Las empleadas domésticas aún no gozan de derechos
(La Paz - La Razón 30/03/04)


Hace casi un año se aprobó la ley que las protege. Sin embargo, a pesar de la norma, muchos de sus derechos son violados por sus empleadores.
Casi un año después de aprobada la Ley de la Trabajadora del Hogar, pocos planteamientos consignados en esa normativa se han convertido en una realidad concreta, manteniéndose algunas viejas prácticas del pasado entre los empleadores.
Éste es el caso concreto de Margarita, una joven de 16 años de edad, que llegó a La Paz hace ocho meses. La familia con la que trabaja la trajo del campo “con engaños”. Le dijeron a sus padres que se encargarían de su educación y la tratarían como a una hija. Sin embargo, no sólo que nunca fue inscrita en el colegio, sino que se dedica a cuidar a los hijos de sus “padrinos”. “No me dejan salir de la casa. Nunca he ido al colegio y sólo me tienen cuidando a sus wawas”.
Un hecho que preocupa a las asalariadas, asegura Claudia Choque, secretaria ejecutiva de la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar de Bolivia (Fenatrahob), es la figura del padrinazgo. “Que es un engaño que hacen muchas personas a las jovencitas del campo y a sus familias, porque cuando llegan a la ciudad las tratan peor que esclavas, a pesar de que ellas vinieron con grandes expectativas de estudiar o tener otros beneficios”.

Varios aspectos regulados por la normativa no son respetados por los empleadores, asegura la dirigente Choque.
Entre éstos se encuentra el derecho al salario mínimo de 450 bolivianos. “Existen compañeras que trabajan por 150 bolivianos y otras no reciben ni eso”.
Y es que a pesar de la aprobación de la ley —que significó un logro muy importante para este sector porque representa el reconocimiento del Estado a su trabajo— “aún queda mucho camino por andar”.