por García Canclini (1993), sino el modo cómo los jóvenes van articulando sus tradiciones con prácticas sociales y culturales nuevas generando de ese modo sus formas de ser jóvenes. Evidenciando la construcción de sus identidades, que tienen un sustento muy importante en el habitus de sus padres aunque siempre existe una tensión, por la diferencia generacional y de ubicación geográfica.

De ese modo vemos que las investigaciones sobre los jóvenes de la ciudad de El Alto estuvieron marcadas por tres agendas diferentes. La primera la de comprender el fenómeno desde una idea muy parecida a la aculturación, donde se leía a los jóvenes como distantes ya de las prácticas culturales de sus padres. La segunda que leía a los jóvenes como parte de una forma de construcción cultural en busca de una identidad, el "chojcho" y el "rapero" en confrontación a lo que definieron como los "khantus"; evidenciando que la posible interpretación los vincula a la situación económica y social. La tercera, ya más cercana a este trabajo lee a los jóvenes como articuladores de su tradición paterna junto a las influencias cosmopolitas. La diferencia de nuestro trabajo con los ya descritos, no sólo radica en el enfoque, imaginarios políticos y culturales, sino particularmente en que nosotros analizaríamos a los jóvenes desde una segmentación por grupos. La misma que se articularía desde el inicio al plantear la cartografía de organizaciones juveniles de la ciudad de El Alto. Consideramos que efectivamente los jóvenes construyen sus imaginarios y no son receptores pasivos de la influencia, paterna, urbana, social y política que les llega.

5. Estrategia metodológica para diseñar la propuesta

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Formulación de las problemáticas a investigar

Un filón importante que guiará la investigación se refiere a los sentidos anidados en el fondo imaginario de la realidad social. El contexto bajo el cual se mueven los jóvenes en El Alto implica la construcción de sentidos a partir de los espacios bajo los cuales se mueven, en este sentido el espacio es una forma de humanización en tanto introducción de trazos y artificios humanos expresados en el imaginario desde donde se piensa la creatividad social y el surgimiento de nuevas formas de institucionalidad (Sánchez, 1999: 21).

El imaginario bajo la perspectiva asumida es un componente de la manifestación de los sujetos que se encuentran dentro del espacio "físico" pero retrotrayendo aspectos de orden social, en este aspecto, el orden de sentido, simbólico e imaginario juega un papel importante porque enlaza este espacio físico y lo hace habitable al mismo tiempo que lo consolida como espacio. Los imaginarios juveniles se presentan diversos y diferencialmente construidos pues emergen de un espacio concreto, la plaza, la rocola, el "tilín", el grupo de amigos o el colegio, forman una articulación entre espacio vivido y representación o imaginario. No hay un orden jerárquico entre estos dos sino una implicación mutua un orden de asociación expresado en su práctica cotidiana o rutinaria y que a su vez el joven lo expresa discursivamente esto es, se lo expresa como imaginario.

Por ello es que un imaginario no es una mera reproducción de las condiciones sociales sino también es "creación" o dotación de nuevos sentidos a las prácticas rutinarias o a los espacios públicos "prediseñados". Esto es lo que podemos llamar "creación social" a partir del imaginario, que es pensada a partir de las nociones que Castoriadis asume para pensar el "imaginario radical"(Castoriadis,1998: 267-331). Así tenemos que, mientras para Castoriadis la imaginación radical se crea "ex nihilo", es decir de la nada, esta no surge en la nada, sino más bien surge con "algo" y en "algo". De la misma manera sostenemos que la "creación social" tiene que ser pensada a partir de las disponibilidades sociales que son el "algo" y con "algo" que se constituyen en la condición de posibilidad de la "creación social", aunque no la determinen y esta creación puede perfilarse desde el marco de los imaginarios culturales y políticos.

La cultura como dimensión del imaginario, es un componente importante articulado a matrices que hace las veces de arquetipos que se expresan en un doble sentido que más que convertir a la cultura en un todo homogéneo se manifiesta en la ambigüedad que se expresa en un juego con el tiempo. Esto indica el carácter tenso que existe en toda práctica social. Por tanto, los imaginarios sociales son desde ya el plano en el que se difumina la dicotomía entre lo subjetivo y lo objetivo pues nos plantean una cuestión que arma lo social, donde la temporalidad implica una relación particular entre el horizonte cultural anterior y la disponibilidad de la situación que reconfigura y perfila al marco cultural hacia nuevos derroteros. Esto implica que los imaginarios políticos y culturales se mueven entre el pasado y el presente.

El imaginario cultural es por este hecho ambiguo, ya que permite desplazar el problema de una adecuación de la práctica social entre disposiciones incorporadas o imaginarios reproductivos y la condición de temporalidad de la práctica en la que se estructura el imaginario radical.

El carácter de temporalidad de los imaginarios, es un juego entre la indeterminación y las acciones de los "sujetos" que están dentro de un campo de acción condicionado socialmente. Por otro lado, esta dimensión de la temporalidad del imaginario cultural abre la posibilidad de pensar la "creación social" no como un acto "libre", sino condicionado en tanto que existen disponibilidades sociales a partir de las cuales se gesta la "creatividad social". La cultura es por un lado pasado pues, para nuestro estudio, asumimos que los jóvenes de la ciudad de El Alto, se mueven bajo un horizonte cultural heredado que se expresa en el origen migrante de las primeras generaciones que poblaron esta ciudad. Pero, por el otro lado, la interacción en la ciudad se hace acelerada y se confronta la herencia cultural con los vaivenes del consumo cultural que la sociedad moderna ofrece. En este choque temporal se estructura un tipo de imaginario concreto que asocia de cierta manera esta ambigüedad, a esta conformación la denominamos imaginario cultural.

Un marco complejo e importante es lo que llamamos imaginario político que básicamente se relaciona al magma de significaciones sociales que no se refieren a aquello que se llama la política, es decir, al subsistema social de la política sino que está más cercana a "lo político". Esto es que todo sentido se estructura como portador de una carga positiva o negativa respecto a su entorno y se lo prefigura simbólicamente, no sólo como adscripción a un marco de referentes políticos, sino que es en el fondo su relación establecida en el reconocimiento a los "otros" en un orden simbólico que guía las prácticas sociales.

Las construcciones rutinarias de la vida social se estructuran a partir de núcleo fundamentales incluyentes, que convierten a los jóvenes en parte de una postura de grupo y de su identidad colectiva en tanto modo de vida. Es justamente éste el que expresa sentimientos o percepciones sobre la política y la democracia, la forma de convivencia el diálogo, la disidencia política, el pluralismo, la tolerancia y todo aquello que se establece en creencias fundamentales de lo político.

Lo político o el imaginario de lo político, se expresa también en formas de auto- representación de los grupos juveniles expresado en un consenso sociocultural básico, que es el que permea sus prácticas cotidianas o de movilización política en todos los ámbitos.

En este sentido, tanto el imaginario cultural como el político de la juventud de la ciudad de El Alto son también el núcleo fundamental de identidad colectiva que se expresa en todos los niveles de participación de la juventud.

Pregunta central

Cómo se producen, reconfiguran, recrean y articulan los imaginarios políticos y culturales, de la juventud alteña, tomando en cuanto que estas permean sus prácticas sociales y que están diferencialmente construidas, en todas las formas de organización juvenil. Y pese a la pluralidad de imaginarios, estas condicionan las directrices que determinan un sistema estable de significaciones y sentidos de los jóvenes reforzando la identidad colectiva de la juventud alteña.

Preguntas específicas

¿Qué tipo de imaginarios políticos y culturales se estructuran en los jóvenes de las distintas organizaciones de la ciudad de El Alto?

¿Cuáles son las trayectorias organizativas juveniles, que articulan y visibilizan espacios sociales que permiten recrear los imaginarios políticos y culturales?

¿Cuáles son las redes sociales y culturales que facilitan y anticipan trayectorias organizativas de la juventud?

¿Cómo resignifican y ocupan los espacios, estableciendo nuevas cartografías, los jóvenes de la ciudad de El Alto?

¿Cuál es el perfil de pluralismo frente a la disidencia de opiniones expresado en el imaginario político de la juventud de la ciudad de El Alto?

¿Qué tipo de identidades colectivas se estructuran a partir de los imaginarios políticos y sociales de los/ las jóvenes?

¿Qué tipo de matrices culturales se encuentran anclados en los imaginarios de los/ las jóvenes?

Hipótesis.-

Los imaginarios políticos y culturales de los jóvenes se constituyen en una matriz simbólica estructurada temporalmente que diagrama, segrega y filtra los ámbitos de las diferentes practicas y actividades juveniles, reuniendo sus repertorios culturales tanto pasados como presentes, con la fuerte presión política, social y del contexto de desigualdad actual; estos imaginarios se manifiestan en sus modos de ocupar el espacio, en la construcción de sus discursos de auto-representación y en sus propias interpretaciones de la ciudad, el contexto y el lugar que ocupan, desembocando en una polifonía de identidades colectivas juveniles, y que pese a ello han logrado convertirse en un elemento importante en los cambios políticos ocurridos recientemente.

Posibles políticas públicas a implementar

· Políticas de inclusión de los jóvenes hacia las actividades culturales y de participación política en todos los niveles importantes de decisión.

· Dinamizar políticas de democratización del acceso a formar parte de proponer alternativas culturales y políticas en el nivel nacional y municipal.

· Evidenciar la nueva cartografía urbana juvenil de la ciudad de El Alto, la misma que posibilitaría pensar el replanteamiento de nuevas políticas públicas que integren el conocimiento de los modos cómo ocupan el espacio los jóvenes.

· Implementar políticas públicas de integración cultural y de participación política a nivel de las organizaciones juveniles de la ciudad de El Alto, para aminorar los niveles de discriminación social, y étnica en la juventud.

· Promover políticas de equidad generacional en cuanto a oportunidades de generar debate público con demandas y nuevas propuestas de la juventud en el nivel local y nacional.

· Establecer mecanismos de vinculación entre las actividades culturales y de participación política que sirvan como insumos para establecer líneas de acción efectiva desde el municipio de la ciudad de El Alto.

Fuentes para la investigación

-Fuentes primarias

Las fuentes primarias que utilizaremos serán: una encuesta diseñada por el equipo, historias de vida de la juventud, entrevistas en profundidad con las /los jóvenes y la cartografía de la ocupación territorial de los grupos de jóvenes.

-Fuentes secundarias

Con respecto a las fuentes secundarias recurriremos a las bibliotecas del Instituto Nacional de Estadística (INE), encuestas MECOVI, Ministerio de educación, CEDLA, UDAPE.

6. Técnicas para la recolección de información

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Las técnicas de investigación que se implementaran son a partir del análisis de los factores determinantes y asociados los imaginarios políticos y culturales. Los que implicarán el diseño de un modelo básico que explique los imaginarios sociales, desde el nivel de percepciones y valoraciones políticas, concepciones y valoraciones sobre la identidad y la cultura, experiencia laboral, redes sociales y familiares.

Para la recolección de la información, se combinarán técnicas cuantitativas y cualitativas, que nos posibilite estructurar modelos de análisis y comprensión del ámbito de la investigación.

- Cuantitativas

El primer aspecto de la recolección de información consistirá en la identificación de las organizaciones juveniles de El Alto a través de la realización de una cartografía de las organizaciones juveniles de la ciudad de El Alto. Para la elaboración de la misma ajustaremos una segmentación por grupos, que por razones metodológicas serán organizados del siguiente modo: agrupaciones juveniles cristianas, agrupaciones juveniles vinculadas a ONGs, agrupaciones juveniles culturales, agrupaciones juveniles políticas, agrupaciones juveniles subterráneas.

Este mapeo de organizaciones conformara nuestro universo del cual se extraerá una muestra representativa para la realización de la encuesta que será aplica a los jóvenes que forman parte de las organizaciones los jóvenes de El Alto.

- Cualitativas

Las técnicas cualitativas que se utilizarán en esta investigación serán:
Entrevistas semi-estructuradas, a jóvenes de El Alto. Los entrevistados serán seleccionados exclusivamente entre aquellos que pertenecen a cada uno de los grupos juveniles identificados a partir del mapeo de organizaciones. Cada entrevistado será cuestionado acerca de las fechas de inicio y fin de todas las ocupaciones así como las historias y experiencias migratorias y ocupacionales sus recorridos y experiencia dentro de las organizaciones sociales.

Entrevistas a informantes claves dirigidos a funcionarios de ONGs, Universidades públicas y privadas, así como a encargados de políticas juveniles y culturales del municipio y de los ministerios.
Estudios de caso. Que nos permitan conocer cómo se construyen los destinos sociales de aquellos jóvenes que intentan ingresar y consolidarse en las distintas organizaciones juveniles a partir de la conformación de sus distintos imaginarios.

Respecto al diseño y universo de la entrevista, está previsto que se entrevistará a una muestra representativa de actores, sin embargo, tanto el universo como el diseño se realizará una vez que se hubiere concluido el mapeo. El mismo tendrá como universo inicial de investigación a las agrupaciones juveniles cristianas, agrupaciones juveniles vinculadas a ONGs, agrupaciones juveniles culturales, agrupaciones juveniles políticas. El diseño se establecerá en el proceso de la investigación, no se descarta la ineludible necesidad de realizar guías especiales para cada segmento descrito arriba.


7. Bibliografía mínima

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BALBOA, Alfredo A La juventud alteña: entre la integración e identificación socio- cultural aymara y occidental y sus formas de relación social@ en Memoria de la Reunión Anual de Etnología. Tomo I, La Paz, Bolivia.1992

BALBOA, Alfredo y ALTAMIRANO, Juan "La identidad en la juventud aymara urbana alteña" En: Temas Sociales, Revista de Sociología N117, Ed. UMSA, La Paz. 1993
BERIAIN, Josexto. La integración en las sociedades modernas. Barcelona, Anthropos, 1996.

CLIFFORD, James. Itinerarios Transculturales. Barcelona, Gedisa, 1999

DURAND, Gilbert. De la Mitocrítica al mitoanálisis. Barcelona, Anthropos, 1994.

GARCIA CANCLINI, Nestor. Consumidores y ciudadanos. Mexico D.F. Ed. Grijalbo, 1995

GUAYGUA, Germán, et al. Conflictos generacionales: los dilemas de la juventud alteña,. Investigación PIEB.

MARTÍNEZ, Juan. ¿Qué hacemos con los jóvenes?. Madrid, Sal Terrae, 1989.

NEUMAN, Ernest. Arquetipos y Símbolos Colectivos. Barcelona, Anthropos, 1994.

ORTIZ-OSÉS, Andres. Nuestro Imaginario Cultural. Barcelona, Anthropos, 1992.

ORTIZ-OSES, Andres. Las claves simbólicas de nuestra cultura. Barcelona Anthropos, 1993 RICOEUR, Paul. Sí Mismo Como Otro. Madrid, Siglo XXI, 1996.

SÁNCHEZ PINTOS, Juan. Los Imaginarios sociales. Madrid, Sal Terrae, 1995.

RICOEUR, Paul. Ética y Cultura. Buenos Aires, Docencia, 1986.

Celso. La Imaginación Social. Suplementos: Una interpretación Evaluativa de Nuestra Cultura. N?:42, Págs.141-148. 1994.

SANDOVAL Godofredo y SOSTRES Fernanda. La ciudad prometida. La Paz SYSTEMA-ILDIS.

8. Resultados esperados

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Lo que se espera con los resultados de la investigación es que a partir del mapeo de las agrupaciones juveniles de la ciudad de El Alto sea posible que las instancias pertinentes generen políticas culturales más inclusivas. Posibilitando, de ese modo, que se consideren las diferentes posturas de los jóvenes en relación a los asuntos del bien común para la ciudad. Este mapeo y el análisis de los imaginarios políticos y culturales, tal como los planteamos, permitirán comprender que a pesar de sus polifónicos discursos en una situación de coyuntura lograron promover el cambio lograron constituirse en actores importantes del cambio.

El análisis de los imaginarios culturales y políticos servirán como insumo para comprender las modalidades, mecanismos y motivos por lo cuales la juventud participó y participa en las actividades culturales así como en las constantes luchas y protestas que se han generado en este último tiempo en la ciudad de El Alto. Lo cual se constituirá en insumo para la formulación de políticas culturales y de inclusión, que permita atenuar los crecientes niveles de inequidad y discriminación generacional.

9. Índice tentativo

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1. Consideraciones generales
1.1. Presupuestos teórico metodológicos.
1.2. Juventud cultura y política en la ciudad de El Alto.

2. Mapas de organizaciones juveniles en la ciudad de El Alto
2.1. Modos de organización de la juventud
2.2. Cartografía y mapas de la movilidad espacial juvenil.
2.3. Redes sociales y capital relacional: los canales de la movilidad espacial

3. Diagramas de estructuración del imaginario cultural
3.1. La significatividad de las identidades juveniles
3.2. Los arquetipos culturales de la juventud alteña.
3.3. Los códigos culturales, simbólicos y religiosos en las organizaciones juveniles de El Alto

4. Diagramas de estructuración del imaginario político juvenil
4.1. Los códigos de inclusión y exclusión política de la juventud.
4.2. Los marcos simbólicos de la participación política juvenil
4.3. La construcción del nosotros colectivo de la juventud de la ciudad de El Alto.
4.4. Mapeo de los arquetipos políticos juveniles.

5. La reproducción y creación social del escenario urbano a partir de los imaginarios políticos y culturales de la juventud alteña.
5.1. Formas de inserción política y cultural juvenil.
5.2. Construyendo identidades colectivas
5.3. Recreando al cultura alteña a partir de los imaginarios.
5.4. Imaginario y participación política.
5.5. Movimientos sociales juventud e imaginarios sociales.

6. Conclusiones.

 

 
       


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