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LOS IMAGINARIOS POLITICOS Y CULTURALES

DE LA JUVENTUD ALTEÑA

AVANCES

LA SUBJETIVIDAD POLÍTICA DE LA JUVENTUD EN LA CIUDAD DE EL ALTO

1. Introducción

Cuando realizamos una entrevista con un joven de la ciudad de El Alto y tocamos el tema de las leyes y del orden institucional vigente él respondió: “¿A caso la verdadera gente de Bolivia han hecho la constitución? Hay que preguntarse eso y ver desde donde parte eso”. Esta respuesta nos motivó a indagar y a ahondar más en nuestra temática, puesto que esta respuesta interpela la institucionalidad política, el joven nos decía que para ver el tema político no era suficiente presuponer lo que convencionalmente se entiende como lo político, puesto que hay horizontes políticos que rebasan el marco de un sistema político dado y de su consiguiente funcionalidad. Pero, al mismo tiempo, tampoco podíamos caer en la ciega idea de que la rebeldía a los jóvenes alteños les corre por las venas, (ver al respecto algunos comentarios en la revista Altoparlante N# 1).

Todo eso sin duda es parte del actual clima de incertidumbre, frente a lo sucedido recientemente en El Alto, donde todos y todas son calificados como los rebeldes por antonomasia. Nosotros partimos de dudar sobre estas afirmaciones, pero tomando en cuenta que detrás de esto hay cuestiones por resolver y problemas por identificar. Esta expresión de disconformidad con el sistema político vigente, sugiere que hay que hacer explicito lo implícito en el tema político en una ciudad no moderna y con una carga histórica particular como la ciudad de El Alto.

De ahí que los cambios y nuevos abordajes tengan mucho que ver con el trabajo exploratorio que empezó en el mes de diciembre del 2005, asumiendo que la exploración no pudo ser regular por la dificultad de establecer contactos directos con jóvenes durante el fin de año; gran parte del trabajo de esa parte de la investigación, estuvo dirigida a la discutir nuestros presupuestos teóricos y a la precisión del diseño que a continuación presentamos.

En principio, nos parece pertinente evidenciar que luego de una reflexión de equipo nos vimos en la necesidad de modificar muchos aspectos que no estaban muy claros al principio es decir la formulación del proyecto; por otro lado porque el trabajo de campo exploratorio realizado nos dio nuevos motivos para nombrar de otra manera los objetivos trazados. En principio teníamos la idea de que dar cuenta del fenómeno de los imaginarios políticos y culturales de los jóvenes en la ciudad de El Alto era una meta alcanzable, pronto nos dimos cuenta que el tema era demasiado grande y que el tiempo no era el suficiente para realizar tal tarea en su relación a los dos grandes temas (lo político y lo cultural) de ahí que se decidió recortar el tema a lo político, sin que por ello se deje de lado lo cultural, es más el mismo está presupuesto, pero dentro del horizonte político.

Luego de que se decidió focalizar la cuestión política e introducirnos a las discusiones teóricas sobre el imaginario nos dimos cuenta que si bien es un tema interesante y poco abordado, por el tipo de sujeto que es parte de nuestro trabajo (los jóvenes). En el desarrollo de la investigación resultó dificultoso indagar sobre este tema sin tocar a su vez el tema de la constitución de las identidades grupales que son parte de este imaginario; en este sentido, decidimos ampliar el abordaje teórico desde la constitución de la subjetivad, punto que nos permite subsumir el tema de los imaginarios a un marco más amplio tomando en cuenta la importancia de la construcción de identidades colectivas en la conformación de lo político en la juventud. Toda vez que tomamos en cuenta que los jóvenes siempre reconstituyen su horizonte y no lo definen de forma categórica. En este sentido, decidimos renombrar a nuestra investigación bajo el titulo de: “La subjetividad política en la juventud de la ciudad de El Alto”

Tomamos esta decisión toda vez que nuestro trabajo exploratorio nos permitió evidenciar algunas contradicciones con las lecturas que se hacen sobre los jóvenes de El Alto. De ese modo la diferencia de nuestro trabajo con los descritos en el balance, no sólo radica en el enfoque, la subjetividad política, sino particularmente en que nosotros analizaremos a los jóvenes desde una segmentación por grupos. La misma que se articulará desde el inicio cuando planteamos la cartografía de las formas de entender lo político en los jóvenes de la ciudad de El Alto. Consideramos que efectivamente los jóvenes construyen su subjetividad y no son receptores pasivos de la influencia, paterna, urbana, social y política que les llega. Por otro lado, para considerar a la política como entrada a la problemática juvenil en El Alto, es preciso ver cómo en el contexto nacional, crecimiento de la ciudad de El Alto a partir de una fuerte migración indígena, el ingreso del neoliberalismo a mediados de los 80, el auge del individualismo y la globalización van a tener un valor muy importante; efecto que paradójicamente no es mencionado por las investigaciones, aunque los ejemplos y temas de las investigaciones referidas sugieren estas entradas. En cierto sentido, nuestra investigación dará una cierta continuidad a estas investigaciones, pero planteando otra entrada: el análisis de la subjetividad política de los jóvenes alteños considerando los contextos descritos.

2. Balance de la investigación

Cuando se comienza a investigar sobre los jóvenes nos encontramos con un conflicto por demás interesante; los jóvenes se constituyen en grupalidades diferenciales y generan adscripciones identitarias ligadas a banderas, consumos culturales, creencias, objetos que ganan especificidades y diferencias por el nivel económico, el grado de escolaridad, sus relaciones culturales, etc. (Cubides, H. 2002). En ese sentido, el fenómeno juvenil es difícilmente asible puesto que existen todas las posibilidades de generar diferencias y por lo tanto de definirlos. Sin embargo, a lo largo del desarrollo de la academia latinoamericana hubo muchos intentos por establecer especificidades en relación al tema de lo juvenil. Revisar esas aproximaciones desde nuestra perspectiva, es decir la subjetividad política será el objetivo de este punto de la investigación.

Para pensar el problema de los jóvenes en Latinoamérica es preciso establecer para qué los investigadores intervienen en el debate sobre lo juvenil. Una reflexión respecto a estas intervenciones nos llevará, en segunda instancia, a ver los contenidos políticos que se atribuyen a los jóvenes, aunque el para qué podría estar intrínsecamente ligado a este último punto.

Para organizar esta versión inicial del Estado del Arte dividiremos la bibliografía revisada en dos partes: la primera se relaciona directamente con los trabajos que revisan la situación de los jóvenes en Latinoamérica y la segunda se relaciona con el tema de los jóvenes de El Alto. Obviamente pondremos mucho énfasis en las lecturas sobre lo político, toda vez que ese es el tema central de este trabajo. También procuraremos unir propuestas, hilar cabos en busca de una relación, aunque fuere contradictoria, entre los estudios de ambas “geografías”.

Los trabajos latinoamericanos

En tal sentido, revisamos una abundante bibliografía que tiene relación con nuestro trabajo y en toda ella encontramos dos formas de interpretar el fenómenos juvenil siendo ambas explicativas: la primera viene desde los sesenta, lee a los jóvenes entendiéndolos como rebeldes, revolucionarios y politizados, homogeneizando de este modo a todos los jóvenes; mientras que la otra lecturas, ya posterior, los interpreta desde su conducta estandarizada y pensándolos como individualistas y consumistas; siguiendo esta perspectiva Touraine (1999) señala que en Chile hay dos imágenes sobre los jóvenes como instrumento de modernización y como elemento marginal y peligroso (Sandoval, 1999). Estas lecturas tienen muchas variaciones y aunque no estamos de acuerdo con ellas se vinieron repitiendo de los modos más disímiles. Manifestando algunas diferencias y generando variaciones en sus formulaciones, éstas se constituyeron en las formas de leer a los jóvenes, lo que haremos a continuación será organizar y sistematizar las lecturas que revisamos sobre los jóvenes.

Por un lado, permanecen los enfoques de los sesenta, movilizados por un tenue toque postmoderno; el tal sentido, algunas investigaciones peruanas van a procurar interpretar a los jóvenes desde el problema de la ciudadanía viéndolos como sujetos comprometidos con el cambio social y dispuestos a participar espontáneamente en organizaciones. Asumiendo de ese modo a los jóvenes como los que reaccionan frente a una sociedad tecnocrática, teniendo que ver sus reacciones con las condiciones sociales y los procesos culturales. Específicamente Macassi leerá a los jóvenes peruanos tratando de explicarlos y por lo tanto plantea que existe un nuevo horizonte generacional que los potencia como agentes emancipatorios frente a la violencia política y revela que existe una formación de culturas juveniles con perfiles propios (Macassi, 2001).

En el mismo orden, pero con un grado menor de sofisticación que el anterior, están las memorias de encuentros juveniles, que con un aporte solapado de instituciones religiosas, buscan apoyar movimientos juveniles contra la violencia. Volviendo en cierto sentido sobre lo mismo que Macassi procuraba hacer, resaltar un compromiso político y militante de los jóvenes, pero desde un objetivo clave: la lucha contra la violencia. Considerando que todos los jóvenes están inscritos en ese tipos de movilizaciones o están agrupados y piensan de modo homogéneo (Duarte, 2001- 1998).

En una compilación de ensayos colombiana con temática relacionada con los jóvenes el compilador señala que la juventud es aquel grupo que tiene su territorio cultural y se plantea como un grupo con expresión y no subversivo. En directa relación del triunfo neoliberal, la mundialización y la exaltación del individualismo que afectaron a los jóvenes en su percepción sobre la política, del espacio y del futuro. Hubo, según el autor, una expropiación de la idea de futuro siendo ésta la causa de ciertas consecuencias. Una expresión de un vacío social donde la compensación de tal déficit simbólico se canaliza por la agrupación, la identificación “con” y la diferencia “de”. Según el autor, los constitutivos identitarios de los jóvenes no están en instituciones, sino son identidades móviles, efímeras, cambiantes y capaces de respuestas ágiles y a veces sorprendentemente comprometidas (Cubides, 2002). En ese mismo sentido, una investigación chilena revela que ante un contexto donde los jóvenes no pueden verse representados en la política, más porque no encuentran respuestas a sus demandas, optan por replegarse a la vida privada a causa de la centralidad y eficiencia del mercado y la ausencia de un Estado para responder a la seguridad social, por ejemplo (Sandoval).

De ese modo las investigaciones sobre la problemática juvenil se fueron desarrollando. En primera instancia están las investigaciones que ven a los jóvenes como portadores de consignas políticas de renovación social y política; en ese mismo sentido están los trabajos que procuran entender a los jóvenes como agentes del cambio social, pero todavía sin formación, por ello los esfuerzos por agruparlos en encuentros por la paz y otro tipo de actividades parecidas. En cierto sentido ésta es una forma de homogeneizarlos, primero y de incluirlos más en una instancia del deber ser, es decir los autores plantean cómo deberían ser los jóvenes a partir de unos ejemplos muy cuestionables si de verdad existen tantas agrupaciones juveniles propositivas y comprometidas. Finalmente están los trabajos que revelan a los jóvenes como parte de un contexto particular, la mundialización, el liberalismo y el individualismo, contexto que los obliga a situarse fuera y generar todo tipo de respuestas. En cierto sentido esta aproximación es como más interesante puesto que no apunta a homogeneizarlos, ni a obligarlos a pensarse político, aunque no descarta esta posibilidad.

En tal sentido, estar atentos a la mundialización, el desarrollo del liberalismo y el individualismo son factores que sin duda se deben contar para seguir en la investigación. En ese sentido y mirando la producción de conocimiento local abordaremos los modos cómo la bibliografía se relaciona con los temas surgidos de esta revisión

Zaratti Chevarría en un trabajo global sobre Bolivia después de realizar un análisis del modo cómo se puede entender la política para los jóvenes y cómo se realiza política excluyendo a los jóvenes estigmatizándolos como sujetos conflictivos ve una salida en lo que él llama “política alternativa”. Entiende “política alternativa” como la capacidad de los jóvenes de interpelar a la política y a los poderes centralizados desde espacios como el arte. En ese sentido el autor encuentra que la misma refleja la libertad de expresión; la libertad de acción; la defensa y protección del medio ambiente, los derechos sexuales y reproductivos; la promoción y defensa de los derechos humanos; el apoyo a la causa indígena; la diversidad cultural; por la paz; por la posibilidad de generar poder para salir de la dependencia de las instituciones como los partidos políticos y las del Estado. Esto le permite considerar que las actividades políticas no se circunscriben a la participación única y exclusiva en elecciones, sino que existen otras formas de participar más continuas y cotidianas. En cierto sentido, ésta será una de las aproximaciones sobre las que daremos cuenta (Zaratti, 2002). Toda vez que Zaratti hace una lectura de lo global en Bolivia y no refiere El Alto, aunque también se incluye, fue que no adjuntamos esta reflexión al punto dedicado a las reflexiones sobre esta ciudad.

Los trabajos sobre El Alto

Para presentar este balance es preciso tener unos antecedentes clave que guiarán nuestra indagación sobre los temas que se trabajaron y su relación con nuestro trabajo. Por el momento nos referiremos precisamente al crecimiento de la ciudad, el comienzo del neoliberalismo y el paulatino avance hacia una forma de individualismo, pues las consideramos como temas clave en El Alto para hacer un balance de las investigaciones que se relacionarían con nuestro trabajo.

La ciudad experimentó su mayor crecimiento (9% anual) entre 1976 y 1986 a causa de varios factores como el descalabro de la economía minera y las sequías de 1982 a consecuencia del fenómeno El Niño (Garfias y Mazurek, 2005: 14). Constituyéndose en una de las ciudades de mayor crecimiento gracias a la migración, la que mantiene una de las tasas más altas del país. Siendo su población migrante mayoritariamente indígena y proveniente de las poblaciones de la sierra boliviana. Este antecedente es fundamental para comenzar a pensar el tema de lo juvenil pues el mismo implica el choque generacional y cultural entre los jóvenes y sus padres de procedencia rural en su mayoría, como veremos en el análisis de la bibliografía revisada.

En el mismo sentido, el choque generacional estaría intrínsecamente ligado a la paulatina individualización de los jóvenes movidos por influencia de la ciudad, el avance lento hacia la modernización de El Alto y La Paz y alguna influencia de los mass media que fueron cambiando las sensibilidades de los jóvenes. Además esto estaría ligado al vacío social que experimentan los jóvenes puesto que, en palabras de Cubides, desde el modelo neoliberal se les expropio el futuro.

En ese sentido, también es ineludible referir que en 1985, si la memoria no nos traiciona, se dio inicio de una nueva época en la historia económica boliviana al promulgarse el Decreto Supremo 21060. Decreto que activa el neoliberalismo en toda Bolivia; definir esta fecha es importante para nuestra investigación, puesto que las generaciones de jóvenes que estudiaremos en su mayoría crecieron con el “neoliberalismo” que a la fecha tiene 20 años en Bolivia. Este acontecimiento es clave para comprender las articulaciones de la subjetividad política de los jóvenes en El Alto. Además, la presencia de la libre contratación, el deterioro de la economía minera y campesina, consecuencias de ese Decreto, fueron la causa de una masiva migración hacia La Paz; siendo El Alto el lugar de rebalse y de contención de esos migrantes.

En tal sentido, revisaremos la bibliografía producida sobre la juventud de El Alto desde la perspectiva descrita, desde sus aproximaciones a la subjetividad política y su articulación con el proceso de globalización y desarrollo del individualismo en las sociedades latinoamericanas. En cierto sentido rastrearemos las referencias a esas huellas en las investigaciones realizadas sobre los jóvenes de El Alto, toda vez que estos puntos estarían intrínsecamente ligados con la problemática de lo juvenil y lo político.

Inicialmente existe una cantidad interesante de bibliografía que tiene a las estadísticas como fuente que sin procurar trabajar exclusivamente el tema de los jóvenes los refiere, aunque hay una excepción. Sin embargo, estos trabajos tienen como “mérito” tocar el tema de lo político, pero lo entienden como participación ciudadana; limitándose a dar porcentajes de los jóvenes que participaron de elecciones, mencionando la tasa de votación por edad, obtuvieron como conclusión que son los hombres jóvenes los que más participan de las elecciones y que a mayor grado de instrucción es mayor la participación (CNE, 2005). La “Encuesta sobre juventudes en Bolivia” destina una parte de su trabajo a la participación política y social y señala al respecto: que un 52% de los jóvenes se identifica con alguna población indígena, el 52% identifica que sus derechos son respetados, que el 73% no participa de ninguna agrupación juvenil; en relación a la política el 55% señala que es aburrida, de temor y desconfianza, pero el 76 por ciento señal que prefiere la democracia; y el 59% señal que podría conducir el país mejor que las dirigencias contemporáneas. Algunos de estos datos son muy importantes, pero están realizados sobre la base nacional y no hay una referencia específica sobre El Alto. Además de que se limita lo político al grado de participación en la democracia, este texto tiene una virtud, señalar de forma macro algunas preocupaciones por la sobrevivencia que puede ser útil considerar (Bolivia Proyecto Salud Reproductiva Nacional, 2003).

En lo que se refiere a las investigaciones que tienen como tema a la juventud de la ciudad de El Alto estás se aproximan al fenómeno de diversos modos y en distintos contextos. La primera sería la de Sandoval y Sostres (1989) que a fines de los ochenta plantea que los jóvenes en El Alto, que administrativamente era parte de La Paz, estaban en la disyuntiva entre lo tradicional y lo moderno. El Alto hasta ese momento era considerado el espacio donde la ciudad podría recibir a su migración rural y estaba compuesto por padres de procedencia indígena, que fueron marginados social, cultural y políticamente, mientras sus hijos estaban siendo modelados desde los códigos de la “ciudad”. En ese contexto los autores hacen un análisis organizacional de los jóvenes en sus prácticas, comportamientos colectivos y políticos, ligando esto a una crítica a las ONGs, la Iglesia Católica y los grupos generacionales, en tanto agrupaciones más espontáneas: música y fútbol. La migración y el crecimiento de El Alto en el momento de la investigación estaban comenzando a ser una consecuencia del D.S. 21060 aspecto que solapadamente es referido en relación al tema de los jóvenes alteños.

Balboa y Altamirano (1994), cinco años después, plantean un estudio de la construcción identitaria de la juventud aymara-urbana. Básicamente ubican a los jóvenes en busca de la creación de una identidad propia, de ese modo los investigadores los clasifican entre los que crean su identidad, distinguiéndose con el uso de símbolos y signos que los reúnen con unos y los diferencian de otros jóvenes bajo el etiquetamiento de “raperos” o “chojchos”; por otro lado estarían los que la investigación define como “khantus” que se ocuparían de promover la música vernácular. Este estudio además de evidenciar una serie de prácticas y clasificarlas omite otros factores que implican los procesos de construcción de sus representaciones. Pues siempre cabe, sin ánimo de parafrasear a García Canclini, la posibilidad de que un joven toque en un grupo de kantus, participe de un campeonato de fútbol y vaya de vez en cuando a una discoteca. La investigación y su mirada del contexto discursivo comienzan a mostrar los efectos de la globalización al referirse al tema de la moda, en este caso y que obviamente estaba afectando las relaciones entre jóvenes y adultos. Ese “deterioro” de las relaciones adultos-jóvenes es producto, como bien lo señalan los autores en un coloquio publicado mucho después, no sólo de la diferencia generacional, sino de la diferencia cultural de los padres, en su mayoría migrantes de primera generación y los hijos educados en la “ciudad”

Por el mismo lado, la investigación de Balboa (1998) se constituye en un empeño por describir desde la sociología la realidad de la juventud de El Alto. Sin embargo, queda la posibilidad de que el locus de enunciación de este trabajo tienda a generar prejuicios frente a está juventud pues explica el fenómeno del “achojchismo” relacionándolo con los jóvenes urbano-populares.

Finalmente nos encontramos con la investigación de Guaygua (1999) partiendo de su interés por analizar los conflictos generacionales en el Alto, vio que el conflicto entre los hijos nacidos en El Alto y sus padres migrantes del área rural son los más problemáticos; esto complejiza la tensión generacional que tiene el añadido de que se desarrolla en la familia aymara migrante.

Si bien podríamos partir de la idea de que ambos están inscritos en el proceso de cambio social y cultural Guaygua investiga sobre una interrogante considerando que padres e hijos tienen que participar en el proceso de cambio social y cultural ¿su participación es similar y cuáles serían las diferencias significativas que evidencien posiciones generacionales antagónicas? La respuesta explica que existen algunos padres que infunden en sus hijos sus particulares formas de entender el mundo tomando como referente la tradición y sus prácticas culturales; mientras otros, alientan a sus hijos a dejar las tradiciones, para que de ese modo accedan a situaciones sociales tipificadas como superiores a las de sus padres. La investigación explica que los jóvenes podrían recodificar ese mensaje ambiguo, incluida la información producida por los mass-media y la influencia urbana. Afirma que los habitus sociales heredados del pasado migrante de los padres se mantienen inalterables.

De este modo, los patrones culturales de influencia urbana se considerarían efímeros, aunque algo importantes porque imponen moda. Esta forma de influencia, según Guaygua, no sería otra forma de “cultura híbrida”, propuesta por García Canclini (1993), sino el modo cómo los jóvenes van articulando sus tradiciones con prácticas sociales y culturales nuevas generando de ese modo sus formas de ser jóvenes. Evidenciando la construcción de sus identidades, que tienen un sustento muy importante en el habitus de sus padres aunque siempre existe una tensión, por la diferencia generacional y de ubicación geográfica.

Asombrosamente el 2005 se publicó un trabajo adicional que maneja una información muy cuestionable, no lo consideramos en las conclusiones, sin embargo, debemos mencionarlo en este balance. “Adolescentes y jóvenes alteños: Rebelión que corre por las venas” un artículo de Adela Cruz no sólo muestra un cuadro arbitrario y sin fundamentos sobre los jóvenes; por ejemplo los refiere como organizados durante las últimas movilizaciones y señala que el hecho de no fueron escuchados en instancias de representatividad los volvió rebeldes. Haciendo uso de un argumento tendencioso y sin pruebas ni empíricas ni argumentativas, puesto que lo que menos hace la autora es citar algún tipo de fuentes que le permitan sustentar tal aseveración. De todos modos el texto está escrito y sus argumentos lo único que hacen, y lo hacen mal, es procurar generalizar a todos los jóvenes desde un parámetro muy lejano a la “realidad”.

De ese modo vemos que las investigaciones sobre los jóvenes de la ciudad de El Alto estuvieron marcadas por cuatro agendas diferentes. La primera procura comprender el problema de lo juvenil desde las encuestas, pero se limita a mencionar algunas cifras que relacionan a la política con la participación ciudadana y percepciones sobre la política institucionalizada; la segunda lee el fenómeno desde una idea muy parecida a la aculturación, donde se leía a los jóvenes como distantes ya de las prácticas culturales de sus padres. La tercera lee a los jóvenes como parte de una forma de construcción cultural en busca de una identidad, el “chojcho” y el “rapero” en confrontación a lo que definieron como los “khantus”; evidenciando que la posible interpretación los vincula a la situación económica y social. La cuarta lee a los jóvenes como articuladores de su tradición paterna junto a las influencias cosmopolitas.

Cuadro 1

DISTRITO

POBLACIÓN

%

Muestra prorcional

1

114.175

18%

169

2

88.835

14%

132

5

95.324

15%

141

4

91.234

14%

135

3

131.959

20%

196

6

101.493

16%

151

7

15.152

2%

22

8

9.178

1%

14

Total general

647.350

100%

960

     Fuente: INE-Censo 2001

La población entre 15 años de edad y menos de 25 años, representa aproximadamente un 21.2% del total de la población. Es decir unos 137.238 tienen entre 15 y 24 años del total de 647.350 habitantes con que cuenta El Alto.

2. Cobertura
Ocho de los nueve distritos de la ciudad de El Alto, excluyendo a los del distrito nueve.

3. Unidades de observación y de muestreo
La unidad de observación son las personas cuya edad esta entre 15 años y 24 años, que habitan en un hogar particular.
La unidad de muestreo es el manzano de personas que llenan los requisitos de la unidad de observación en un hogar particular.

4. Niveles de desagregación de los resultados. Dominios de estudio
Para efectos de la presente investigación, las estimaciones del diseño muestral, pueden proporcionar información desagregada a los siguientes niveles:
• El Alto como un todo
• Cada uno de los ocho distritos
5. Marco muestral
El marco muestral utilizado es el Censo Nacional de Población y Vivienda 2001. Éste está conformado por un listado de viviendas (ocupadas y desocupadas; particulares y colectivas) y cantidad de habitantes del área urbana y rural, las cuales están clasificadas mediante el orden de jerarquía de los identificadores censales: departamento, provincia, zona, sector, segmento y manzana en el área urbana.
Estos listados sirvieron como marco muestral para la selección de las unidades primarias de muestreo (UPM’s).
6. Diseño de la muestra
La estratificación se hizo por distritos. Al interior de cada distrito se seleccionaron los manzanos bajo un muestreo aleatorio simple. La selección de unidades (personas) al interior de los manzanos se realizó bajo un muestreo por cuotas.
El tamaño de la muestra se diseñó a los efectos de obtener un margen de error del 8,5% con una seguridad del 95% (nivel de confianza) tomando en cuenta la proporción de encuestados que tienen una percepción favorable sobre la situación política del país del 35%, en total se tiene un tamaño de muestra final de 960 personas que habitan en viviendas particulares.
7. Afijación de la muestra
Como se puede observar el cuadro 1 la distribución de la muestra proporcionalmente al tamaño de población por distrito proporciona para los distritos siete y ocho muestras de tamaño 22 y 14, las cuales no podrían decirnos mucho respecto a la opinión de los jóvenes de estos distritos. Por esta razón se hizo una afijación de la muestra fija en un 50% y proporcional en el restante 50%, quedando la siguiente distribución muestral.

Cuadro 2

DISTRITO

POBLACIÓN

%

Tamaño de muestra

Manzanos por distrito(UPM's)

1

114.175

18%

145

9

2

88.835

14%

126

8

5

95.324

15%

131

8

4

91.234

14%

128

8

3

131.959

20%

158

10

6

101.493

16%

135

8

7

15.152

2%

71

4

8

9.178

1%

67

4

Total general

647.350

100%

960

60

8. Selección de Unidades de muestreo
La selección de manzanos es aleatoria con igual probabilidad de selección.
Dentro de cada manzano los encuestados fueron seleccionados a través de un muestreo por cuotas de 16 jóvenes entre 15 y 24 años, 8 varones y 8 mujeres.

Muestra de manzanas

distrito

zona

sector

segmento

manzana

 

distrito

zona

sector

segmento

manzana

1

2

7

1

16

 

5

59

4

6

19

1

6

10

1

25

 

5

63

9

5

27

1

11

10

5

35

 

5

64

13

1

36

1

13

1

4

15

 

5

70

11

5

33

1

8

8

3

32

 

5

72

13

4

35

1

15

2

5

9

 

5

86

7

1

26

1

17

3

6

7

 

5

85

5

5

5

1

12

9

5

29

 

5

76

13

1

47

1

24

12

1

37

 

5

78

11

3

34

2

31

3

6

1

 

6

164

6

1

15

2

32

12

1

43

 

6

161

4

3

7

2

38

9

1

29

 

6

171

7

1

15

2

39

3

1

9

 

6

167

10

3

26

2

45

7

1

14

 

6

163

5

3

37

2

41

12

4

44

 

6

189

11

1

24

2

48

5

4

12

 

6

176

9

1

10

2

49

7

6

55

 

6

179

9

1

11

3

154

7

4

32

 

7

80

2

5

45

3

129

3

1

8

 

7

192

12

4

79

3

134

5

3

47

 

7

194

9

2

153

3

125

13

1

49

 

7

190

11

4

12

3

119

5

5

52

 

8

702

10

3

119

3

121

5

4

40

 

8

25

11

4

61

3

127

9

5

37

 

8

28

1

5

13

3

147

8

1

27

 

8

56

10

6

38

3

149

12

5

22

 

 

 

 

 

 

3

141

5

4

39

 

 

 

 

 

 

4

114

12

1

59

 

 

 

 

 

 

4

110

12

3

44

 

 

 

 

 

 

4

107

7

1

37

 

 

 

 

 

 

4

98

10

1

1

 

 

 

 

 

 

4

93

3

4

10

 

 

 

 

 

 

4

90

6

1

37

 

 

 

 

 

 

4

97

13

3

4

 

 

 

 

 

 

4

115

12

2

43

 

 

 

 

 

 

Cualitativo:
La parte cualitativa está por redefinirse, pero básicamente será para activar la información que obtengamos de las encuestas, previendo que las encuestas brindarán la información necesaria para la efectivización de la parte cualitativa.

4. Avances de la investigación

1. Resultados

Como ya se mencionó, la primera etapa del trabajo exploratorio consintió en identificar a partir de las primeras aproximaciones teóricas las percepciones de los jóvenes en la ciudad de El Alto, para ello desarrollamos una serie de temas iniciales que nos permitirían observar de manera abierta, pero a partir de ciertas ideas a los diferentes grupos con los que pudimos tomar contacto.

La primera etapa consintió en identificar grupos juveniles en la ciudad de El Alto, es decir, que previamente deberíamos tomar contacto con grupos de jóvenes de todo tipo y que no necesariamente, tengan un grado de organización formal; de esta primera etapa se tiene un primer mapa de organizaciones con los datos de su ubicación en cada Distrito, esta información se realizó tomando en cuenta, los contactos pertinentes directamente, pero también a partir de informantes claves por lo que no se tomó contacto aun con todas ellas de forma directa (Ver anexo 1: Lista de organizaciones juveniles en la ciudad de El Alto).

Se logró acceder a una buen numero de éstas, en la medida en se asistió a algunos eventos conjuntos, especialmente con aquellas organizaciones que pertenecen a la ciudad y la iglesias con las que se tuvo buenos contactos.

Los puntos que se tomaron en cuenta en esta primera aproximación exploratoria fueron los siguientes:

 La relación entre subjetividad y condiciones de vida. Donde se indagó las percepciones sobre su entorno el contexto de pobreza y discriminación y su relación con temas políticos.
 La subjetividad y su relación con los discurso hegemónicos. Aquí nos interesa lo que se piensa o percibe del sistema político vigente u otro tipo de referentes políticos implícitos o explícitos expresados por los jóvenes.
 La relación entre el imaginario en tanto que representación utópica. Esto es la posibilidad de identificar proyecciones de los jóvenes respecto a la política, lo que ellos desean como parte de su perspectiva política.

Bajo estos tres parámetros generales se realizaron entrevistas informales y trabajo etnográfico, identificando las posibles temática que irían surgiendo, se tomó en cuenta tres tipos de grupos de jóvenes: 1) es un grupo de jóvenes, la mayoría recientes bachilleres o en curso últimos de secundaria, es el grupo más joven y se tomó contacto con ellos porque están en proceso de organización formando un grupo de estudio, que aún no cuenta con un nombre. 2) un grupo de Jóvenes de la UPEA de diferentes carreras que estuvieron pasando cursos de información ciudadana, y que no forman ningún tipo de organización, y sólo circunstancialmente estuvieron juntos en esos cursos, y 3) un grupo ya consolidado con varios años de vida organizada llamado “Fuente de la Juventud” ubicado en el Distrito 4. Se tuvo también contacto con otras agrupaciones juveniles que forman parte de la lista mencionada.

A continuación presentamos lo resultados de la investigación exploratoria.

1) Grupo de jóvenes estudiantes de colegio

Durante los primero días de empezado el proyecto, concretamente desde 20 de diciembre del año 2005 hasta el 5 de febrero de 2006, se tomó contacto con un grupo de jóvenes que recién se estaba conformando. Los chicos son de clase media (así se calificaron todos) y viven en Santiago II, Río Seco, Villa Dolores, y Ciudad Satélite. En ningún caso se encontró a alguno que tenga un grupo constituido de discusión o de lectura, en ningún caso los chicos fueron parte de un partido político ni tampoco se mostraron como parte de algún Centro de Estudiantes –ni siquiera en el colegio- es decir, son chicos que se animaron por la influencia de un compañero egresado de la facultad de ciencias políticas, quien los animó a que formen parte de su primer grupo de lectura y discusión.

Las edades del grupo oscilan entre 17 y 19 años, el joven egresado tiene 25 años de edad, todos los miembros del grupo aceptó el joven egresado que viven en La Paz pero tienen también una casa en El Alto, realizan gran parte de sus actividades en la misma ciudad, es decir, son chicos que no tienen a El Alto sólo como “dormitorio” (cosa que –por comentario de los mismos chicos- cada vez parece ser un elemento que se va haciendo más común en jóvenes alteños).

El propósito era formar un grupo de lectura y discusión que debatió en torno a la temática política. Para el cometido se escogieron una variedad de lecturas cortas sobre las que se comenzó a debatir. La elección tuvo que tener presente que no se trataba de conformar un curso donde haya un docente que enseña y un grupo de alumnos que escuchan y aprenden (aunque esta fue una tendencia que muchas veces los chicos mismos asumían y de la que se tuvo que buscar distintas salidas). Lo que narramos a continuación son las conclusiones más importantes referidas a la comprensión de la subjetividad política.

En lo que se refiere al trabajo realizado con el grupo de lectura se pudo apreciar que la cuestión de la subjetividad política y la relación con el entorno objetivo se encuentra –en primera instancia- mediatizado por lo que es la referencia constante a la televisión. En el grupo las referencias constantes a “frases” ya estructuradas por personajes televisivos se hizo una constante que se mantuvo y que sorprendente servían incluso de fundamento para la constitución de su opinión política:

Todas las guerras son malas, todas menos la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de las Galaxias …

Es una frase que contiene –desde los chicos- un elemento ético y que refleja un criterio para la construcción de la opinión política. Esta frase se escucho en el grupo de una forma irreverente pero que reflejaba –de todas formas- el deseo de un mundo sin guerras. Se puede notar que aunque se haga referencia a un hecho por demás catastrófico como fue la Segunda Guerra Mundial ésta era asumida en el grupo como un acontecimiento simplemente “pasado” y que se encuentra muy alejado de ellos (el acontecimiento muy alejado de nuestra realidad tanto espacial como temporalmente), de ahí que no tengan problemas para hacer alusión a esa Guerra y no se tenga tampoco problemas para relacionarlo y colocarlo en la misma bolsa que la Guerra de las Galaxias. Un acontecimiento ficticio y espectacular y que también se encuentra muy lejos de la realidad de los jóvenes con los que se trabajó pero que mediante la televisión se vinculan con él de tal manera que llega a hacerse parte fundamental para la construcción de su opinión política.

También se hace evidente que no existe una preocupación política explícita en los jóvenes que se traduzca en un seguimiento sistemático de los espacios informativos radiales o la lectura de periódicos (ni siquiera en el consumo de revistas o de álbunes ) salvo en situaciones extraordinarias; como la asunción al gobierno de Evo Morales el pasado 18 de enero, pero incluso en este caso concreto los chicos afirmaron salir a buscar el periódico por instrucción precisa de sus padres más que por iniciativa propia. Sin embargo un detalle que vale la pena apuntar es que a pesar de que los chicos no muestran un interés particular por la temática política éstos andan por lo menos medianamente informados de los acontecimientos políticos. Nuevamente aquí juega el papel más importante la televisión. La mayoría de los presentadores de televisión eran conocidos por los chicos. Nombres como; Casimira Lema, o “Gringo” Gonzáles fueron inmediatamente recocidos a la hora de pensar en la política, es decir, la cuestión de la política era relacionada también a la televisión. Todos afirmaron informarse de la política exclusivamente por medio de la TV y sus espacios informativos. Obviamente que el consumo de noticieros no se compara al consumo de series como los Simpson o incluso –aunque en menor grado- como Friends o telenovelas como Floricienta y Rebelde que definitivamente marcan la diferencia y ocupan el lugar más importante en la vida de estos chicos.

Es decir pareciera ser que se puede afirmar que si bien los noticieros sirven para tener una panorámica general de lo que va ocurriendo (aunque sea de modo superficial) los programas favoritos (Simpson, Floricienta, Rebelde…) sirven para crear y desarrollar criterios básicos de conducta, principios morales y opinión política. El ligerísimo con que se toman las cosas de parte de los chicos parece ser que se lo puede rastrear por ese lado.

En todo caso esta mediación importante puede ser la que explique una de las facetas que puede adquirir la cuestión de la subjetividad que es la cuestión del imaginario como representación aceptada del orden establecido, pues el discurso que se deduce de los programas que influyen en los chicos apunta en esa dirección. La rebeldía es una rebeldía que no busca cuestionar la sociedad sino que busca protestar para poder adquirir la mayor cantidad de cosas posibles, es decir, algo que se hace evidente en los chicos es el fastidio por la vida en sus casas y la falta de recursos para poder ser como sus personajes favoritos en la TV.

Los debates en torno a la problemática de la sociedad mostraron eso. Siempre comienzan por un reconocimiento de la pobreza económica en general de la sociedad alteña y aunque no se haga explícito la protesta por la pobreza en sus propias familias (los chicos son de clase media) también parten de la protesta por la falta de recursos de parte de ellos mismos (hay un reclamo por la falta de oportunidades, las “dificultades para surgir”, etc.) Elementos todos estos que muestran un malestar social pero que se orienta por medio de las opiniones de sus personajes, por ejemplo, ante la problemática social de la ciudad de El Alto, inmediatamente la relacionan con las opiniones dirigidas por los periodistas de los noticieros, es decir, cuestiones como la de;

No podemos hacer bloqueos porque alejamos a los turistas
Debemos levantar nuestra autoestima

Incluso las opiniones respecto al gabinete que posesionó Evo Morales se vieron dirigidas en esa dirección:

Cómo vamos a tener una cocinera como ministra

Afirmó –con un tono sumamente racista- uno de los chicos en el grupo quien al ser interpelado por esa afirmación terminó confesando que esa era una opinión escuchada –y asumida- en el noticiero de UNITEL cuando hicieron un sondeo donde se preguntó sobre el gabinete y donde surgieron estas opiniones, sobretodo respecto a la Ministra de Justicia de quien pocos saben que es Premio Mundial de las Iglesias Metodistas por sus servicios en pro de los sectores más excluidos de la sociedad (eso no lo comentan los noticieros) y que se la conoce más por haber sido empleada doméstica y dirigente del sector.

Entonces se tiene ahí una contradicción entre lo que es el malestar social que los chicos perciben –en cierto sentido, solamente el hecho de brindarse a ser parte del grupo ya expresa un interés en al problemática política- pero que se orienta en una dirección manipulada y dirigida desde su referente más importante a la hora de reflexionar sobre la política, que es la televisión. La televisión genera un imaginario que asume forma de ideología como falsa conciencia y que canaliza esta opinión en dirección al orden establecido, por ejemplo, importa que uno tenga características –culturales o étnicas- indígenas, lo que se hizo evidente es un cierto desprecio hacia las culturas indígenas.

2) Grupo de jóvenes estudiantes de la UPEA

Antes de las elecciones se realizaron una serie de entrevistas a jóvenes universitarios de la UPEA a todos aquellos que participaron de talleres de formación política financiado por una ONG, donde se desarrollaron temas sobre democracia, participación ciudadana y temas de coyuntura como el gas y las autonomías, estos son algunas de las impresiones de los jóvenes sobre la política.

Los jóvenes tienen una visión de la política de desconfianza frente a la política y al gobierno, en este sentido no se diferencia mucho de la mayoría de las percepciones políticas identificadas por muchas encuestas de opinión. Ellos entienden por democracia no necesariamente vinculados a un accionar político o siendo parte de un grupo político identificado dentro de la universidad o estar vinculados exteriormente a un partido político, sino como percepciones de observadores atentos a lo que esta sucediendo en su medio inmediato, con aquello que se convive.

En base a esa concepción es que giran las opiniones sobre temas relacionados con política, y su crítica se vuelve persistente y real porque así es como la ven. Hay un saber y sentido conocimiento de que la política está manejada en términos de coerción, dominación y de represión presentes y si bien vivimos en un marco de leyes estas se pisotean fácilmente, percibida así para, los jóvenes por ejemplo, para algunos, la democracia está en proceso de construcción:

“La estamos construyendo porque si hubiese democracia el país seria bueno tendría una vida buena entre ciudadanos.”

Apreciación sentida por los jóvenes de manera persistente al hablar de temas relacionados con el acontecer actual, sus sueños, sus sentimientos, percepciones y críticas. En consecuencia significan a la democracia tomando en cuenta aquello visto por ellos y que además esta asociado por ejemplo con contenidos despreciativos como por ejemplo, “la dedocracia”

“elegir a la persona al dedo… nombrar a parientes o a conocidos mediante el dedo no mediante un examen de suficiencia o mediante su intelectualidad…”

Nepotismo, la falta de honestidad y la poca seriedad de quienes están en el poder otorgado por nosotros.

Para otros estudiantes, la política tiene que ser claramente personalista, tienen que tener un líder solo con un líder es posible encontrar el rumbo a la política y a los destinos del país, es decir, que como proyecciones políticas se busca la posibilidad de encontrar a alguien, con integridad, ideología y actitudes de unión entre hermanos. Semejantes a los valores de personajes como: Marcelo Quiroga Santa Cruz, de quienes se dice:

“Dirigía a sus bases, a la gente, y la gente lo seguía porque el sabía como hacer, pensaba antes de actuar. Yo creo que debería haber un líder… de nuestra generación de nosotros debe salir un líder. Tal vez nosotros no veamos el cambio. Líderes ahorita no tenemos....pero hay que formarnos entre nosotros.... Que el cambio está entre nosotros

Se asume que el liderazgo es el rasgo más importante para la política, sin líder no hay política este debe ser al lumbrera que guía la realización de una sociedad más igualitaria, en este sentido, la igualdad como aspiración es un tema recurrente, todo aspiran a la igualdad y a la extinción de la discriminación, es un “horizonte utópico” que se presentan en casi todos los jóvenes entrevistados, se propone una democracia sin discriminación ahora participativamente consciente.

Como el entrono bajo el cuál se realizaron estas entrevistas informales eran las elecciones, los jóvenes tenia muy presente esta temática:

Siempre nosotros cometemos el mismo error de elegir a los mismos que nos han robado, que nos han quitado, que han vendido nuestros recursos y los seguimos volviendo a elegir.

Observación que se plantea a manera de crítica a los modos de hacer política sin que medie la toma de conciencia, reconociendo el pasado todo lo que aconteció en el pasado, sin dejar de lado los errores cometidos. En términos afectivos, muchos aludían a que mucho del sistema político, se asemejaba a un sistema vacío de contenido humano ,tema que se plantea a lo largo de las conversación, como algo siempre presente y recurrente a la hora de realizar un análisis en tormo a la política actual de nuestro país. Por ello es que se propone siempre como horizonte de posibilidad futura:

Que no discrimine en ningún sentido sea de raza, o de cultura o de condición social o si no que no sea desigual en cuestión de religiones, aquella que tome cada una de sus opiniones que llegue a hacer participar no tanto en el área rural, tampoco aquí como en el área urbana, sino que vaya aglutinando conglomerando a todo, unificándolos a cada uno de ellos, tomar todas esas perspectivas y así poder sacar algo de provecho.

Posiblemente en el sentido de llegar a todos por igual, donde todos y todas sin distinciones pueden ser parte de un cambio unificador, desvaneciéndose principalmente en este proceso la discriminación por ellos viven constantemente en sus diferentes espacios sociales.

Para un cambio,... creo que se debe partir del fondo y no de lo que vivimos, debemos partir desde la base desde los cimientos, debo buscar la historia verdadera, porque actualmente vivimos con una educación en la cual nos hablan de Eduardo Abaroa, de pedro Domingo Murillo a ellos les hacemos desfiles pero viendo la historia ellos han estado en contra del pueblo, con esta educación nos enseñan que debemos ser así que es lo mejor…

Yo la forma como lo haría y como quisiera que lo hagan es primero una cabeza que nos lleve, esa cabeza que tenga la mentalidad de rescatar todo lo bueno del exterior e implantarlo en nuestro país pero hacer a nuestro modo e inventar nuestros propios modos de y trabajar por nuestro país, que no haya dueños de grandes extensiones de tierra que todos trabajen por nuestro país

Estos jóvenes también analizan la política y a sus actores, desde el marco de la no representatividad como algo que no esta construido con bases sólidas arraigadas en nuestra historia, esto es, hay un sentido de “lo nacional” en ciernes pero diferenciando la historia oficial de otra historia:

¿A caso la verdadera gente de Bolivia han hecho la constitución? Hay que preguntarse eso y ver desde donde parte eso… Las cosas que experimentamos como formas de organización política no son nuestras y como no son nuestras vienen de otras partes y se expresan bajo otros intereses.

Es claro el discurso de estos jóvenes, se sumen fuera del marco de la institucionalidad vigente del sistema democrático, no piensa que su forma de representación institucional este acorde a sus intereses. Cuando se indago más sobre esta afirmación, se tuvo la sensación de que el referente era un poco ambiguo, por un lado lo “nuestro” era lo boliviano como nación, pero por otro lado, era la cultura “aymara”, que no es reconocida oficialmente y que su forma de organización política no es parte de lo que ahora se asume en la democracia boliviana.

Ahora bien, no todos los jóvenes mantienen esta tendencia, hay algunos que solo reconocen en su imaginario el anhelo de igualdad económica y social y sin discriminación, como horizonte para la mejor convivencia, aunque saben que esto no es, por el momento, parte de su realidad, más aún si también sienten la discriminación por pertenecer a la UPEA y no a la UMSA.

3) Organización juvenil “Fuente de la juventud”

Durante un periodo de un mes y un poco más se realizó el seguimiento a este grupo juvenil, el tipo de trabajo más importante que ellos realizan es convertirse en facilitadores de diferentes programas, ya sea de educación, ciudadana o educación sexual. Muchas ONG están encargadas de promocionar actividades educativas en la ciudad de El Alto y esta organización es de las que tiene el propósito de generar líderes o replicadores de información en toda la ciudad de El Alto, para ello forman líderes capaces de “dirigir” y tomar decisiones. También procuran encuadrase en una sociedad con igualdad y respeto para todos, en este sentido, ellos asumen la democracia como una parte importante de su cotidiano vivir; es más entienden que la ciudad de El Alto es una sociedad que necesita conocer sus derechos, deberes y ejercer sus derechos, puesto que muchos están reconocidos dentro de las leyes vigentes, aunque no se cumplan.

Para ellos, a diferencia de los estudiantes de la UPEA, no es un problema el sistema democrático como tal, es la falta de información sobre estos temas. Se pretende luchar por los derechos pero dentro de un marco de “tolerancia”, así lo denominaron ellos.

Su organización ha sido invitada muchas veces para participar de congresos y encuentros juveniles a nivel local y nacional, siempre formaron parte del espectro de actividades culturales y sociales que estén ligadas a la temática juvenil, ya sea participando de los evento o, en algunos caso, realizándolos, formando parte de un proyecto mayor que incluye a otras organizaciones.

Ellos posiblemente manifiesten ser, entre los grupos sujetos de este trabajo preliminar, los que combinen de manera más elaborada la relación entre cultura y política o entre construcción de la identidad y la política. Al mismo tiempo de reconocer como importante la institucionalidad de la democracia, revindican su identidad cultural aymara como parte del legado de sus padres, tratando de incorporar aspectos identitarios culturales a cada una de las actividades realizadas. Cuando uno de los miembro logró pasar unos curso de historio andina, por ejemplo, donde se estudió la escritura en “Quipus” inmediatamente tradujeron el nombre de la organización en quipus y actualmente está en sus instalaciones está diseñando, su nombre, con la base de lanas que cuelgan en un lugar muy visible e importante en la sala de reuniones de la organización. Esto es no entiende como contradicción, la democracia y la tradición cultural a la que se adscriben, a diferencia de lo encontrado en la UPEA, que por cierto no queda muy lejos del salón de reuniones de la organización.

Hasta aquí podemos realizar un primer punteo de las cuestiones abordadas en la investigación, notamos que hay una diferencia y algunas similitudes entre los tres tipos de grupos juveniles con los que se realizo el trabajo exploratorio de campo y que permiten sacar algunas conclusiones preeliminares:

 Hay visiones políticas diferente en los jóvenes, que expresan distintas formas de subjetividad política que van desde la adscripción a discurso hegemónicos dominantes, como en el caso de las organizaciones mas asimiladas a proyectos y programas de ONG, existen también otras subjetividades, al parecer de los más jóvenes, quienes solo reproducen el discurso mediático en el tema político, y por otro lado como sucede en la UPEA, el discurso es más antagónico en la medida en que manifiesta ser contrario al marco de la democracia formal vigente.
 Sin embargo, esto no niega que en todos los grupos, los jóvenes se adscriban básicamente al rechazo de su condición de vida, por considerarla desigual y por tanto discriminada, frente a jóvenes que no son de El Alto, la desigualad económica y la discriminación es un imaginario que puede construirse, en el sentido de Laclau, en un “significante vacío”, que es expresión de sus condiciones de vida.
 Los discursos antagónicos, si bien por el momento parecen ser minoritarios, expresan un mayor grado de contenido político, puesto son expresión de jóvenes que están más interesados en la política, y que ven al sistema democrático vigente como contrario y antagónico a su forma de vida.
Es evidente, que lo cultural juega un papel en la constitución de la subjetividad política, en tanto ésta es la que perméa muchas prácticas y toma de posiciones, especialmente en jóvenes que pasan de los 20 años, al parecer los jóvenes que están en el colegio o recién salen, estructuran una subjetividad diferente y menos politizada.

2. Avance teórico

Preguntarnos sobre algo tan complejo como la subjetividad política en la juventud alteña presenta sin duda varios problemas; pues no sólo es una pregunta por la cuestión de la técnica que se podría desplegar en el trabajo empírico, sino que esta tarea también debería discutir la cuestión política. En ese sentido es preciso situarse en un nivel que implica la discusión sobre la sociedad alteña y su peculiaridad, en el fondo esa discusión incluye la cuestión de la sociedad en su conjunto; volviendo necesario partir de cierta consideración teórica de lo que entendemos o cómo presuponemos son los rasgos de la sociedad alteña, asumiendo que la sociedad contiene el tema de la política. El otro nivel comprende desplegar la posibilidad de partir de algunas definiciones, siempre provisionales, no en el sentido de indefinidas, sino en el sentido de que en el proceso mismo del trabajo se desplegarán hipótesis, y en tanto se las despliegue, éstas serán trabajadas.

No se trata entonces de plantear un corpus sistemático y definido -a la manera de marco teórico- que se convierta en un corsé que no permitiría precisamente aprehender la realidad. Entendiendo que una investigación no es el proceso de aplicación de una teoría dada sobre la realidad, sino más bien es la continua articulación entre los presupuestos de los que partimos y su relación con la experiencia empírica; en este sentido, la teoría no es una definición cerrada, sino se urde a partir de criterios teóricos sobre los cuales se asienta una determinada mirada teórica de la realidad articulada siempre a los datos.

Esta afirmación inicial no niega la definición conceptual o más precisamente la concreción desde los niveles más abstractos de la realidad con lo concreto u operativo de la teoría. De ese modo planteamos entrar a un nivel teórico más próximo a la operacionalización, es decir, indagar sobre aquellos conceptos que nos servirán para tejer una red conceptual que posibilite desarrollar el trabajo empírico.

Los presupuestos de la política

Entender la problemática política desde una ciudad como El Alto significa considerar el grado de modernidad o discurrir, para decirlo en otras palabras, cuan moderna es o no la ciudad de El Alto. Es evidente que desde el ángulo de una buena parte de la ciencia social boliviana, no se considera necesaria esta discusión, sin embargo cualquier distinción o conceptualización hecha sobre la política, presupone ya una carga normativa de esta naturaleza; no por casualidad se ha trabajado mucho la cuestión de la cultura política en numerosos trabajos sobre las percepciones políticas (Ver Michel Seligson, 2002 y 2004) los mismos presuponen una perspectiva formal de la política, vale decir, establecer la importancia y la primacía del sistema político y su institucionalidad.

Por ello esta forma de leer la política –Seligson entro otros- asume que la institucionalidad política, es decir que sus instituciones a priori suponen un marco de convivencia bajo el cual se canalicen las diferentes demandas de la sociedad; asumiendo que ese es el parámetro desde el cual se perfila la percepción política de la sociedad boliviana. En este sentido, si seguimos esta forma de pensar, la política es entendida desde un marco de diferenciación funcional ; el campo político, en el sentido moderno, implica básicamente un proceso de creciente autonomización, que como campo manifieste sus reglas autónomamente, pero además en un sentido sociológico, los sujetos pueden reconocerse dentro de esta lógica de acción, logrando que su comportamiento, esté de acuerdo con este campo. Ello implica que la capacidad de relacionarse con un campo político está estrechamente relacionada con el aspecto de valores de los sujetos, constituyéndose en un parámetro de la modernidad.

Es cierto que esta relación no implica homogenización, sino que puede permitir la diferencia en tanto se marca lo funcional dentro de un campo. Podemos leer esto en otras palabras ya sea un campo homogeneizado o heterogéneo, los dos nos hablan de una lógica de modernización del campo político, es decir de especialización y de su consecuente generación de una cultura política, siempre funcional al grado diferenciado del campo político.

Estos antecedentes nos obligan a reflexionar sobre cierto grado de arbitrariedad que supone esta forma de aproximación a la política; porque implicarían que cualquier intento de medir la cultura política, en cualquier sociedad, presupondría partir de la relación descrita con el campo. Implícitamente esto significa que si recurrimos a la noción de campo político nos situaríamos en un orden teleológico, donde la investigación sólo implicaría una valoración sobre el grado de aceptación de un sistema político o el grado de “internalización” de hábitos y valores políticos respecto de un determinado orden institucional; situándonos, en tal caso, en una recta ascendente donde los sujetos tienen cultura política o no la tienen haciendo esto en desmedro del contexto y presuponiendo la inevitabilidad de un sistema político. Siguiendo con esta lógica es evidente que esta institucionalidad tiene como referente un marco histórico distinto o por lo menos presupone una sociedad moderna. Nuestra pregunta entonces es si en Bolivia o en la ciudad de El Alto ¿es pertinente mantener esta lógica para explicar los temas políticos?

Para nosotros éste no debería ser el punto de partida puesto que el campo político, visto desde el nivel de la cultura política, sólo se relaciona en un nivel formal a ésta; vale decir, no entronca con la historia concreta o la facticidad de un contexto que no se corresponde con la definición formal e institucional del campo político.

Usando una definición de Bourdieu (1992) en su relación con la lógica de los campos, comprendemos que un campo es un proceso de diferenciación y socialización histórica en tanto reglas y normas presupuestas como inherentes a su funcionamiento que pueden ser comprendidas como reglas formales; implicando esto que las mismas se pueden desplegar más allá de las condiciones históricas que la generaron. Esta reflexión comprende que se establece una relación estrecha entre el campo y las prácticas sociales, las mismas que permiten un determinado grado de relación frente al campo político de los sujetos sociales; por eso hablar de la cultura política no es una cuestión de mera conciencia sobre los derechos o deberes o de la “visión política del mundo”, sino es una forma concreta y definida de relacionarse de una manera con un campo especifico y diferenciado de la política.

De hecho un ordenamiento del mundo, en función de su institucionalidad, es siempre un proceso creciente de diferenciación funcional de la sociedad, que no presupone estabilidad, por el contrario es un afrontar de la sociedad con la complejidad creciente de la sociedad y con la contingencia, como lo definió muy bien Luhmman (1998). Entonces cuando hablamos de institucionalidad política ligada a la cultura política del ciudadano, no hablamos desde el plano de la homogeneidad, sino desde la contingencia ya presupuesta dentro del denominado sistema moderno o post moderno; esto ocurre por más que asumamos que hubiere una cierta libertad del sujeto frente al sistema político y que la cultura política es contingente frente a ésta. No hay que olvidar que la creciente funcionalización de las sociedades modernas presuponen arbitrariamente esta funcionalidad por ello no podemos ni siquiera partir de la contingencia sin problematizarla.

Es cierto que desde el plano de la discusión que tiene como base aquello que Zabaleta (1985) denominaba abigarrado, es posible discernir lo heterogéneo de la sociedad boliviana y puede pensarse incluso que lo contingente es la manera más adecuada de abordar este tema. Sin embargo, habría que partir de lo que se sitúa antes de lo que se difumina, considerando que en términos históricos es evidente que la facticidad moderna de la sociedad boliviana, y de la ciudad de El Alto en particular, no se corresponde con una sociedad moderna. Por ello consideramos una equivocación partir nuestro análisis desde lo político, entendiéndolo como cultura política, toda vez que sabemos que la sociedad boliviana no es moderna. No podríamos partir del plano formal de la institucionalidad moderna expresada en el deber ser de la política con las características descritas anteriormente.

Ahora bien, es cierto que no todas las definiciones de la política presuponen este marco institucional, y se mueven en el marco de lo contingente. En este sentido, estas entradas tampoco son pertinentes, puesto que ya sabemos que pese a este grado de contingencia que se pueda percibir existe también un marco de sentido el mismo que supone una regularidad que no se expresa en lo contingente y más bien es presupuesta por éste.

De ahí que debamos, al menos como fundamento, partir de lo político con un horizonte amplio, yendo más allá del marco meramente cognitivo al que el pensamiento moderno desde Grecia hasta el pensamiento occidental actual ha desarrollado según Dussel (2005). Esta afirmación coincide con el diagnóstico realizado en los anteriores párrafos porque precisamente la temática de la cultura política se asienta en el nivel cognitivo de la política y este nivel no es un tema de mera toma de conciencia sino tiene, en sentido sociológico, una fuerte carga de historicidad.

De ese modo consideramos que para seguir este transcurso es necesario partir de la voluntad antes que de lo cognitivo, la política como voluntad pero como voluntad de vida (Dussel 2005). La política desde este marco está pensada en términos de relaciones de poder, pero en tanto relaciones de poder es vista siempre desde el plano del domino o de la voluntad de dominio, esto equivale a la famosa lógica amigo/enemigo de Carl Schmitt. El antagonismo -cuestión que retomaremos más adelante- está siempre frente a una visión distinta de mundo sobre el cual se yergue una voluntad, la de dominio. Pero la voluntad de vida es el “querer viviente” antes que la disputa y la guerra de todos contra todos de la institucionalidad Hobesiana está la posibilidad de reproducir la vida.

Entonces, evadir el plano cognitivo de la cultura política, no es presuponer la diferencia absoluta ni relativizar la política a partir de un contexto determinado. No se trata de asumir el camino más sencillo encasillando a la política en plural pensándola como políticas, del mismo modo que el pensamiento de la diferencia; asumiendo que en una sociedad heterogénea y abigarrada hay distintas políticas, por el contrario es partir de aquello que pervive, siendo esto “la voluntad de vida”, entendida como fundamento de la política. De ese modo, vamos más allá del plano de la institucionalidad moderna de la política y comenzamos a pensarla desde otro plano.

Ahora bien, todavía nuestra entrada es abstracta, para quien aborda el tema desde el plano de la investigación empírica; sin embargo, este plano de la voluntad de vida está estrechamente ligado a nuestro tema, la “subjetividad política”. Desde estas referencias sin duda este trabajo no se plantea como cultura política, en el sentido descrito arriba, sino va en otro sentido; si consideramos que la cultura política está muy ligada a lo cognitivo, aunque existen matices, entonces la misma sólo indagaría sobre la competencia política, los conocimientos y aptitudes frente a un plano concreto dentro del sistema político o en relación a éste. Tomando distancia de este enfoque consideramos que es preciso ver el tema de lo político como voluntad de vida desde otro plano; esta afirmación en principio implica situarse en un nivel “fenomenológico” donde la subjetividad no sería una percepción evaluativa, sino un “aparecer”. Para ello tenemos que situarnos en un nivel no conciente, por el contrario en un nivel, denominado por el psicoanálisis inconciente o de las pulsiones.

En el plano del pensamiento político son dos los autores que trabajan esta cuestión Laclau y Zizec. Cuando Laclau (2005) establece que el horizonte para pensar la política no se encuentra en la noción de clase, sino en la de pueblo, abre el horizonte para pensar a la política fuera del marco cognitivo; el mismo que siempre ve a la cuestión y gestión del bien común como el conocimiento que guía los marcos de la institucionalidad o de la oposición conciente respecto a sus roles históricos, defendido por la izquierda. De ahí que lo popular sea el aspecto que quiebre los moldes de la institucionalidad formal, lo que esté fuera de regla, fuera del marco de la racionalidad formal del sistema político hegemónico (Laclau, 2005).

Siendo así el plano afectivo es fundamental, puesto las cohesión social y la constitución de subjetividades se realiza dentro de un vivir común, que es el nicho en donde se asientan las subjetividades. Ahora, en el sentido político son las manifestaciones y las construcciones alrededor de las demandas sociales, primero asumidas y luego racionalizadas como demandas específicamente políticas.

Aquí la voluntad no es más que la intencionalidad, sino es una relación frente a otras necesidades, que se generan dentro de un contexto histórico y que devienen en una “identidad popular” (Laclau 2005). Esta identidad germina poco a poco y puede cuajar en una demanda definida o más formalizada, sin embargo, la apertura hecha por Laclau permite identificar el plano de las ideas y percepciones; siendo estas reminiscencias, de la “constitución de las subjetividades”, las que serán la expresión de lo político aunque no necesariamente estén ligadas a una determinada institucionalización formal de un sistema político dado.

Con Laclau podemos adentramos a una dimensión no cognitiva de una heterogeneidad social que no se adscribe a una clase social en particular, sino que está en la antesala de ésta sin negarla y que por ello no deja de tener una visión política. Aunque para nosotros lo contingente no es lo primordial, como lo es para Laclau, más bien pensamos que la articulación de esta “subjetividad populista”, genera lo político en su articulación con el substrato material de la vida. Asumimos que ambas no se niegan si uno ve sus articulaciones antes que la determinación de una o de otra.

El lazo fundamental para esta forma de constituir la subjetividad, si bien es discursiva deviene del polo afectivo y no tanto el cognitivo; en este punto es donde los “imaginarios” juegan un papel central en la política, puesto que se manifiestan en percepciones y sensaciones y evocaciones más que en competencias.

Aquí es donde observamos un tema importante que Laclau introduce en la discusión de la razón populista y es la noción de significante vacío; esto equivale a aquellas “ideas políticas” sin significado “habitadas por una imposibilidad estructural” (Laclau 1990). La idea de significante vacío puede sernos útil en tanto la misma manifiesta la imposibilidad de ésta, pero en tanto imposibilidad lógica formal, puesto que sólo se refiere a la imposibilidad del significado y no nos dice nada del contenido de este significado.

De ahí que sea necesario introducir nuevamente la articulación entre lo contingencia y lo permanente, y para ello es necesario dotar de contenido material al significante vacío. Por ello el significante vacío es también imposible, no sólo por la dificultad de contener un referente de significatividad universal, sino porque empíricamente es imposible; esto equivale a que como significante abre un horizonte de factibilidad que no lo hace meramente ideal, sino articulado a su dimensión de factibilidad, entonces se articula a la imposibilidad empírica de su realización. Nuevamente el horizonte poiético que contiene este significante vacío de Laclau no puede eludir la cuestión de la permanencia de la vida, puesto que tiene que responder a ésta sino quiere caer en una contradicción performativa.

Esta imposibilidad del horizonte, a decir de Hinkelammert (2002), no emerge porque si, no emerge de la nada ni de la pura imaginación, sino está estrechamente ligada a la finitud del sujeto humano. Siendo desde su finitud que puede proyectar lo imposible y no al revés, porque esta imposibilidad presupone la acción humana, ya no el hombre en tanto que contemplador del mundo, como se piensa desde la ciencia moderna, sino como “realizador” (Hinkelammert, 2002:309). De ese modo se dota de contenido al imposible del significante vacío puesto que la totalidad fallida de Laclau, partiendo del sujeto concreto en tanto hacedor y constructor de prácticas sociales, se experimenta porque existen fines y los fines sólo se lo pueden proponer los sujetos.

Ahora bien no hay porque entender los fines, en tanto que racionalmente pensados, aquí es donde el plano de lo afectivo nos es útil, puesto que los fines o las intencionalidades no se estructuran racionalmente, aunque si por medio del lenguaje, entendido éste en el sentido más amplio, puede ser desde los discursos eminentemente políticos, hasta las expresiones lingüísticas, todas son maneras de interponer fines frente a los cuales emerge lo imposible. Por ello es que la subjetividad política está ligada estrechamente a esta dinámica, que es más cotidiana y se expresa de diversas maneras y formas de participación o de acción y no necesariamente racionalizadas, desde este marco lo político es una construcción desde el sujeto concreto.

Subjetividad e íntersubjetividad en la política

Como ya se pudo advertir, indagar sobre la política en una ciudad como El Alto, implica reconocer la imposibilidad de recorrer el camino formal, es decir, de identificar a la política con un determinado orden institucional, en este caso con la democracia realmente vigente en Bolivia. La política está asumida en un sentido más amplio y no restringido, va más allá del Estado, el gobierno y los partidos políticos, en este punto podemos seguir una idea de Mouffe (1999: 13-14) que diferencia lo político de la política. Para Mouffe la política aludiría al campo de la “polis” relacionado con el orden y la coexistencia, es decir el vivir conjuntamente; mientras que lo político implica la dimensión del “polemos”, el antagonismo y las diferencias entre las relaciones humanas, lo conflictivo como parte inherente.

Por un lado, la postura de Mouffe nos sitúa en un plano más allá del marco institucional, pero por el otro lado reduce el campo del vivir conjunto a la dimensión institucional formal. Con Dussel diríamos que la condición de posibilidad de la política es la institucionalidad en tanto ésta tiene como fin último la reproducción, ampliación y desarrollo de la vida siendo el antagonismo un momento de la política que si no quiere negar este marco de “factibilidad” de la política, debe asumirla.

En este sentido, para nosotros es importante tomar en cuenta estas dos dimensiones, es decir: asumir que se puede indagar la constitución de la subjetividad de la política, como ámbito del antagonismo y al mismo tiempo el de la institucionalidad; pero no sólo en referencia al orden democrático vigente, sino también en función de pensar otro marco de institucionalidad posible.

La idea de “otro” orden respecto a una postura gratuita, como se vio en el acápite de resultados, cuando se indagó este tema con jóvenes de la UPEA, muchos no reconocen el papel del orden institucional vigente; más bien asumen a la democracia como algo occidental y ajeno a lo que ellos consideran parte de su cultura. En este sentido es que creemos que ellos hacen referencia a otro marco institucional, que no corresponde a la democracia liberal.

Retomando la cuestión de la “subjetividad”, entendemos que la misma se constituye discursivamente y no es un mero referente escencialista, no es la conciencia en sentido puro, es la perfomatividad de lo social incorporado a la trayectoria biográfica personal del sujeto. En este sentido, la subjetividad para que la subjetividad pueda constituirse presupone la “íntersubjetividad”, es decir el ámbito del lenguaje en tanto es la expresión del horizonte y el mundo de la vida del sujeto (Schutz, 1993).

Y esta intersubjetividad, en el caso de los jóvenes es amplia porque pasa por los medios de comunicación, la escuela hasta su grupo de pares y de amigos. Esto es lo que constituye el horizonte íntersubjetivo o para decirlo en palabras de Kart-Otto Apel (1985: 209-249), es la “comunidad de comunicación”, que es parte central de toda constitución de subjetividad. La comunidad de comunicación presupone a sujetos constituidos por el lenguaje, una “comunidad de hablantes”, entendiendo que los sujetos utilizan los juegos del lenguaje no sólo para relacionarse unos con otros, sino para constituirse, individualizarse como sujetos en tanto auto-conocimiento (subjetividad) y el conocimiento del mundo (Apel, 1985: 211), esto es la íntersubjetividad.

Por tanto la subjetividad para nosotros, no parte del “solipsismo metódico” (Apel, 1985), es decir, del sujeto conciente individualizado en tanto que intencionalidad inherente a él. Para el solipsismo metódico la intencionalidad del sujeto, que es su subjetividad, es un hecho prelingüístico (Cortina, 1999: 144), donde los sujetos actúan a partir de intenciones y utilizan el leguaje sólo como un mero instrumento. En nuestro caso, siguiendo a Apel, el leguaje constituye la subjetividad, ningún hecho subjetivo es prelingüístico, más bien o primordialmente está constituido por el lenguaje, en este sentido constituye una comunidad de hablantes, esto es que ninguna subjetividad puede ponerse por fuera de la íntersubjetividad que está implícita en el lenguaje.

En sentido más preciso, la subjetividad política es la constitución de la subjetividad por medio de los discursos, es decir del habla, no como mera incorporación pasiva sino como constitución biográfica personal de los jóvenes; los cuales la construyen en su continua relación con el grupo de pares, la escuela, los medios de comunicación, pero también con su vida misma. En este transcurrir se identifican no sólo su subjetividad, sino la íntersubjetividad presente en la manera de estructurar o desplegar su discurso; el mismo se realiza no sólo racionalmente, sino a partir de actividades cotidianas y siempre a través de los discursos en sentido amplio.

Bajo estos puntales teóricos debemos indagar un rasgo característico de la subjetividad, esto equivale a lo político, en tanto participación no sólo en el sistema político vigente, sino en la gestión del bien común y el bien publico; también cuenta la articulación entre el poder vivir bien, aspecto relacionado con la dimensión institucional proyectiva, en el sentido de el deber ser, algo a lo que se aspira. De ese modo gestionar la vida implica también una dimensión política que puede o no estar articulada a las normas vigentes dentro del sistema democrático boliviano.

La indagación se da en dos niveles cognitivo y emotivo, asumiendo esta distinción podemos entender las cargas valorativas así como los referentes de los datos sensoriales que los jóvenes establecen. Por ejemplo en el caso concreto de la subjetividad, la identidad colectiva de grupo tiene un papel importante, en este punto se reconoce que la constitución de identidades colectivas es un componente importante para la articulación política primero; esta afirmación en tanto valoraciones y afectos de pertenencia a un grupo, nación o nacionalidad, grupo étnico, departamento o identidad local y segundo como conocimiento de su adscripción sea local, nacional, grupal o étnica.

Por otro lado, la lengua también puede jugar un papel simbólico en tanto es parte del reconocimiento social que esté claramente identificado con una lucha frente a un antagonista; vale decir, que puede utilizarse como una muestra de reivindicación cultural que implique un fuerte contenido político antagónico, frente a un determinado proyecto hegemónico (Laclau, 2005).

En el sentido del “vivir juntos” de la política, manifiesto en la voluntad de vida, se pueden identificar a las formas de gestión del bien común, no tanto en sentido de percepciones, sino en sentido proyectivo. Es decir estamos pensando en el deber ser, manifiesto en las proyecciones u utopías, respecto a cómo se debería gestionar el bien común en todos los niveles desde el nacional hasta el más local.

5. Perspectivas de la investigación

Hasta el momento hay un avance significativo en lo que respecta al marco teórico, y el trabajo exploratorio que permitió reformular el proyecto a partir de los primeros hallazgos. En tal sentido, se tiene un avance de un 40 %, restando la aplicación de las encuestas, el trabajo cualitativo focalizado, el análisis de los datos finales y la elaboración del informe final.

El trabajo tiene pensado, como tareas futuras para la culminación del proyecto lo siguiente:

 La realización de la encuesta a jóvenes de la ciudad de El Alto, donde se grafique los perfiles de la subjetividad política de los jóvenes en los ocho distritos seleccionados.

 A partir de esta encuesta, se tendrá una idea más clara de este mapa de subjetividades políticas a partir del cual se podrá constituir una tipología de subjetividades e imaginarios políticos, a partir de los cuales se puede realizar un trabajo de campo focalizado.

 El trabajo cualitativo tiene como base esta tipología, para así ahondar en la construcción de las subjetividades políticas de los jóvenes, identificando principalmente grupos juveniles que se correspondan con este tipo de subjetividades políticas emanadas de las encuestas.

 Con estos grupos se desarrollaran trabajos etnográficos, entrevistas en profundidad, y a informantes claves.

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