Representaciones sociales de la trabajadora del hogar asalariada en la ciudad de Sucre

Yara Katrina Peñaranda Davezíes, Ximena Flores Castro, Álvaro Fernando Arandia Davezíes

1. Introducción

Desde el periodo colonial, las personas que se dedican al trabajo asalariado del hogar conforman un grupo social importante, tanto a nivel numérico como socioeconómico. De acuerdo con los datos del anuario estadístico del INE (2002) [1], hay aproximadamente 114.000 trabajadoras del hogar asalariadas ( tha ) en toda Bolivia.

La actual demanda de trabajadores del hogar es bastante alta y generalizada, aunque está sujeta a fluctuaciones en función del estado general de la economía (...) entre el 25 y 28 por ciento de las familias urbanas en Bolivia cuenta con servicio doméstico, situación curiosa, cuando los salarios de la población en general son muy bajos (www.cimacnoticias.com).

En el departamento de Chuquisaca no hay datos estadísticos actualizados referidos al trabajo del hogar asalariado. Sin embargo, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Empleo III del INE, en 1997 había 4.951 tha , todas mujeres.

El trabajo del hogar asalariado se desenvuelve en condiciones de precariedad y de abuso a la dignidad laboral y humana. Por ello, después de una intensa lucha y una larga espera (12 años), el 9 de abril de 2003 se promulgó la Ley No. 2450 de Regulación del Trabajo Asalariado del Hogar, que tiene el propósito de velar por los derechos de este sector de la población. Sin embargo, a dos años de su promulgación, el incumplimiento de la Ley refleja su escaso impacto.

La presente investigación surge de la inquietud por conocer cuáles son los factores que frenan el cumplimiento de la Ley No. 2450, más allá de su desconocimiento por parte de la población en general. El estudio plantea que este incumplimiento se enraíza en las razones y construcciones sociales del funcionamiento mismo de la sociedad boliviana y en la manera cómo los empleadores representan a las tha y a las relaciones que los unen, en este caso, el trabajo del hogar asalariado. Por este motivo, decidimos emprender un análisis de las representaciones sociales del trabajo del hogar asalariado en la ciudad de Sucre.

Las representaciones sociales se constituyen en el medio más importante para abordar el presente tema de investigación, porque son sistemas cognoscitivos con una lógica y un lenguaje propios, que no representan simplemente opiniones acerca de imágenes o actitudes sino teorías o ramas del conocimiento con derechos propios para el descubrimiento y la organización de la realidad.

Conocer y recuperar la representación social (…) [en nuestro caso de la THA ], implica no sólo captar el significado, sino el sentido de aquello que se encuentra impregnado de sentimientos, emociones y vivencias, pues son las maneras de pensar, de sentir y comprender su realidad (Domic, 1999).

Por medio de la representación social, el presente estudio permitirá poner en la mesa de discusión nacional diversas temáticas, como los componentes de discriminación actuales: de género, laboral y étnico-cultural, que son causa para el incumplimiento de la Ley Nº 2450 y contribuir así a la búsqueda de soluciones.

2. Estado del arte

El tema del trabajo del hogar asalariado ha sido objeto de estudio de muchos intelectuales latinoamericanos. En el libro Muchacha, cachifa, criada, empleada, empregadinha, sirvienta y… más nada , Elsa Chaney y Mary García Castro hacen un diagnóstico, por países, de la situación de la tha en Latinoamérica. El libro Trabajo doméstico remunerado , de Rosalía Todaro y Thelma Gálvez brinda una visión descriptiva de lo que es el trabajo del hogar asalariado en Chile. Jean Baker, con su libro Hacia una nueva psicología de la mujer , hace un valioso aporte para comprender los fenómenos psicosociales contemporáneos inherentes a la cuestión de género.

A nivel nacional, prácticamente todos los estudios han tenido un mismo lineamiento, el de hacer conocer las condiciones precarias y de explotación a las que han sido sometidas las tha . Las investigaciones se han basado, las más de las veces, en valiosos datos históricos como es el caso del libro de Pilar Mendieta y Eugenia Bridiquina, María Sisa y María Sosa , que describen a manera de relato la vida de dos sirvientas , una negra y otra india, en la época colonial. Por su parte, Roberto Choque Canqui, en el libro El siglo XIX, Bolivia y América Latina de Barragán, Cajías y Qayún (1997), describe las condiciones de trabajo de la servidumbre indígena en la época colonial y parte de la republicana.

Para ubicarnos en el contexto de los movimientos sindicales femeninos en la historia boliviana, iniciados en 1935 hasta fines de los años cincuenta, contamos con el libro Agitadoras de buen gusto , de Wadsworth y Dibbits (1989), que se basa en testimonios y archivos de la época, y narra la historia del primer movimiento femenino en torno al trabajo del hogar asalariado, denominado “sindicato de culinarias”. En la misma línea histórica-testimonial, encontramos el libro De Chullahuma he venido , de Basilia Catari, relato de las difíciles condiciones en las que las tha lograron fundar el Sindicato de Trabajadoras del Hogar de La Paz y, posteriormente, la Federación de Trabajadoras del Hogar de Bolivia ( fenatrahob) . En el libro de Lesley Gill (1995), Dependencias precarias se puede encontrar una exploración de las mutaciones en las relaciones étnicas, de clase y género que conforman la vida social paceña (a través del servicio doméstico y un) análisis sobre cómo los cambios en la sociedad afectan ese trabajo y cómo se estructuran los criterios relacionados con el género al interior de las clases y etnias y entre ellas.

La importante producción de Elizabeth Peredo nos ha permitido una aproximación a la realidad actual de las tha en Bolivia y los procesos de lucha para lograr sus reivindicaciones, con un análisis que no es casual, pues corresponde a una de las intelectuales que participó como principal gestora y cabeza del comité impulsor que apoyó la promulgación de la Ley 2450. A través de organizaciones como tahipamu y la Fundación Solón, Peredo nos brinda trabajos como: Para sumar y no restar derechos (2001), La equidad empieza por casa (1998), Mujeres trabajadoras y la problemática del trabajo del hogar (1998), Perspectivas de acción de las trabajadoras del hogar por el derecho a la igualdad (2001), Trenzando ilusiones (1994), entre otros.

En el mismo lineamiento discursivo encontramos a Ana Cecilia Wadsworth que, en su tesis de grado Rasgos de identidad en trabajadoras del hogar de la ciudad de La Paz , analiza temas de migración, conflictos de identidad y otros aspectos relacionados con el trabajo del hogar asalariado.

Como documentos testimoniales sobre el trabajo del hogar asalariado podemos remitirnos al libro Nayan Uñatatawi, mi despertar , con valiosos relatos de Ana María Condori. También la exposición de Casimira Rodríguez La lucha de las trabajadoras del hogar por la dignidad contra la discriminación , en un encuentro latinoamericano de la mujer trabajadora realizado en el Perú, que describe la situación de la tha en Bolivia.

En los archivos del Honorable Congreso Nacional de Bolivia, se encuentran valiosos documentos que ayudan a conocer y comprender el proceso de elaboración de la Ley No. 2450, desde la propuesta hasta su promulgación. Lo mismo las diferentes publicaciones del comité impulsor —por ejemplo, Una ley para las trabajadoras del hogar (1996)— y las distintas reacciones sobre el tema que fueron debatidos a nivel mediático y que pueden ser hallados en periódicos de circulación nacional y local. La información sobre las actividades de la fenatrahob y sus sindicatos en todo el país fue recabada de los boletines informativos “Equidad y Justicia”, publicados por esta institución.

En la ciudad de Sucre existen pocas publicaciones al respecto; sin embargo, consultamos el libro Condición y posición de las mujeres en Sucre , de Roxana Dulón y Teresa Reinaga (2002), que ofrece valiosos datos cuantitativos sobre el trabajo del hogar asalariado. Igualmente, encontramos en el libro Construyendo la equidad (Dulón, 2004), con datos demográficos de la situación de la mujer en Chuquisaca, en especial la que se encuentra en comunidades campesinas. No podemos dejar de destacar el libro de Mónica Quintela y Soledad Domínguez (2001) Cama adentro… Cama afuera , estudio exploratorio sobre las niñas y adolescentes tha en Sucre, con útiles datos cuantitativos y análisis dotados de acertados cuestionamientos a la actual situación de las trabajadoras.

Finalmente, publicaciones como las de Denise Jodelet (1984), Serge Moscovici (1984-1986), Wagner y Elejebarrieta (1994) sirvieron para enriquecer el marco conceptual de la teoría de las representaciones sociales (RS). No podemos dejar citar la publicación Niños trabajadores: la emergencia de nuevos actores sociales , del intelectual boliviano Jorge Domic Ruiz que también nos ha servido de guía conceptual.

3. Metodología

El presente estudio corresponde a una investigación psicosocial, enmarcada dentro de los lineamientos de la investigación cualitativa, basada en el marco teórico y metodológico de la teoría de las representaciones sociales.

La población meta estuvo constituida por tha de sexo femenino, tanto de pollera como de vestido [2] y empleadoras de sexo femenino pertenecientes a capas socioeconómicas medias.

La determinación de la muestra para el estudio de las representaciones sociales se basó en el principio de saturación, por el que se alcanza la información cuando hay redundancia de la misma, es decir, cuando el investigador obtiene la misma información o similar, pues los informantes no indican algo diferente de lo ya dicho. Para el estudio cuantitativo se utilizaron muestras representativas de tha y de empleadoras de la ciudad de Sucre, obtenidas mediante fórmula.

A partir de la revisión bibliográfica, se realizó un estudio exploratorio de la concepción de la tha a través de la historia de Bolivia, de los discursos colectivos respecto a la promulgación de la Ley No. 2450 y de la situación, condición sociolaboral e identidad de la tha .

Posteriormente, se realizó un estudio cuantitativo mediante la aplicación de 357 encuestas dirigidas a tha , con el objetivo de conocer datos como edad, salario, tiempo de trabajo, permanencia, motivación y satisfacción laboral, expectativas de vida y grado de conocimiento sobre la Ley No. 2450 y el Sindicato de Trabajadoras del Hogar de Sucre ( sitrahos) .

Paralelamente, se aplicaron 379 encuestas dirigidas a empleadoras, con el objetivo de conocer su ingreso familiar mensual (promedio), actitudes respecto a las tha y grado de conocimiento sobre la Ley No. 2450 y el sitrahos . Para obtener respuestas más libres y fidedignas, las encuestas fueron anónimas y las respuestas, depositadas en un buzón.

Este estudio previo sirvió de punto de partida para analizar la representación social de las tha y de las empleadoras sobre este trabajo, para lo cual se utilizaron las siguientes técnicas: 60 cuestionarios a tha, previamente validados a través de cinco cuestionarios piloto; 56 cuestionarios a empleadoras, previamente validados a través de tres cuestionarios piloto; un grupo focal dirigido a tha sindicalizadas, otro dirigido a tha de pollera y otro dirigido a tha de vestido; tres entrevistas semidirigidas a tha de pollera, dos a las de vestido y seis a empleadoras; también se aplicaron láminas inductoras a cuatro tha de pollera y a cuatro de vestido.

4. Hallazgos

Enemiga íntima: punto de vista de las empleadoras

En la representación de la empleadora sobre la tha prevalece un matiz negativo, a pesar de que un elemento central está dado por la utilidad y/o necesidad que ella representa, llegando inclusive a ser descrita como imprescindible. Esto muestra la ambivalencia en la que se mueve la empleadora que, por un lado, necesita contar con los servicios de una tha y, por otro, reprocha las características de la persona que lo realiza.

A fines de 1970, en Bolivia hubo una mayor incorporación de mujeres al mercado laboral sin que esto implique un avance significativo en la corresponsabilización de los hombres en el trabajo doméstico, lo que no sólo supone la duplicidad de trabajo para la mujer, sino que además incide directamente en su carrera laboral. Compartir el trabajo doméstico es la única solución que tiene la mujer que quiere trabajar, pero por lo general los hombres no están dispuestos a asumir responsabilidades. Entonces, las mujeres tienen que reorganizar sus vidas empleando a otras mujeres para los quehaceres del hogar.

La necesidad de la empleadora y el rol central que cumple la tha en la sociedad se puede entender en el hecho de que gracias a su desempeño, la empleadora puede acceder a la esfera productiva, manteniendo un equilibrio entre el ámbito profesional y familiar, y también descansar, hasta cierto punto, de su rol doméstico. La necesidad de contar con una tha es mayor cuando existen hijos, sobre todo si éstos son infantes y/o niños.

Un estudio exploratorio realizado a una muestra representativa de empleadoras dio como resultado que un mayor porcentaje (57%) considera a la tha imprescindible, lo que apoya al presente análisis cualitativo, y nos da una idea de la “situación catastrófica” que sería la vida de las empleadoras sin tha .

Según las empleadoras, la cara negativa de esta imprescindibilidad es que la tha, al darse cuenta que es indispensable o por lo menos que es necesaria, saca provecho de la situación para traspasar los límites de la autoridad patronal, imponer sus propias reglas y no realizar su trabajo de manera idónea. Sin embargo, según los testimonios recogidos, las tha no aprovechan esta “suerte de indispensabilidad” para negociar sus condiciones laborales, ya que no tienen conciencia de ello.

Además, es importante mencionar que pese a la imprescindibilidad de la tha , ésta es vista como una especie de “sustituta” mientras la empleadora se encuentra fuera del hogar, provocando en ella una mirada celosa respecto a su trabajadora, pues sus discursos denotan cierto temor a que el trabajo de ésta la desplace de su rol central como figura indispensable en el hogar. Una de las explicaciones de la insatisfacción respecto al trabajo que realiza la tha es la negación a compartir su espacio.

Cuando se pide a la empleadora describir a una tha, los principales cognemas que surgen son: sucia, floja, ladrona, mentirosa e irresponsable, características negativas asociadas a elementos constitutivos de su representación social. El primero y sus sinónimos (desaseada, desarreglada, cochina, sin higiene personal) remiten a la procedencia de las tha . Allí se puede inferir que existe una naturalización de la diferencia social inscrita en el cuerpo mismo de las tha , que permite argumentar una mera necesidad de no compartir intimidad con personas de otra clase social.

El cognema floja remite a la supuesta distancia entre los criterios de la empleadora en cuanto al trabajo del hogar y los de la tha, y la falta de dedicación de ésta a su trabajo lo que implicaría una necesaria y constante supervisión del mismo.

Otros cognemas remiten a la supuesta personalidad de la tha . Fregada , en el sentido de persona odiosa, metiche, caprichosa, de mal genio o mal carácter, es la acusación que desde la perspectiva de la empleadora denota una convivencia incómoda con la tha, lo que lleva a entender que mientras más desapercibida pase, mejor. El ser fregada esta íntimamente ligado con la idea que la tha también sería mentirosa.

Cuando la empleadora expresa que la tha es chismosa , denota la relación contradictoria entre permitirle acceder a la intimidad de la familia y verla como representante de un mundo exterior distinto y a veces hostil. El cognema ladrona refleja la idea de que la convivencia entre empleadora y tha es el encuentro de dos mundos sociales y económicos distintos, y que su pobreza —que justifica su empleo— sólo puede conducir al robo. Evidentemente, toda esta falta de lealtad sólo puede desembocar en la construcción de una relación condicional, efímera, lo que se expresa por el cognema irresponsable que va relacionado con su inconstancia laboral.

Estos cognemas que, como ya se dijo, se asocian a la pertenencia étnica y de clase de las tha, cristalizan la necesidad de marcar una distancia social. Aquí se comprende la ambivalencia en la que se encuentra la empleadora, por un lado está su necesidad de contar con una ayuda doméstica, y por otro lado el rechazo a la persona que realiza este oficio, lo que conlleva a una relación conflictiva, donde la necesidad debe superar los aspectos negativos que envuelven a las tha .

El conflicto se refleja en el trato y la confianza que la empleadora está dispuesta a dar a su tha — al compartir espacios, tareas y actividades dentro de la casa— sin que ello signifique romper la distancia social que distingue a “la patrona de la empleada”, “al ama de casa de su segunda mano”. Brindar confianza y buen trato implica el riesgo de perder el control sobre la tha , que se puede volver antiproductivo, y diluir esa necesaria distancia social.

En conclusión, el análisis da cuenta de que el eje central que atraviesa el conjunto de representaciones de la empleadora respecto a la tha es la necesidad de marcar y conservar una distancia que se expresa en dos grandes categorías:

  • Una distancia de género , focalizada en la necesidad de distinguirse de la tha , con la finalidad de establecer quién es la verdadera mujer de la casa, es decir, una relación empleadora- tha declinada en relación competitiva.
  • Una distancia étnica y de clase referida a la necesidad de diferenciar no sólo quién es la “patrona” y quién la “empleada”, sino también de reforzar la idea de quiénes son parte de la clase y cultura dominantes. En otros términos, la relación empleadora- tha declinada en una relación de dominación.

Para la tha , la distancia social frente a los empleadores es clara y no cuestionada, puesto que se limita a perpetuar los modelos existentes de subordinación. Con frecuencia, sus percepciones culturales y acciones sociales están profundamente enraizadas en el orden cultural dominante (Gill, 1995: 18) .

Sin embargo, también se puede inferir un cierto deseo de acortar esa distancia, aunque con el temor a ser rechazada. En esta situación hay un contraste entre la aspiración igualitaria de las tha y la significación siempre repetida de su inferioridad.

Tha : su representación social

Para analizar la representación social de la tha sobre sí misma, es importante conocer antes la representación que tiene sobre su ocupación, cuyo eje central está constituido por el cognema única opción laboral a la que pueden acceder, a partir de lo cual surgen otros cognemas de viso negativo, como el de ser un trabajo humillante , rutinario e inferior . No obstante y menos importantes, reconocen algunos aspectos positivos como el sueldo fijo y la posibilidad de techo y comida.

Respecto al primer cognema, en el caso específico de las mujeres que llegan por primera vez del campo, el trabajo del hogar asalariado no solamente es el puente al mercado de trabajo, sino también la oportunidad de inclusión al mundo urbano. Recurriendo a la jerarquía de necesidades, según la teoría de la motivación de Maslow, el techo, la comida y el control de la familia empleadora que le proporciona el trabajo del hogar asalariado estarían cubriendo sus necesidades de subsistencia y seguridad. Allí encuentran una dimensión “familiar” que implica el control de los empleadores en su vida privada, pero que la protege frente a los peligros de la ciudad y le muestra el modo de vida urbano.

Otros factores no menos importantes que hacen que el trabajo del hogar asalariado sea la única opción laboral, tanto para las recién llegadas como para las que ya tienen un cierto tiempo de residencia en la ciudad o que proceden de la misma son los siguientes: la facilidad de acceder a este tipo de trabajo, la escasa o ninguna formación académica que se posee, el no tener formación en otros rubros laborales y la dificultad de conseguir trabajo en general.

Otra representación recurrente en el discurso de las tha es el carácter humillante de sus condiciones laborales, por la sumisión ante un trato degradante, lenguaje hiriente, menosprecio, discriminación e intimidación por parte de sus empleadores y por la propia característica del oficio que es “servir a otros” y “sin reconocimiento. En esta categoría se encuentran también situaciones como las malas condiciones de vivienda y alimentación en los lugares de trabajo y el acoso sexual al que se ven sometidas las tha .

La conciencia de su vulnerabilidad ante la sociedad y la necesidad de conservar su fuente laboral impiden a las tha dejar su trabajo o adoptar posturas de resistencia ante las amenazas y el maltrato de las empleadoras, sobretodo en el caso de las recién llegadas, que tienen en esta opción laboral el único medio para lograr sus proyectos de vida.

La intensidad del maltrato está vinculada a su condición. L as recién llegadas del campo se someten a mayor abuso, que disminuye a medida que adquieren experiencia laboral, aprenden el castellano y pueden desenvolverse mejor en la ciudad, pero no desaparece.

En general, el maltrato es una muestra evidente del abuso de poder ejercido por el empleador y de la discriminación social en torno a la tha , que es vista como sujeto inferior o como objeto a causa de su procedencia etnocultural, su condición de pobreza y su poca o nula educación formal. Estos aspectos juegan un papel importante en la ‘internalización de inferioridad' que explica el maltrato del que es víctima y las normas de convivencia estrictas que se establecen en sus fuentes laborales: en la casa debe pasar lo más desapercibida posible, no debe dar opiniones, debe obedecer y estar disponible, incluso para favores sexuales, y desaparecer cuando no se la necesite.

Otro cognema que aparece en la representación social de la tha es el carácter rutinario de su trabajo. Esta visión se orienta fundamentalmente a la poca posibilidad de desarrollar destrezas y capacidades, reduciendo su labor a una simple práctica sin razonamiento, en la que no intervienen la toma de decisiones ni la iniciativa personal: cocina, pero no decide qué cocinar; va de compras, pero sólo para sostener las bolsas o para comprar lo que le indican, etcétera. La explicación de estas limitaciones tiene que ver con la confianza que la empleadora brinda a su tha , en la disyuntiva de permitirle tomar decisiones o no, por la desconfianza en que cumpla las expectativas o que se aproveche de la situación.

Otro significado íntimamente vinculado con este cognema es que este trabajo no ofrece posibilidades de socialización, reduciéndose a las cuatro paredes de la casa, donde la disponibilidad de tiempo es casi completa para sus empleadores y sus relaciones interpersonales se limitan a los que la habitan, condicionando las posibilidades de estudio, amistades y de recreación. De esta manera las relaciones personales y afectivas con los empleadores juegan un papel muy importante y siguen una lógica paternalista, puesto que se observa claramente que en las relaciones laborales que se establecen, la autoridad, protección y control que ejercen los empleadores es similar a los que ejerce el padre en el seno de la familia.

Otra manera que ejemplifica las relaciones paternalistas es el deseo de las tha por “ganarse el cariño” de la familia, en especial de la empleadora con la que tiene una relación directa y de la cual buscan aprobación, que a su vez es una estrategia utilizada para mejorar sus condiciones laborales puesto que les representa armonía en su trabajo, porque implica en primer lugar, mejor trato del que reciben en el entendido de que les brinden cariño, comprensión y las vean como a sus hijas o un miembro de la familia; en segundo lugar mayor grado de confianza y en tercer lugar mejorar sus condiciones laborales como apoyo en los estudios, permiso los domingos, pago puntual o aumento de sueldo. Desde este punto de vista el mejorar condiciones laborales no depende de factores legales ni económicos (aplicación de la Ley o incremento del costo de vida), sino en todo caso de aspectos paternalistas.

Como se puede apreciar la representación de la tha sobre su trabajo, pese a algunos aspectos positivos reconocidos por ella como salario fijo, techo y comida, contiene una valoración negativa que lleva a que lo consideren un trabajo inferior, constituyéndose éste en el último cognema, no por el trabajo en sí, sino por las condiciones de dominación en el cual se realiza y el estigma social que lo envuelve, lo que la conduce a avergonzarse de su oficio llegando incluso a negarlo. Es así que el trabajo que realizan les otorga una autoimagen negativa.

En conclusión la representación negativa de la tha sobre su trabajo, sin duda influye en el grado de motivación que pudiera presentar lo que su vez va a determinar su desempeño laboral.

Con preferencia cholita: las discrepancias entre trabajadoras de vestido y de pollera

Honesta, trabajadora e influenciable: la trabajadora de pollera

Llama mucho la atención que aunque en general la empleadora representa de una determinada manera a la tha , le atribuye ciertas características según su vestimenta: de pollera o de vestido, siendo representada la de pollera como una persona más honrada y trabajadora, tímida, sencilla y que tiene más interés en aprender el oficio, sobretodo las que recién llegan del campo, ya que se las puede —en un concepto “civilizatorio”— educar y enseñar los diferentes quehaceres del hogar de acuerdo a los requerimientos de la empleadora y poder adaptarla a las costumbres de la familia. Esta representación más positiva influye en la decisión de las empleadoras al momento de la contratación.

Si bien el hecho de “ser fácilmente influenciable” por la familia constituye un aspecto positivo, éste se convierte en negativo si la familia empieza a perder el control de su trabajadora cuando ésta sale de la casa y se deja influenciar por su grupo de pares. Otro aspecto negativo señalado por las empleadoras es que son desagradecidas, puesto que la mayoría de las veces sacarían provecho de lo aprendido en una casa para ir a otro trabajo, quizás tentadas por un mejor sueldo o trato.

Una problemática cercana a la cultura de los empleadores: las trabajadoras de vestido

 

Respecto a las características atribuidas a las tha de vestido se encontraron en el estudio más opiniones negativas que positivas, como ser que son menos dignas de confianza, además que al tener vestimenta similar a la de la empleadora, existiría en la tha la tentación de usarla, cosa parecida con el maquillaje, puesto que es considerada como una persona muy interesada en su estética personal. Por otro lado según las empleadoras sus intereses estarían más centrados en salir, pasear e ir a fiestas. Por último son representadas como personas que oponen más resistencia al deseo de las empleadoras de moldearla a sus requerimientos pues ya habrían sido “civilizadas” por otros.

Hablando de los aspectos positivos que señalaron las empleadoras se destaca el idioma (hablan castellano) y su mayor nivel de instrucción, ambos factores inciden positivamente en el mejor entendimiento y comunicación entre la tha y la empleadora.

De pollera o de vestido: representación social de las tha

En concordancia con lo anteriormente dicho, se observó en la presente investigación que la THA de pollera y la de vestido, aunque comparten la misma ocupación, el mismo origen étnico y cultural, y hasta la misma condición social, tienen una representación sobre sí mismas diferentes, lo cual es un factor que influye en las relaciones que se establecen entre ambos sectores.

Representación social de la tha de pollera sobre sí misma

Son tres los cognemas centrales que se constituyen en distintivos y específicos de la representación de la tha de pollera sobre sí misma: trabajadora , honesta y fácil de engañar . Nótese que los dos primeros cognemas están también presentes en la representación que tiene la empleadora.

El cognema trabajadora está referido al mayor conocimiento que tienen sobre las faenas domésticas, a que son hacendosas, más rápidas, que no le temen al trabajo duro y que son responsables, en contraposición a la tha de vestido que es representada como una persona floja. El segundo cognema hace referencia a la honestidad y no deja de ser uno de los mayores recursos de su construcción identitaria, pues le permite encontrar el sentido de su propio valor y disponer de criterios de evaluación de las conductas de la tha de vestido, la cual es representada como mañuda. La invocación de las reglas morales estructura la demanda de reconocimiento de la tha de pollera. Fáciles de engañar es otro cognema que representa a la tha de pollera, el cual según su percepción obedece a dos razonamientos, el primero hace referencia a su ingenuidad, timidez y las posibilidades limitadas de resistencia ante los abusos de sus empleadores al no saber ni tener a quién recurrir, lo que las lleva a soportar muchas veces trato injusto.

El segundo razonamiento está referido a la mirada que de ella tiene el empleador, al considerarla una persona “inferior”, “tonta” y “que no se da cuenta” aunque estos calificativos no son asumidos por la tha , no obstante consideran que existen factores como su bajo nivel de instrucción, la falta de dominio del idioma español y las limitaciones con relación a su desenvolvimiento en la vida citadina, sobretodo de las tha recién llegadas del campo, que inducirían a que los empleadores tengan ese pensamiento respecto a ellas.

Representación social de la tha de vestido

La representación social de la tha de vestido sobre sí misma está compuesta por tres elementos centrales, que dan cuenta de la especificidad y particularidad de su representación, que a diferencia de la RS de la tha de pollera sobre sí misma (referida más a su trabajo), es más general : hablar castellano , saber defenderse y no ser vulgar .

El cognema hablar castellano se constituye en un aspecto positivo para ellas, dado que les permitiría una mejor fluidez comunicacional con su entorno y les significa cierto ascenso social, además de ser compartido en la RS de la empleadora como aspecto positivo en su relación laboral. La ventaja idiomática y el mayor grado de adaptación a la vida urbana, sumado a la experiencia adquirida en sus diferentes lugares de trabajo —en lo que se refiere a la relación empleadora- tha— , les ha otorgado ciertos mecanismos de resistencia que desembocan en el segundo elemento de su representación: saber defenderse , lo cual implica el asumir una posición más activa y crítica frente a los abusos del empleador, aunque ello no signifique que desaparezcan, planteando una relación menos vertical con la empleadora, opuesta a los rasgos de pasividad frente a la autoridad que caracterizaría a la tha de pollera, pues al desaparecer el signo estigmático de la pollera, parece más fácil la reivindicación de la igualdad.

Es importante señalar que los empleadores también comparten esta representación con relación a las tha de vestido, al considerar que oponen resistencia ante el deseo del empleador de moldearlas a sus requerimientos, constituyéndose éste en un punto desfavorable en el momento de la contratación, pues la tha ideal sería una persona joven, fácil de moldear y engañar.

El cognema no ser vulgar muestra una forma de mayor identificación con los modelos urbanos, puesto que la opción por el (vestido) se enmarca dentro de una opción cultural que involucra los afectos, las amistades, la concurrencia a determinados tipos de fiestas, criterios de belleza, gustos, opciones de un estilo personal; y obviamente una cierta influencia social de ese entorno (Peredo, 1996: 110)

es decir, se inscribe en un proyecto de vida a pertenecer a la clase social media.

Aunque el hablar castellano y la mayor adaptación a la vida urbana son aspectos que diferencian a ambos sectores de la población ( tha de pollera y de vestido) el punto central, desde la mirada de la tha de vestido, que marcaría en definitiva su deseo de diferenciación y el distanciamiento con su par de pollera es el cognema no ser vulgar , que se traduce en un sentimiento de superioridad, reflejado en conductas discriminatorias, estableciendo límites en sus relaciones interpersonales que se expresan claramente cuando oponen resistencia a compartir espacios y actividades con ella, dando a conocer de este modo que no son iguales ante los ojos de la sociedad.

Al respecto la tha de pollera conciente de la discriminación hacia ella de su par de vestido, considera que el atuendo que utilicen no es un elemento suficiente para marcar un estatus entre ambos sectores, observándose una postura crítica frente a esta actitud de discriminación, descartando la posibilidad de que alcancen el tan ansiado estatus de las empleadoras.

La Ley 2450, ¿estamos cerca de su cumplimiento?

A dos años de la promulgación de la Ley Nº 2450, a través de un estudio exploratorio realizado por el proyecto a una muestra representativa de empleadoras y tha en la ciudad de Sucre, se pudo encontrar que la mayoría (93% de empleadoras y 83.5% de tha ) no conoce el contenido de la Ley y la minoría (7% de empleadoras y 16.5% de tha ) tiene una idea muy vaga de ella.

Debido a este grado de desconocimiento el proyecto se vio imposibilitado de realizar un estudio sobre la representación social de la Ley, sin embargo se indagó sobre los derechos ideales para las tha (los que debería) y los derechos otorgados (los que se dan en la práctica). De igual forma, solicitamos su opinión sobre los artículos de la ley (en sus puntos centrales) que fueron leídos o en su caso explicados para un mejor entendimiento.

En cuanto a los derechos ideales, las empleadoras apuntan a sólo uno o dos derechos para la tha (la mayoría ya contemplados en la Ley No. 2450) en caso de que ésta sea honesta y responsable, siendo el más mencionado el sueldo que debería darse por el trabajo que realizan, de acuerdo a la cantidad de trabajo y de manera puntual, pensamiento concordante con el de la tha , agregando ésta que el sueldo debería darse en función del nivel de conocimiento de las faenas domésticas, pero no mencionaron condicionantes relativos a la honestidad y responsabilidad.

Desde el punto de vista de las empleadoras respecto a los derechos que otorga a su tha , la mayoría afirmó que son los mismos que considera como ideales, en contraste con la opinión de la tha , que en su mayoría expresó su descontento en relación a la frecuente vulneración de sus derechos básicos, por ejemplo los bajos salarios (aunque superiores al de las recién llegadas), pago impuntual, en especie (ropa usada y alimentos), una combinación de ambos, pago fraccionado o ninguno (en la ciudad de Sucre según modalidades de trabajo el sueldo es de 262 Bs. tiempo completo cama adentro, 264 Bs. tiempo completo cama afuera y 195 Bs. medio tiempo. Como se ve, estos montos son por mucho inferiores al establecido como el mínimo nacional (Bs. 450) y exigido en la Ley No. 2450) siendo una práctica común de los empleadores culparlas de hurto para no hacer efectivo el pago.

También salió a relucir (como se había elucidado en la RS de las tha sobre su trabajo), el maltrato en sus lugares de trabajo: trato degradante, lenguaje hiriente, menosprecio, malas condiciones de vivienda y alimentación, explotación, y acoso sexual.

Reacciones frente a la Ley No. 2450

En general lo que en realidad transmiten las reacciones ante la Ley es la negación de los derechos laborales a las tha , por ejemplo “no deben ser abusadas ni explotadas” ¿pero tampoco con derechos como trabajadora?, o debe tener derechos “hasta por ahí nomás”, ¿pero nunca los de la empleadora, porque ésta sí se sacrifica? Además revelan la invisibilización del trabajo del hogar asalariado mediante la subvaloración que hacen del mismo y la dificultad de las empleadoras de ver a la tha como cualquier trabajador.

En caso de que la empleadora acceda a otorgar los derechos estipulados en la Ley No. 2450, éstos se condicionan al criterio que ya fue expuesto anteriormente sobre los derechos ideales, es decir que deberían ser gozados únicamente cuando se trate de una tha idónea. Esta lógica de pensamiento y la representación negativa sobre la tha lleva al siguiente silogismo: sólo las buenas tha deben tener derechos, no hay buenas tha , entonces ninguna tha debe tener derechos.

Otro factor que lleva a la resistencia de las empleadoras al cumplimiento de la Ley es el peligro de que una normatividad conlleve el riesgo de que una determinada clase social subordinada “se subleve”, haciendo tambalear el orden social establecido. Desde ese punto de vista resultaría “normal” oponerse a las acciones a favor de la igualdad. Por otra parte también existe el pensamiento de que al valerse las tha de una ley que las respalde, las empleadoras estarían desprotegidas frente al “abuso de poder” que ejercerían sus tha , sintiéndose de esta manera amenazadas.

No faltaron también pensamientos que nos podrían remontar a la época colonial, en la que el servilismo impuesto determinaba la posición de clase, que convertía el privilegio de contar con servidumbre en un derecho para determinada clase social, pensamiento que en la actualidad sobrevive de manera constrictiva, por lo que no es de extrañar que cuando se establece una norma para proteger los derechos de un sector oprimido de la población, no sea tomada como tal, sino como una vulneración a sus propios derechos.

Asimismo, los puntos que causaron mayor controversia fueron el sueldo y las horas de trabajo, aunque no faltaron otros aspectos que fueron menos mencionados y que probablemente no fueron muy debatidos por la mediatez de su aplicación, como los beneficios sociales. Con relación al sueldo la mayoría de los argumentos apuntan a que la Ley está hecha sin tomar en cuenta la realidad económica de nuestro país y sobretodo de nuestra ciudad, pero ¿a la realidad económica de quién?... de las empleadoras, pero habría que preguntar ¿qué hay de la realidad económica de las tha , que con un salario inferior al mínimo nacional deben sobrevivir y mantener a su propia familia y colaborar a la economía de sus padres, hermanos, etc.? Con respecto a su descontento sobre el sueldo las empleadoras también hicieron referencia a otras “ventajas” que tendría la tha (techo, alimentación y dotación de algunos artículos de uso personal).

Más allá de que el trabajo asalariado del hogar no sea representado como trabajo en sí y que la THA no sea considerada como tal, se trata de la negación de igualdad de ciudadanía, ya que es considerado como parte de un proceso civilizatorio en el que los empleadores actúan como supuestos benefactores. El trabajo del hogar asalariado se vuelca. Es un servicio de la empleadora a la tha , esto remite a la retórica colonial de conquistar y civilizar en beneficio de los indios.

Hubo un pequeño porcentaje de empleadoras que al contrario de la mayoría también opinó a favor de los artículos establecidos en la ley 2450, aunque hacemos notar que al momento de dar su parecer no dieron mayor argumentación limitándose a decir simplemente que están de acuerdo.

Con respecto a la reacción de las tha sobre la Ley No.2450 se puede ver que en su totalidad muestran su aceptación a todos los artículos incluyendo los de sanciones a las que podrían someterse en caso de incumplimiento de sus obligaciones. Pero también adoptaron una postura escéptica frente al cumplimiento de la ley pues existe el pensamiento de que cuando el empleador conozca los alcances de ésta se opondrán a su cumplimiento, por otro lado la mayoría desconoce a qué instancias acudir para la solución de conflictos laborales y la minoría que sí conoce, por experiencia propia o de alguna compañera, en la cual sus reclamos no fueron resueltos debido a la parcialidad de las autoridades con los empleadores, consideran que será difícil su cumplimiento. Añadido a esto el 84% de las THA en Sucre desconoce la existencia del SITRAHOS, que es uno de los mecanismos que coadyuvan al cumplimiento de la Ley.

5. Propuestas de políticas públicas

Después de realizar, la presente investigación, analizar los resultados y discutir los mismos, el equipo considera de vital importancia tomar en cuenta las siguientes propuestas de políticas públicas para dar posibles soluciones a los problemas sociales que envuelven al trabajo del hogar asalariado.

Al tener la mayoría de la población desconocimiento de la Ley No. 2450, se hace urgente el que se apliquen estrategias de difusión para que se la dé a conocer. Sin embargo la aplicación de esta Ley, no depende solamente de la difusión, del conocimiento o no de la misma, sino que depende también del cambio en las representaciones sociales que tan arraigadamente se encuentran ancladas en el pensamiento de las empleadoras y las tha (que son los principales actores en este tema) y que no sólo incumplen la normatividad, sino que siguen manteniendo las antiguas estructuras que se remontan a la colonia y que han dejado más que una huella, un molde de sus propias existencias que no permiten el avance hacia una sociedad más justa y equitativa.

Por ello, la presente investigación sugiere a los operadores públicos intervenir también en el problema de fondo: las representaciones sociales de la tha , buscando la comprensión por parte de los sectores involucrados de las ideas de democracia, igualdad y justicia social. Todo ello se podrá lograr con el trabajo conjunto de instituciones gubernamentales y no gubernamentales, que apoyadas en un sistema coordinado de acciones, favorezcan a sectores empobrecidos como el de las tha y orienten a sectores privilegiados en la búsqueda de diálogo y concertación para el mejor manejo del capital social, como lo sugiere el siguiente cuadro:

 

¿QUÉ SE SUGIERE?

¿MEDIANTE QUÉ OPERADORES?

¿CÓMO?

¿PARA QUÉ?

Utilizar medios alternativos de comunicación como teatro callejero y títeres.

Ministerio de Educación a través de sus respectivas direcciones distritales de educación

 

Mediante la realización de concursos o festivales intercolegiales haciendo referencia al tema

Difundir la Ley

sensibilizar y educar sobre derechos humanos y laborales (resaltar el papel de las tha y su reconocimiento como mujeres aportadoras a la sociedad )

Difundir la Ley y promover debates a cerca de la situación actual de las tha a estudiantes de primaria y secundaria.

Coordinación de la HAM y la direcciones distrital de educación.

Realizar cursos talleres dirigidos a maestros de educación primaria y secundaria

Crear conciencia en los niños y jóvenes sobre el aporte de la tha a la sociedad boliviana.

Utilización del personaje “La Supercholita” u otro similar que represente al sector de tha.

Diferentes Sindicatos de trabajadoras del hogar

El personaje se presentaría en lugares públicos y llamaría la atención de la población, difundiendo la ley de modo personal.

Difundir la Ley.

Sensibilizar y educar sobre derechos humanos y laborales (resaltar el papel de las tha y su reconocimiento como mujeres aportadoras a la sociedad ).

Coordinación de trabajo entre instituciones inmiscuidas en la temática.

La fenatrahob como representante sindical, con la ayuda de alguna institución.

Reunión en talleres de trabajo de instituciones inmiscuidas en la temática.

Crear una red de apoyo institucional para las tha , que les permita acceder a mejores condiciones laborales

Verificar el cumplimiento de la Ley No. 2450 en los lugares de trabajo.

Ministerio de trabajo mediante sus direcciones departamentales y sindicatos de trabajadoras del hogar.

Visitas sorpresa a hogares particulares para la verificación del cumplimiento de la ley, por ejemplo los domingos, se supone que la tha debería estar en su día de descanso.

Hacer el seguimiento del cumplimiento de la normativa.

Lanzar puntos centrales de debate sobre la Ley No. 2450.

Medios masivos de comunicación.

Mediante programas o publicaciones en los que se pueda debatir estos tópicos y generar opinión pública.

Crear debate social sobre el tema, de modo que deje de ser un tema privado para pasar a ser un problema social.

Capacitar a la tha .

La fenatrahob como representante sindical, con la ayuda de alguna institución.

Mediante centros de capacitación que profesionalicen a las tha en su oficio.

Eliminar una de las causas centrales del incumplimiento de la ley, al capacitar a las tha .

6. Propuestas para investigar

Si bien mediante la presente investigación se logró conocer cómo las representaciones de tha y empleadoras de capas socioeconómicas medias sobre la tha determinan el incumplimiento de la normativa vigente en favor de sus condiciones laborales, existen temas de interés que no fueron abordados como:

- Las representaciones de los demás sectores de la sociedad sobre el trabajo del hogar asalariado y las tha , incluyendo las capas sociales que le son más cercanas. Igualmente no se tomó en cuenta, las representaciones de los otros miembros de la familia empleadora sobre la tha (cónyuge e hijos), pues aunque la empleadora tiene mayor relación con la tha al ser su jefe inmediato, la relación que establece la tha con el resto de la familia también determina sus condiciones laborales.

- La relación tha /empleadora en medios sociales más bajos (sector empleadores) que los estudiados. En efecto, salió a relucir en el estudio, como en la bibliografía consultada, (aunque esta última hizo referencia al tema de modo superficial), que las empleadoras pertenecientes a estratos socioeconómicos altos dan un mejor trato y condiciones laborales en comparación a las de estratos socioeconómicos más bajos, viéndose que la asimetría de poder tha /empleadora es más aceptable cuando viene de alguien que no puede ser su prima o su tía.

- Por último, un tema de igual relevancia y que se sugiere ahondar, es la discriminación entre grupos de pares, pues si bien en el estudio se tocó el aspecto de la discriminación de las tha de vestido hacia las de pollera, también se evidenció que existe discriminación de las tha de pollera hacia sus pares recién llegadas o las que aún residen en sus comunidades.

Bibliografía básica

BAPTISTA, Rosario y otros

1997 Legislación laboral, una visión del trabajo de la mujer , La Paz: Salamandra.

BAKER MILLER, Jean

1992 Hacia una nueva psicología de la mujer , España: Novagraffik S.A.

BARRAGÁN, Rossana

1999 Indios Mujeres y Ciudadanos. Legislación y ejercicio de la ciudadanía en Bolivia (siglo XIX) . La Paz, Fundación Diálogo.

BARROSO, Elizabeth

2003 La formación y organización de grupo de mujeres . Sucre: Proyecto JALDA.

BOLIVIA. LEYES, DECRETOS, ETC.

2003 Ley 2450 de regulación del trabajo asalariado del hogar. La Paz: Honorable Congreso Nacional.

BOLIVIA. PODER LEGISLATIVO

2003 Compilado de archivos documentales sobre el proceso de promulgación de la ley de regulación del trabajo asalariado del hogar. La Paz.

CATARI, Basilia

2000 De Chullahuma he venido . La Paz

CHANEY, Elsa y GARCÍA, Mary

1993 Muchacha, cachifa, criada, empleada, empregadinha, sirvienta y … más nada: Trabajadoras del hogar de América Latina y el Caribe . Venezuela: Nueva Sociedad.

CHOQUE CANQUI, Roberto

1997 “La servidumbre indígena andina de Bolivia”. En: BARRAGÁN, CAJÍAS Y QAYUM. Siglo XIX, Bolivia y América Latina . La Paz: Muela del diablo.

DAVIS, Keith y NEWSTROM, John

1991 Comportamiento humano en el trabajo. Comportamiento organizacional. México: Programas educativos. S.A. de C.V. (8ª edic.)

DOMIC RUIZ, Jorge

1999 Niños trabajadores: La emergencia de nuevos actores sociales. La Paz: PIEB.

DULÓN, Roxana

2004 Construyendo la equidad. Condición y posición de las mujeres del departamento de Chuquisaca. La Paz: El Impresor.

GILL, Lesley

1995 Dependencias precarias: clase, género y servicio doméstico. La Paz: ACDI-COTESU.

INSTITUTO NACIONAL DEL ESTADÍSTICA

2003 Anuario estadístico 2002. La Paz: Ministerio de Hacienda

LEHM, Zulema y RIVERA, Silvia

1988 Los artesanos libertarios y la ética del trabajo. La Paz: Gramma

MAYTA, Rogelio y PEREDO, Elizabeth

2001 Perspectivas de acción en la lucha de las trabajadoras del hogar por el derecho a la igualdad. La Paz: Fundación Solón.

MENDIETA, Pilar y BRIDIKINA, Eugenia

1997 María Sisa y María Sosa: La vida de dos empleadas domésticas en la ciudad de La Paz (Siglo XVII). La Paz: Ministerio de Desarrollo Humano.

OCEANO, Grupo editorial

1997 Diccionario enciclopédico . España: Océano S.A.

PEÑARANDA DAVEZÍES, Katrina

2001 Análisis intergeneracional de la representación social de la mujer. Tesis de grado para optar al grado de licenciatura en la UCB de La Paz.

PEÑARANDA OROPEZA, Agar

1975 Monografía del departamento de Chuquisaca. La Paz: Participación de la Mujer

PEREDO BELTRÁN, Elizabeth (Coord.)

2000 Consideraciones para la negociación y cabildeo por los derechos laborales y de género a partir de la experiencia de las trabajadoras del hogar en Bolivia . Perú: Encuentro latinoamericano de la mujer trabajadora: Experiencias exitosas en negociación y cabildeo de propuestas legales.

1995 Sondeo de actitudes de empleadoras hacia la propuesta de ley para la trabajadora del hogar. La Paz: tahipamu.

PEREDO BELTRÁN, Elizabeth

1998 Una ley para las trabajadoras del hogar. La Paz: fenatrahob , tahipamu y Fundación Solón.

2001 Recoveras de los andes: Una aproximación a la identidad de la chola del mercado. La Paz: Fundación Solón.

2001 Los derechos de las trabajadoras del hogar La encrucijada cultural. La Paz: Anuario COSUDE

RIVERA, Silvia

2004 Bircholas. Trabajo de mujeres: explotación capitalista y opresión colonial entre las migrantes aymaras. La Paz: Instituto Mama Huaco.

TODARO Rosalba y GÁLVEZ TELAM

1987 Trabajo doméstico remunerado: concepto, hechos datos. Chile: CEM.

WADSWORTH, Ana Cecilia

1990 Rasgos de identidad en trabajadoras del hogar de la ciudad de La Paz . Tesis de grado para optar al grado de licenciatura en la UCB, La Paz.

WADSWORTH, Ana Cecilia y DIBBITS, Ineke

1989 Agitadoras de buen gusto: historia del sindicato de culinarias 1935-1958. La Paz: Tahipamu, Hisbol.

DATOS DE LOS INVESTIGADORES

Yara Katrina Peñaranda Davezies

Nacida en La Paz, en 1975, es licenciada en Psicología por la Universidad Católica Boliviana (UCB), con especialidad en educación superior, desarrollo del pensamiento creativo dirigido a tecnologías educativas y administración y gestión en recursos humanos.

Ximena Flores Castro

Nacida en Potosí, en 1974, es licenciada en Comunicación Social por la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca (USFXCH).

Álvaro Fernando Arandia Davezies

Nacido en Sucre, en 1978, es licenciado en administración de empresas y egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca (USFXCH).

Citados en el informe emitido el 11 de diciembre de 2002 por la Comisión de Asuntos de Trabajo, de Género y Generacionales de la H. Cámara de Senadores.

 

La pollera es la indumentaria característica de regiones como el altiplano y el valle bolivianos, en tanto que el vestido, falda o pantalón, se refiere a la indumentaria urbana.