PROYECTO: Representación social de la trabajadora del
hogar asalariada en
la ciudad de Sucre.
1. Tema y objetivos
2. Metodología
El presente estudio se trata de una investigación cualitativa, basada
en el marco teórico y metodológico de la teoría de las
representaciones sociales.
Al ser las Representaciones sociales sistemas cognoscitivos con una lógica y un lenguaje propios que no representan simplemente opiniones acerca de imágenes o actitudes sino teorías o ramas del conocimiento con derechos propios para el descubrimiento y la organización de la realidad. Es que se constituye en el medio más importante para abordar el tema de investigación. Los instrumentos a los que recurrimos fueron, cuestionarios, grupos focales, laminas inductoras, entrevistas.
Al inicio de la instigación se considero importante realizar un estudio cuantitativo a una muestra representativa de la población meta (empleadoras y THA) con el objetivo de recabar datos demográficos como edad, salario y número de trabajadoras del hogar, además de permanencia laboral, tiempo de trabajo, satisfacción laboral, expectativas de vida y grado de conocimiento de la ley 2450 y el sindicato de trabajadoras del hogar en sucre
Salario promedio mensual, opinión sobre el TH, y grado de conocimiento
de la ley 2450 y el sindicato de trabajadoras del hogar en sucre en el sector
empleadores.
3. Hallazgos
En la RS. de la empleadora sobre la THA prevalece un matiz negativo, a pesar
de que un elemento central está dado por la utilidad y/o necesidad que
ella representa, llegando inclusive a ser descrita como imprescindible.
La imprescindibilidad del THA
A fines de la década de los 70, en Bolivia hubo una mayor incorporación
de mujeres al mercado laboral sin que esto implique un avance significativo
en la corresponsabilización de los hombres en el trabajo doméstico,
lo que no sólo le supone una duplicidad de trabajo, sino que además
incide directamente sobre su carrera laboral. Compartir el trabajo doméstico
es la única solución que tiene la mujer que quiere trabajar, pero
por lo general los hombres no están dispuestos a asumir responsabilidades.
De esta manera las mujeres tienen que reorganizar sus vidas empleando a otras
mujeres para los quehaceres del hogar.
Es así que un elemento central de la RS de las empleadoras sobre las
THA esta dado por su imprescindibilidad, puesto que gracias al trabajo que ellas
desempeñan las empleadoras pueden acceder a la esfera productiva, manteniendo
un equilibrio entre el ámbito profesional y familiar, y de esta manera
descansar hasta cierto punto de su rol doméstico.
El grado de necesidad de contar con una THA se hace más visible cuando existen hijos y sobretodo si éstos son infantes y/o niños.
Pese a la imprescindibilidad de la THA, ésta es vista como una especie
de “sustituta” mientras la empleadora se encuentra fuera del hogar,
provocando en ella una mirada celosa respecto a su trabajadora, pues sus discursos
denotan cierto temor a que el trabajo de ésta la desplace de su rol central
como figura indispensable en el hogar. De esta manera la dificultad a querer
compartir este espacio es una de las explicaciones de la insatisfacción
frecuente respecto al trabajo que realiza la THA.
Por otro lado, el trabajo del hogar necesario para mantener
el equilibrio familiar, desde la perspectiva de las empleadoras es realizado
por una persona representada como: sucia, lo que nos remite a su procedencia
al ser generalmente mujeres del campo, tendrían diferentes costumbres,
hábitos de higiene y modales distintos. Convirtiéndose esto en
una de las causas de la distancia social entre ambas que marca y explica muchas
características de su relacionamiento como ser el mantener la distancia
no permitiendo que se le considere parte de la familia, sino que es una persona
extraña que está para servirla, que no come en la misma mesa,
que es posible portadora de enfermedades y que por su falta de higiene y modales
provocaría asco. Aquí se puede observar una naturalizacion de
la diferencia social que se inscribe en el cuerpo mismo de las THA.
Las empleadoras representan también como parte de la personalidad de las THA el ser fregadas en el sentido de una persona odiosa, metiche, caprichosa, de mal genio, con la que se tiene que luchar con su carácter y chismosa en el entendido mismo de la palabra.
Además la consideran floja lo que implicaría una supervisión constante de su trabajo, ladrona, mentirosa e irresponsable debido a su inconstancia laboral. Las empleadoras afirman que pese a que en su casa las THA han sido bien tratadas o no ha mediado problema aparente alguno para su renuncia, deciden irse, lo que las lleva a considerar que mientras peor se las trate y se les infunda miedo, ellas se quedará más tiempo y no se irán fácilmente de la casa. Estas tres últimas características están asociadas según las empleadoras a su pertenencia étnica y de clase, caracterizadas por tener diferente formación y un ambiente propicio que las llevaría a asumir estas conductas.
Estas representaciones muestran la distancia inconmensurable que existe entre
la empleadora y la THA, y nutren las representaciones de la relación
laboral caracterizada como una relación cuyo punto central es la desigualdad,
fundada en la diferencia étnica y de clase, la cual es una construcción
social que se inicia ya en la época de la colonia y que en la actualidad
permanece con fuerza constrictiva..
Es aquí donde se comprende la ambivalencia en la que
se encuentra la empleadora, por un lado está la necesidad de contar con
una THA y por otro lado el rechazo a la persona que realiza este oficio, lo
que nos remite a una relación conflictiva entre ellas ya que la necesidad
supera todos los aspectos negativos que envuelven a las THA.
De vestido, de pollera…
Aunque las representaciones mencionadas anteriormente son referidas tanto a
las THA de pollera como las de vestido, Llama mucho la atención que la
empleadora atribuya ciertas características a las THA según su
vestimenta: de pollera o de vestido, siendo representada la THA de pollera como
una persona más honesta, más trabajadora, tímida y sencilla,
sobretodo las que recién llegan del campo, ya que se las puede -en
un concepto “civilizatorio”- educar, enseñar los diferentes
quehaceres del hogar de acuerdo a los requerimientos de la empleadora y poder
adaptarla a las costumbres de la familia. Esta representación más
positiva influye en la decisión de las empleadoras al momento de la contratación.
Si bien el hecho de “ser fácilmente influenciable”
por la familia constituye un aspecto positivo, éste se convierte en negativo
si la familia empieza a perder el control de su trabajadora cuando ésta
sale de la casa y se deja influenciar por su grupo de pares. Otro aspecto negativo
señalado por las empleadoras es que son desagradecidas, puesto que la
mayoría de las veces sacan provecho de lo aprendido en una casa para
ir a otro trabajo, quizás tentadas por un mejor sueldo o trato.
Respecto a las características atribuidas a las THA
de vestido se encontraron más opiniones negativas que positivas, como
ser que son menos dignas de confianza, además que al tener vestimenta
similar a la de la empleadora, existiría en la THA la tentación
de usarla, cosa parecida con el maquillaje. Por otro lado según las empleadoras
sus intereses estarían más centrados en salir, pasear e ir a fiestas
que en trabajar. Por último son representadas como personas que oponen
más resistencia al deseo de las empleadoras de moldearla a sus requerimientos
pues ya habrían sido “civilizadas” por otros.
Hablando de los aspectos positivos que señalaron las empleadoras se destaca
el idioma (hablan castellano) y su mayor nivel de instrucción, ambos
factores inciden positivamente en el mejor entendimiento y comunicación
entre la THA y la empleadora.
La ley 2450 ¿estamos cerca de su cumplimiento?
A través de un estudio exploratorio realizado por el proyecto a una muestra
representativa de empleadoras en la ciudad de Sucre pudimos encontrar que la
mayoría (93%) no conoce el contenido de la ley 2450, motivo por el cual
el proyecto se vio imposibilitado de realizar un estudio sobre la representación
social de la ley, sin embargo se indagó sobre los derechos ideales para
las THA (los que debería tener una THA) y los derechos actuales (los
que practica en realidad con su propia THA). De igual forma solicitamos su opinión
sobre los artículos de la ley (en sus puntos centrales) que fueron leídos
o en su caso explicados para un mejor entendimiento.
Por motivos de tiempo pasaremos a explicar los hallazgos sobre
las opiniones a cerca de la ley
Con relación al salario estipulado en la ley 2450, la mayoría
de los argumentos de las empleadoras apuntan a una ley hecha sin tomar en cuenta
su realidad económica, puesto que tendrán que hacer un “sacrificio
mayor” por pagar el salario mínimo nacional, lo que representaría
para ellas privarse de ciertos privilegios o en muchos casos prescindir de los
servicios de una THA. Pero no tomaron en cuenta la realidad económica
de las THA, que con un salario inferior al mínimo nacional deben sobrevivir
y mantener a su propia familia y colaborar a la economía de sus padres,
hermanos, etc. Gracias al estudio exploratorio del proyecto, podemos afirmar
que en la actualidad el sueldo promedio mensual que perciben las THA según
modalidades de trabajo es de 260 Bs. tiempo completo cama adentro, 290 Bs. tiempo
completo cama afuera y 190 Bs. medio tiempo.
Otro argumento utilizado en contra del monto salarial es la
pobre valoración que da la empleadora al trabajo del hogar, caracterizándolo
como un trabajo sencillo de realizar, en el que no se invierte mucho tiempo
ni esfuerzo por lo que no habría un motivo para un mayor salario. Aquí
se observa una notoria ambivalencia en su criterio, ya que podemos encontrar
una seria contradicción cuando en un estudio hecho por nuestro proyecto,
la mayoría (65.5%) de las empleadoras consultadas piensa que las labores
que realizan en el hogar no son fáciles.
Un último argumento utilizado en contra del monto salarial
son las ventajas del THA como vivienda, comida, no pago de agua y luz y algunos
artículos para su higiene personal (en el caso de la modalidad cama adentro),
“ventajas” que en la realidad laboral las tiene cualquier trabajador.
Nunca se da el caso de que el empleador cobre a sus trabajadores la tinta u
hojas que usan en una oficina, o los haga partícipes de los gastos de
consumo de agua, luz o teléfono. Generalmente cuando un trabajador cumple
el “horario continuo” (de 8 a 16 hrs) el empleador dota del almuerzo
sin cobro alguno, y si en caso se pretenda cobrar el monto equivalente a ese
consumo, ¿no será mejor que el trabajador lleve su propia alimentación
a su fuente laboral para evitar este cobro con la finalidad de que su sueldo
no sea mermado?.
Por último las opiniones de las empleadoras denotan
el peligro de contar con una normatividad que conllevaría el riesgo de
que una determinada clase social subordinada “se subleve”, haciendo
tambalear el orden social establecido. Desde ese punto de vista resultaría
“normal” oponerse a las acciones a favor de la igualdad.
A manera de conclusión se puede ver que todos estos
discursos tienen un alto contenido de discriminación: discriminación
de clase, mujeres pobres destinadas a servir a la clase media y alta; discriminación
de género: empleadoras que valoran el trabajo doméstico que realizan
en el hogar y subvaloran esas tareas reproductivas cuando lo realizan las THA;
y discriminación laboral debido a la resistencia al cumplimiento de la
normativa vigente a favor de este sector social.
Representación social de las tha
En primera instancia es importante empezar por la representación que
las THA tienen sobre su ocupación, la cual según su percepción
no es libremente elegida, sino que se constituye en la única opción
laboral a la que pueden acceder, lo que sin duda es un punto central del significado
que ellas otorgan al trabajo del hogar asalariado.
Son cuatro los argumentos utilizados por las THA para explicar por qué
acceden a este tipo de trabajo:
a) Al ser la mayoría de las THA mujeres migrantes del campo, el trabajo
del hogar asalariado se constituye no solamente en el puente al mercado de trabajo,
sino también su inclusión al mundo urbano. El sueldo, casa, protección
ante los peligros de la ciudad y la posibilidad de estudios que les ofrece el
trabajo del hogar asalariado son la base para la realización de sus proyectos
de vida.
b) La facilidad de acceder a este tipo de trabajo, debido a la elevada demanda
de servicios de THA.
c) Su escasa o ninguna formación académica.
d) El que no tengan formación en otros rubros laborales que además
están sobresaturados o no tienen alta demanda laboral
Desde el punto de vista de las THA, el trabajo del hogar asalariado es caracterizado
como un trabajo sacrificado en el que no existe proporción entre el trabajo
realizado y el sueldo que se percibe. Nótese la diferencia de la representación
que tienen las empleadoras sobre el trabajo que realizan sus THA, el cual es
visto como un trabajo liviano que no implica mucha inversión de tiempo.
Otra característica que otorgan a su trabajo es el de ser rutinario,
esta visión se orienta fundamentalmente a la poca posibilidad de desarrollar
destrezas y capacidades, reduciendo su labor a una simple práctica sin
razonamiento, en la que no intervienen la toma de decisiones ni la iniciativa
de la THA, punto que se relaciona también con su bajo nivel de formación
El trabajo del hogar asalariado es caracterizado también
como humillante, tema recurrente del discurso de las THA sobre sus condiciones
de trabajo, categoría que implica la sumisión de la THA ante sus
empleadores, el tener que soportar un trato degradante y la propia característica
del trabajo que es el de “servir a otros” y “sin reconocimiento”.
Este sentimiento de trabajo humillante está íntimamente
relacionado con la valoración negativa que dan a su trabajo, considerándolo
un trabajo inferior, no por el trabajo en sí, sino las condiciones de
dominación en el cual se realiza y el estigma social que lo envuelve,
lo que las lleva a avergonzarse del oficio que realizan llegando incluso a negarlo.
Existe el pensamiento colectivo entre ellas de que al mencionar su verdadera
ocupación pudieran ser vistas como sujetos inferiores incluso por personas
de su misma clase social. De esta manera las condiciones del trabajo que realizan
les otorga una autoimagen negativa que es reforzada por la sociedad.
Al hablar de condiciones de trabajo, las THA hacen referencia
principalmente al maltarto y explotación del que son victimas cuya intensidad,
está vinculada a su condición, las recién llegadas del
campo están sujetas a mayor explotación y maltrato, a medida que
van adquiriendo experiencia laboral, aprenden a hablar el castellano y pueden
desenvolverse mejor en la ciudad y sobretodo si cambian su indumentaria o son
de vestido disminuye el grado de explotación y maltrato aunque éstos
seguirán presentes. La percepción de maltrato está relacionada
con la vivencia de humillación, abuso físico y sexual ejercido
por los empleadores, y la explotación que se expresa en bajos salarios
y largas y agotadoras jornadas de trabajo.
Las THA manifiestan que son vistas por sus empleadores como
sujetos inferiores u objetos a raíz de su procedencia etno-cultural,
su condición de pobreza y su poca educación formal que juega un
papel importante en esta ‘internalización de inferioridad’,
siendo ésta la explicación que otorgan al maltrato del que son
víctimas y a las normas de convivencia estrictas que se establecen en
sus fuentes laborales: en la casa debe pasar lo más desapercibida posible,
no debe dar opiniones y tiene que obedecer y estar disponible cuando es necesitada
y desaparecer cuando no lo es. Con tal que se le pague, se supone su entera
disponibilidad incluyendo favores sexuales y el negarles que puedan tener una
vida, una familia fuera del empleador.
El maltrato y la explotación son aspectos que sin duda
van a convertirse en fuentes de insatisfacción y desmotivación
laboral. Sin embargo no son factores que determinan su permanencia laboral,
puesto que para la mayoría, el sueldo es el factor principal ya que gracias
a este aseguran su supervivencia en la ciudad y el cumplimiento de los objetivos
que las llevaron a su migración. Además el argumento de que ‘en
este trabajo ya estoy acostumbrada’ es más frecuente y tiene mayor
peso que en cualquier otro tipo de empleo, por desigual que sea la ubicación
de la trabajadora en la casa, las relaciones personales y afectivas juegan un
papel muy importante y el cambio sólo se afronta cuando estas relaciones
y el abuso pasan de los límites tolerables.
Como estrategia de equilibrio en las relaciones interpersonales con la familia, en especial con la empleadora con la que tiene una relación directa y de la cual buscan aprobación, las THA recurren a lo que ellas llaman “ganarse el cariño” o que llega a representarles armonía en su trabajo, porque implica en primer lugar, mejor trato del que reciben; en segundo lugar mayor grado de confianza y en tercer lugar mejorar sus condiciones laborales como apoyo en los estudios, permiso los domingos, pago puntual o aumento de sueldo. Esto nos muestra la lógica paternalista como modo de regulación de las relaciones entre ambos sectores en la que la autoridad, protección y control que ejercen los empleadores es similar a los que ejerce el padre en el seno de la familia lo cual se refleja por ejemplo en la aceptación de reprimendas cuando hacen mal su trabajo o que consideren a una buena empleadora aquella que les aconseja, las guía y las apoya en sus estudios.
Representaciones sociales de las tha sobre si mismas
La representación sobre el trabajo del hogar asalariado mencionado en
el punto anterior es compartido por las trabajadoras de pollera y de vestido,
sin embrago para abordar las representaciones sobre si mismas se debió
separarlas en dos grupos según su indumentaria puesto que este es un
indicador clave de su imagen sociocultural y marca la diferencia entre dos grupos:
las THA de pollera y las de vestido, que aunque comparten la misma ocupación,
el mismo origen étnico y cultural, y hasta la misma condición
social, se representan a sí mismas y la una a la otra como distintas,
lo cual es un factor que influye en las relaciones que se establecen entre ambos
sectores.
Representación social de las THA de pollera sobre si
mismas
Son tres los elementos centrales que se constituyen en distintivos y específicos
de la representación de las THA de pollera sobre sí mismas: trabajadora,
honesta y fácil de engañar, donde los dos primeros cognemas están
también presentes en la representación que tienen las empleadoras.
La representación que hace referencia a la honestidad
se convierte en uno de los mayores recursos de su construcción identitaria
y les permite encontrar el sentido de su propio valor y disponer de criterios
de evaluación de las conductas de las THA de vestido.
Fáciles de engañar hace referencia a su ingenuidad, timidez y
sometimiento ante sus empleadores, quienes aprovechando este hecho podrían
pagarles un bajo o ningún salario, maltratarlas y explotarlas. Esto va
relacionado con cuatro aspectos importantes como su bajo nivel de instrucción,
la falta de dominio del idioma español, las limitaciones con relación
a su desenvolvimiento en la vida citadina, sobretodo de las THA recién
llegadas del campo puesto que la llegada a la ciudad supone el cruzar las fronteras
étnicas y de clase, estos aspectos remiten a una inferioridad social
interiorizada por los empleadores.
Por lo que el cambio de pollera a vestido frecuente en las
THA se convierte en una manera de alejarse del mundo campesino, de borrar el
signo mas visible de su diferencia socio-étnica con los empleadores que
les brindan acceso al modelo de “civilización” y patrones
citadinos de vida.
Estos tres elementos que representan a las THA de pollera son los que a su vez ayudarían a las mismas a acceder más fácilmente a un trabajo asalariado del hogar, dado que como se vio anteriormente las empleadoras toman en cuenta estos aspectos como puntos centrales de su preferencia al momento de la contratación. Al respecto es interesante mencionar que la representación de las THA de vestido sobre las de pollera apunta en la misma dirección ya que afirman que al momento de la contratación las empleadoras prefieren a las THA de pollera, en primer lugar porque son “más fáciles de engañar”. Esta representación devela un sentimiento de superioridad en relación a la THA de pollera y una necesidad de diferenciación, las consideran de menor estatus porque no saben manejarse en la ciudad, no conocen el idioma y son más vulnerables. En segundo y tercer lugar porque las empleadoras tienen la percepción de que trabajan mejor y que son más honestas. Estos dos últimos (“trabajadoras y honestas”) son mencionados como características de las THA de pollera desde la percepción de las empleadoras, pero no aceptan que ellas pudieran ser flojas o deshonestas.
REPRESENTACIÓN SOCIAL DE LA THA DE VESTIDO
La representación social de la THA de vestido sobre
sí misma está compuesta por tres elementos centrales, opuestos
a los encontrados en la representación social de las THA de pollera sobre
sí mismas que dan cuenta de la especificidad y particularidad de su representación:
hablar castellano, saber defenderse y no ser vulgar.
Hablar castellano les permitiría una mejor fluidez comunicacional
con su entorno al constituirse este en la llave para conocer los códigos
y el lenguaje de la sociedad urbana y les significa cierto ascenso social en
comparación con las de pollera que marcaría un distanciamiento
con este sector, al afirmar que han olvidado el idioma quechua motivo por el
que no pueden relacionarse con ellas.
Saber defenderse, implica el asumir una posición más activa y crítica frente a la realidad planteando una relación menos vertical entre empleadoras y THA, opuesta a los rasgos de pasividad frente a la autoridad que caracterizan a las THA de pollera, lo que a su vez se convierte en una fuente de conflicto social, al querer los empleadores mantener un orden social establecido, caracterizado por la desigualdad que determina la relación de dominación - subordinación.
No ser vulgar muestra una forma de mayor identificación con los modelos
urbanos. Para las THA de vestido su personaje referencial {es la empleadora
y en general la familia de ésta}, que marca los valores y símbolos
de la integración a la sociedad” . Existe admiración a los
empleadores en cuanto a su nivel de instrucción, apariencia física,
forma de vestir, hablar, modales y la vida que éstos llevan por lo que
se convierten en figuras de identificación, adquiriendo en alguna medida
mayor grado de estatus frente a sus pares de pollera si su grado de imitación
es mayor, aunque tienen plena conciencia que esta diferenciación lograda
no es suficiente para ser tratada en igualdad de condiciones por la sociedad
urbana.
Desde el punto de vista de las trabajadoras de pollera sobre las de vestido
el no ser vulgar es representado como una forma de desclasarse, al ser representadas
estas como refinadas motivo por el cual las discriminan, sin embrago, ellas
adoptan una postura crítica frente a esta actitud de discriminación
y descartan la posibilidad de que las THA alcancen el tan ansiado estatus de
las empleadoras.
En la representación social de las THA de pollera respecto a las de vestido
también se encuentran los elementos: floja y mañuda que son producto
de la comparación entre ambos actores sociales y que están íntimamente
relacionados con la representación que tienen de sí mismas, en
el sentido de que las THA de pollera serían más trabajadoras y
honestas, en contraposición a las THA de vestido que serían más
flojas y mañudas.
4. CONVERSIÓN DE RESULTADOS EN POLÍTICAS PÚBLICAS
El proyecto ya tuvo un primer acercamiento con instituciones que trabajan con
THA en un desayuno trabajo realizado en el Capital Plaza Hotel, en el que se
anunció la realización de un taller con mesas de trabajo donde
se debata sobre la temática y se lleguen a acuerdos y convenios que vayan
a favorecer al sector de THA y la población en general.
Dentro de nuestros hallazgos hemos encontrado que las representaciones
sociales sobre la THA marcan la manera en que se les trata social y laboralmente,
con fuertes matices de discriminación que no han permitido, aún
después de la promulgación de la Ley de Regulación del
Trabajo Asalariado del Hogar, que las condiciones cambien mucho, remontándonos
incluso a la época de la colonia.
Como proyecto proponemos que los hallazgos sirvan a esas instituciones para conocer el verdadero fondo del no cumplimiento de la ley y se puedan aplicar políticas institucionales coordinadas y dotadas de continuidad como la concienciación / difusión a las THA y empleadores sobre la ley 2450 y sobre el papel de la THA en la familia boliviana; capacitación continua a las THA sobre sus tareas dentro de su trabajo; seguimiento del cumplimiento de la ley y búsqueda de que los empleadores ofrezcan mejores condiciones laborales a las THA; asesoramiento al Sindicato de Trabajadoras del Hogar en lo que se refiere a diseño de estrategias comunicacionales para llegar a su sector social y los empleadores, asesoramiento legal, apoyo económico y logístico en las actividades que vayan a realizar, reclutamiento de afiliadas, etc.
ACTIVIDADES DE DIFUSIÓN
El proyecto realizó diferentes actividades de difusión y uso de
resultados que describimos a continuación:
Creación de la “Supercholita”
Como estrategia para llamar la atención de los medios de comunicación
y el público en general, y acrecentar niveles de confianza de las trabajadoras
del hogar, el proyecto creó un personaje llamado la “Supercholita”
(Foto de portada de la web site y de los afiches) que ayudó a difundir
e invitar a la población a los diferentes eventos que se realizó
(teatro, títeres) en los que se presentaba también como animadora.
Siempre iba acompañada de un integrante del equipo para que éste
pueda responder las preguntas relacionadas al proyecto y también de la
Secretaria Ejecutiva del Sindicato de Trabajadoras el Hogar.
En este punto, el sindicato de trabajadoras del hogar, se atribuyó
la misión de seguir impulsando la difusión del personaje aún
después de terminado el proyecto, por sus beneficios y la facilidad con
la que se pueden acercar a sus compañeras mediante éste, ya que
ellas mismas vieron que se torna dificultoso el poder establecer una relación
cercana con otras THA no afiliadas al sindicato, dado su grado de desconfianza
y apatismo frente al tema, ya que reconocen que deben buscar los mejores medios
para que logren más afiliadas, dar a conocer las ventajas de su ley y
en resumen alcanzar sus objetivos trazados que son los de luchar por el mejoramiento
de las condiciones laborales de las THA.
EVENTO EN LA PLAZUELA DEL COOPERATIVISTA
El 3 de octubre de 2004, el proyecto llevó adelante un evento en la Plazuela
del Cooperativista que tuvo la participación de dos elencos de teatro,
el primero del Sindicato de Trabajadoras del Hogar y el otro del grupo FANTOCHE,
los dos presentaron obras con temáticas relacionadas a las vivencias
de las trabajadoras del hogar asalariadas cuando llegan a la ciudad y se insertan
al mercado laboral y se enfrentan al maltrato e injusticia social. Se pudo notar
que las asistentes mostraban gran atención y lograban un buen nivel de
identificación con los personajes.
Asimismo se llevó a cabo la elección de la “Ñusta
Trabajadora del Hogar” basada en una serie de aptitudes de desenvolvimiento,
conocimiento de la Ley No.2450 y simpatía de las 16 participantes, de
modo que entre pregunta y pregunta, se dio a conocer la ley y las actividades
del Sindicato.
Durante el evento, se dispuso una mesa de información que estuvo siempre
llena de trabajadoras del hogar, de modo que pudieran hacer consultas sobre
su trabajo, su ley y las ventajas del Sindicato.
Este evento fue aprovechado por el proyecto para realizar algunas entrevistas
a las trabajadoras del hogar y acrecentar los niveles de confianza, dado que
este sector social es caracterizado por ser desconfiado y cuidadoso al momento
de brindar información.
FUNCIONES DE TÍTERES
Tres actuaciones de títeres se llevaron a cabo en los colegios nocturnos:
Julia Degand, Claudio Peñaranda y Padre Antonio Gausset, lugares donde
se presentó el grupo FANTOCHE con historias relacionadas a la temática
de trabajadoras del hogar, los derechos y obligaciones contempladas en la ley
2450.
En estos eventos se pudo notar el gran interés por parte de las trabajadoras
del hogar / estudiantes y una especial empatía con la “Supercholita”,
ya que las asistentes buscaban conocerla, hablar y hasta sacarse una fotografía
con ella, además que demostraban la inquietud por saber más del
Sindicato y la ley que regula su trabajo.
DESAYUNO TRABAJO CON INSTITUCIONES
En fecha 2 de febrero de 2004, el proyecto realizó un desayuno trabajo
con instituciones que tienen que ver con la temática de trabajadoras
del hogar, estuvieron presentes representantes de Desarrollo Social y la Dirección
de Género de la Honorable Alcaldía Municipal, Dirección
de Gestión Social de la Prefectura del departamento de Chuquisaca, Dirección
Departamental de Trabajo, el Centro Juana Azurduy, Central Obrera Departamental,
Sayariy Warmi, Asamblea de Derechos Humanos, Dirección Distrital de Educación,
I.P.T.K. diferentes Defensorías de la Niñez y Adolescencia y el
Sindicato de Trabajadoras del Hogar.
En esta reunión se explicó el papel de las trabajadoras del hogar
asalariadas a través de la historia y el actual, y se cedió la
palabra a las autoridades presentes que nutrieron con valiosas opiniones y aportaciones
para desarrollar luego un taller en que el que se debatirá cómo
las instituciones pueden realizar un trabajo coordinado, utilizando los hallazgos
de la investigación, en bien de la mejora de condiciones laborales de
las trabajadoras del hogar.
Los aspectos que más salieron a relucir en medio de comentarios y sugerencias
fue la poca coordinación entre instituciones, ya que algunas informaron
sobre sus actividades y todas notaron que las mismas no eran conocidas entre
ellas, además que también hicieron notar su propia la falta de
compromiso, producto de la escasa comunicación con el gremio de trabajadoras
del hogar.
PARTICIPACIÓN DEL SINDICATO DE TRABAJADORAS DEL HOGAR EN EL CARNAVAL
DE ANTAÑO
La ciudad de Sucre cuenta desde hace algunos años con la organización
de un carnaval de antaño, caracterizado por mostrar lo que en algún
tiempo fue “la guerra de las flores”, “el juego de perfumes”,
y la galantería de años pasados y que de algún modo quiere
mostrar la imagen conservadora de la ciudad.
El Sindicato de Trabajadoras del Hogar decidió participar de este singular
carnaval, explicando que su sector ha sido vulnerado en sus derechos desde hace
muchos años, remontándose incluso a la colonia, y que por ello
participarían con una comparsa, todas vestidas de “Supercholitas”
y mostrando con su alegría el orgullo de su realizar su oficio y la exigencia
de que esos derechos sean cumplidos en esta época y despojarse de la
discriminación de la que desde hace siglos y hasta nuestro días
son objeto, además de dar a conocer su sindicato a los empleadores.
La población tuvo buena recepción de la iniciativa. El proyecto
aprovechó para realizar un sondeo de opinión y observar la reacción
de la gente. Estuvieron las autoridades ediles y los organizadores del evento
que también recibieron de buen agrado a la comparsa. Los medios de comunicación
jugaron un papel muy importante ya que realizaron numerosas entrevistas durante
el recorrido de la entrada y valoraron públicamente el trabajo del Sindicato
y de las trabajadoras del hogar.